Ir al contenido principal
El Maestro del Ying-Yang
Análisis

Crítica de El Maestro del Yin y el Yang, la ostentosa película china en Netflix

Crítica de El Maestro del Yin y el Yang: En busca de la eternidad, dirigida por Guo Jingming y basada en la novela de fantasía china Onmyōji. La película distribuida por Netflix está protagonizada por Mark Chao, Allen Deng, Jessie Li, Wang Duo y Olivia Wang, entre otros. El estreno de El Maestro del Yin y el Yang: En busca de la eternidad en Netflix España es el 4 de febrero de 2021.

Preparaos para adentraros en el mundo de fantasía asiática más ostentoso que ha pisado Netflix: ¡ya tenemos el estreno de El Maestro del Yin y el Yang: En busca de la eternidad! La plataforma ha recibido con los brazos abiertos la historia basada en Onmyōji, la novela original escrita por Bakú Yumemakura de 1986 que ya cuenta con unas cuantas producciones previas a sus espaldas, pero que nunca se había enfrentado al público global de Netflix.

Guo Jingming se encarga de la dirección de esta nueva adaptación protagonizada por Mark Chao (Three Lives Three Worlds), Jessie Li (Ming Yue Ji Shi You), Allen Deng (Ode to Joy), Wang Duo (Mei Zhe Wu Jiang) y Olivia Wang (God of Lost Fantasy). El estreno de Netflix es una de las producciones chinas de mayor escala en la plataforma desde la colosal The Wandering Earth, algo que saltará a la vista en cuanto nos enfrentemos a los primeros planos de la película.

El Maestro del Yin y el Yang nos cuenta una historia de fantasía épica: el joven maestro del Yin-Yang, Qingming, debe viajar a la Ciudad Imperial por orden de su maestro ante el inminente despertar de La Serpiente Maligna, un monstruo colosal que aparece de forma cíclica, y los maestros de diferentes regiones deben acudir a la ceremonia celestial para aplacarla. Así, Qingming se unirá al valeroso guerrero llamado Boya y los Maestros Nanjiang y Heshou para salvar a la población.

El Maestro del Ying-Yang

La premisa parece realmente sencilla, pero el absoluto caos narrativo que dirige la trama hace que sea un reto comprender nada más allá del par de máximas que hemos expuesto. No hay orden ni concierto en las decisiones de los personajes y tendremos que imaginar sus motivaciones para rascar algo detrás de unas interpretaciones absolutamente solemnes. Todo parece sacado de un museo de cera: rostros finos, perfectamente maquillados, con las cejas perfectas e impertérritos a cualquier situación. No veremos una sola arruga, un solo movimiento facial más que el de sus órbitas oculares, y los diálogos seguirán el mismo tono para conformar un conjunto interpretativo espeluznantemente artificial.

Pero no será este el primer motivo por el que se nos saltará el bombín, sino por el diseño por CGI de los conjuros mágicos de los Maestros. El Maestro del Yin y el Yang fue retirada de los cines días después de su estreno a principios de enero por las acusaciones de plagio de algunas de las escenas y de los conjuros que recuerdan a Doctor Strange, la película de Marvel. Juzgad por vosotros mismos.

Yin-Yang Master

Sea como fuere, la nueva película de Netflix es una fascinante producción que vuelca todos sus esfuerzos en la construcción visual de los escenarios que conforman su universo, avisando desde su arranque de que estamos ante un apabullante ejercicio de CGI. El objetivo es dar vida a la mitología china, y vaya si lo han conseguido. Al menos en la parte que nos entra por los ojos.

Jamie Wei Huang y Nan Tu dirigen este apartado de la película, y podemos decir sin miedo a equivocarnos que su atractivo estético es el verdadero reclamo de El Maestro del Yin y el Yang. Un mundo de apariencia casi onírica, con un uso exquisito de la iluminación y los colores complementarios que da vida a escenas de las que es imposible apartar la vista. Y es ciertamente llamativo, dado que toda la película transcurre en prácticamente cuatro escenarios contados, lo que choca frontalmente con la grandilocuencia con la que se nos presenta la historia.

El Maestro del Ying-Yang

Si eres un buen amante de la cultura pop asiática, descubrirás en El Maestro del Yin y el Yang un detalle que te hará esbozar una sonrisa: la banda sonora. Tan pronto como comience la acción parecerá que nos hemos adentrado en una batalla contra un jefe de Final Fantasy, y la dirección apoyará la idea construyendo una escena introductoria en la que solo necesitaremos una pizca de experiencia en el género J-Rol para diseccionar sus intenciones. Kenji Kawai es el compositor artífice de esta agradable sorpresa a quien ya conocemos por su trabajo en el anime de Ghost in the Shell, el videojuego Deep Fear o la película de Ip Man, entre un sinfín de hitos en su prolífica carrera musical.

Kawai utiliza instrumentos clásicos de las composiciones chinas con melodías dirigidas por flauta con las que recorreremos la tradición asiática. Demonios, espíritus, ceremonias ancestrales, vestuarios y arte se unen para dar forma a este cuento de fantasía, y la banda sonora funciona a las mil maravillas como argamasa para construir todo el imaginario de la película.

El Maestro del Ying-Yang

Hay poco que podamos criticar en la superficie de El Maestro del Yin y el Yang, pero su corazón no palpita al mismo ritmo. Las interpretaciones, como decíamos, junto a la falta de chispa de un guion que parece la excusa para demostrar sus capacidades técnicas tiene poco a lo que engancharnos. Es el artificio el que consigue que aguantemos sus más de dos horas de duración sentados delante de sus preciosistas imágenes. Y es que de preciosismo tiene mucho que contar la película china de Netflix.

En lo que respecta a la evolución de la historia, nada que no podáis imaginar con lo ya dicho. La falta de chispa en los personajes pasa gran factura a una historia que poco puede ofrecer haciendo depender todo en las relaciones interpersonales. Podremos disfrutar de coreografías de combate que parecen un baile pautado milimétricamente y que son todo lo disfrutables que podríamos pedirle, por lo que ese baile entre dos aguas, entre acierto y fracaso, no nos permite utilizar el recurso fácil del yin y el yang. La balanza cae pesarosamente sobre uno de sus lados, dejando todo su atractivo a un envoltorio que, como una ostra sin perla, pierde todo su atractivo una vez lo descubramos.

Valoración

El Maestro del Yin y el Yang: En busca de la eternidad es una película de fantasía y acción con un escaparate visual absolutamente apabullante, con unas coreografías de combate que danzan al ritmo de una banda sonora al más puro estilo de un JRPG, pero el guion y sus personajes quedan tan desmerecidos como una ostra sin perla.

Hobby

64

Aceptable

Lo mejor

El apartado visual es un regalo para la vista en iluminación, vestuarios, decorados y CGI.

Lo peor

La historia queda en un segundo plano y apenas entenderemos nada en la evolución de la misma o de sus personajes.

Y además