Crítica de María Callas: Pablo Larraín inmortaliza a una Angelina Jolie entregada

Crítica de María Callas, el tercer biopic de Pablo Larraín tras Jackie y Spencer sobre la vida de la cantante de ópera más famosa del mundo. Estreno el 7 de febrero de 2025.

Pablo Larraín concluye su trilogía de biopics de grandes figuras femeninas con María Callas tras Jackie y Spencer. Y lo hace contando con un poderoso imán para la taquilla como es la actriz Angelina Jolie en un gran papel protagonista como no ha tenido otro en años.

No se puede escribir una crítica de esta película sin subrayar el monumental esfuerzo que hace para meterse en su piel e incluso cantar en las secuencias en las que la diva no consigue llegar a su registro de excelencia habitual, que le reportó fama mundial y una anhelada gloria sobre los escenarios que ya nunca volvería a darse tras la crisis que le arrebató la voz.

En líneas generales, se trata de una película crepuscular, taciturna y algo lánguida que se extiende hasta los 124 minutos de duración. Y para ser honestos, es algo que le pasa factura a la cinta, que a veces parece demasiado ensimismada en el drama y se estanca, resultando repetitiva.

Pero eso no debe ser un obstáculo para reconocer el trabajo de Jolie... quizás tan bien orquestado y perfilado que tiene un punto de artificioso. Todo en la película está dispuesto para abrumar al espectador: la puesta en escena, la música obviamente y el derroche para recrear la época. Le falta naturalidad y "candor" para resultar más humano y creíble (resonante a nivel emocional, por ende).

María Callas es una coproducción de Italia, Alemania, Chile y Estados Unidos y nos presenta a la cantante en los últimos impases de su vida, cuando recluida en su mansión parisina era presa por completo de la medicación de la que abusaba y trataba desesperadamente de recuperar su voz. 

Consumida por los recuerdos, divagando entre los sueños lúcidos y las grabaciones de sus mejores interpretaciones, se va apagando poco a poco ante la mirada de su mayordomo y su ama de llaves que tratan en vano de rescatarla de sí misma y de su alucinada soledad, en la que cree estar siendo entrevistada .

Sus fantasías la llevarán a rememorar los momentos álgidos de su vida: desde su traumática infancia y difícil relación con su madre hasta su devastadora unión con el magnate Aristóteles Onassis poniendo el foco en aspectos poco conocidos de su biografía como su frustrada intención de ser madre o su desesperación por volver a brillar en un escenario.

María Callas es justo lo que podría esperarse de la recreación de una ópera en la que nuestra protagonista afronta el acto final. Como obra de arte es hermosa, de manera indiscutible, y cuenta con un gusto exquisito. Todo lo que podemos ver es radiante incluso en su agonía, pero se echa en falta más calor y menos técnica. Al estar medida al milímetro, se echa en falta sentimiento.

En otras palabras, hay una belleza intrínseca en la concepción de la película, preciosista y generosa en detalles, pero también resulta algo fría, como si no se hubiese llegado a captar ese espíritu mediterráneo de la soprano. Esto es en gran parte fruto del momento escogido de su vida, junto con la mirada sombría, desde el final del camino, hacia el pasado.

Quienes busquen en esta narración una obra de reivindicación de la figura de la cantante, pueden sentirse defraudados. Quienes busquen conocer los entresijos de su vida, tampoco tendrán fortuna porque el punto de vista sesgado de los somníferos y barbitúricos nos ponen la venda de la fantasía y no es fácil dirimir qué es cierto y qué puede ser invención, exageración o alucinación.

En suma, María Callas es una película compleja. Es elegante, está bien confeccionada y muy trabajada (el juego con el blanco y negro y el color, el montaje, la colocación de la cámara...) pero cuesta encontrarle el pulso. Y eso es lo que nos priva de sufrir el shock emocional que deberíamos sentir en el desenlace.

Valoración

Nota 70

Angelina Jolie da el do de pecho tratando de emular a la gran diva en sus horas más bajas y el diseño de producción, el montaje y la dirección artística van en la dirección de dejar ojiplático al espectador, pero le cuesta sobremanera alcanzar la emoción.

Lo mejor

Estéticamente es una película bellísima, de esas que acaricia la mirada y los oídos del espectador.

Lo peor

La interpretación de Jolie quiere ser tan perfecta, que le falta corazón. Pierfrancesco Favino y Alba Rohrwacher desaprovechados como secundarios.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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