Crítica de Muertos SL temporada 3: la funeraria Torregrosa reabre en su nuevo hogar

Crítica de la tercera temporada de Muertos SL, la serie de los hermanos Caballero que se estrena en exclusiva en la plataforma de streaming Netflix el 21 de agosto.
Aunque comenzó su andadura en Movistar Plus+, este verano Muertos SL se ha mudado a Netflix, que ha adquirido los derechos de emisión en exclusiva de la tercera temporada, de estreno el próximo día 21 de agosto.
Se trata de seis nuevos episodios de unos 25-30 minutos de duración que se consumen deprisa gracias a su formato ágil, breve y digestivo. Con los personajes ya presentados y asentados en sus roles, los creadores se dedican a jugar al ajedrez, trasteando con las posiciones de poder de unos y otros y sacándole jugo a sus maltrechas relaciones laborales y personales.
Pide a gritos dejar a un lado el sentido común y echarse unas risas a costa de algo tan serio como la muerte, porque el tema en sí es siempre una excusa en segundo plano para generar las situaciones más variopintas como los descabellados planes de marketing de Chemi, las conspiraciones del arribista Dámaso o las estrategias de las hijas de la dueña de la funeraria, locas por un hundir el negocio.
A esta temporada le sobran quizás algunas vueltas de tuerca, en el sentido de que los giros de guión son tantos y tan seguidos que no da tiempo a que se asienten antes de volver a trastocarlo todo, pero cumple su cometido de explotar la vis cómica del elenco y de paso generar una cierta sátira social de refilón hablando de precariedad laboral, la crisis del fentanilo o la hipocresía empresarial.
La lección que hay que aprender de Muertos SL es que el humor sigue muy vivo y no hacen falta complicadas producciones para alcanzar el éxito, basta con que los guiones sean hilarantes y el reparto los haga suyos, tal y como sucedió en su día con El pueblo.
La segunda temporada de Muertos SL terminó con Vanesa (Amaia Salamanca) dejando Transitus para fichar como directora de la Funeraria Torregrosa. Lo que no imagina es que la dueña deja la silla pero se aburre como una ostra en su casa, de manera que está dispuesta a seguir ligada a la empresa sea como sea... a costa de volverla loca.
El empeño de Dámaso (Carlos Areces) será hundirla a cualquier precio, con la esperanza de ser él mismo ascendido a director. No dejará de tenderle toda clase de trampas tanto con los clientes como con los empleados a fin de hacerla caer.
Por su parte, cada cual seguirá con sus propias obsesiones: Morales tratando de hacer feliz a Dámaso, Anselmo con su perro, Nino con sus chanchullos para escaquearse y sacarse un dinero extra, Olivia con los ligues, Manuela con sus causas quijotescas, Chemi considerándose a sí mismo un adicto que necesita rehabilitación y Abel con sus... chirimoyas. Cada loco con su tema, vamos.

Uno de los alicientes de esta tercera temporada era, de base, tener enfrentados a Dámaso y Vanesa, archienemigos en el negocio de las pompas fúnebres. Puede que al personaje de ella le falta la maldad que le sobra al de él, pero ese antagonismo salvaje es el que marca la temporada en la medida en que ambos tratan de hacer orbitar al resto a su alrededor.
Vanesa por ser una hiena de los negocios, siempre preocupada por la rentabilidad y Dámaso por mirar únicamente su ombligo para medrar, ambos, ellos mismos y sin ayuda de nadie, van a autoboicotearse en sus objetivos, de manera tal que la trama queda abierta para una cuarta temporada que promete un nuevo duelo por el poder.

Uno de las mayores fortalezas de Muertos SL es, como en el caso de anteriores series producidas por los hermanos Caballero, gestionar muy bien repartos corales y siempre en expansión. De manera adicional, hay algunas mejoras respecto a las temporadas anteriores consiguiendo que los personajes no se repitan tanto y que estén casi siempre fuera de su área de confort
La fórmula está testada y funciona muy bien, a juzgar por el interés que suscita la serie. La duda es si la serie mantendrá su formato o si ahora que estrena hogar habrá cambios en la producción que se traduzcan también en cambios en el lanzamiento. ¿Más episodios? ¿Más largos?
Por lo pronto, Diego Martín, que es uno de los actores que mejor funcionan de Muertos SL ha sido fichado para la cuarta temporada de Machos alfa, así que parece que tenemos comedia para rato.
Valoración
Nota 75
La tercera temporada mantiene bien el nivel: sigue siendo una serie amena y digestiva plagada de situaciones locas que nos deja además con curiosidad de cara a una más que probable cuarta temporada.
Lo mejor
Conserva el humor absurdo y al elenco al completo. Se ve muy fácilmente por la duración de los episodios y su brevedad.
Lo peor
Le pesa tanto giro de guión, no necesita tantos vaivenes para sacarle provecho a unos personajes tan buenos.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
