Crítica de Nunca te sueltes: entre el terror y la denuncia de los problemas de salud mental

Vértice Cine

Crítica de Nunca te sueltes (Never Let Go), la nueva película de terror de Alexandre Aja producida y protagonizada por Halle Berry. Estreno el 15 de noviembre.

Arrancamos la semana con terror: el 15 de noviembre llega a la cartelera Nunca te sueltes (Never Let Go), la nueva propuesta de Alexandre Aja, que se ha ido labrando una interesante carrera con películas de corte independiente como Horns, Infierno bajo el agua u Oxígeno.

A él le podemos atribuir dos de los principales atractivos de la película: sabe dónde colocar la cámara para jugar con las expectativas del espectador (y subvertirlas para propinarle buenos sustos) y maneja muy bien al reparto.

No tiene tanto mérito dirigir a Halle Berry, entregada a su papel de madre desquiciada y además comprometida con el proyecto por vía monetaria, dado que ejerce asimismo de productora, como extraerle una muy competente interpretación a dos actores jóvenes al principio de su carrera como son Percy Daggs IV y Anthony B. Jenkins.

El mal acecha en todas partes

Nunca te sueltes nos presenta a una madre angustiada que vive con sus dos hijos en una aislada cabaña en el bosque. Son los tres supervivientes de una familia más grande, cuyos miembros han ido cayendo víctimas del mal que acecha en el mundo que les rodea. Se trata de un espíritu malvado que puede transmutarse en cualquier criatura y que quiere atraparlos.

La única manera de escapar a su influjo es mantenerse unidos a la casa de algún modo. Si el mal les toca sin estar rodeados por una cuerda que llega hasta sus cimientos, caen presas de su influjo que les lleva a matar al resto de los miembros de la familia.

Pero mantenerse dentro de la casa es una sentencia de muerte también: los tres tienen que salir de ella cada día para buscar comida, sobre todo después de un invierno duro que ha helado sus cultivos y los priva de algunas de sus principales fuentes de alimento. De hecho, cada día tienen que arriesgar más y llegar más lejos.

Con la finalidad de mantenerse a salvo siguen un estricto código: recitan unas palabras, se atan cuidadosamente y al regresar tienen que tocar madera y demostrar que no están contaminados.

Nunca te sueltes es una película que funciona muy bien, al principio, de manera metafórica. La casa como símbolo de protección y unidad y la tutela materna como única vía de salvación para dejar de lado los peligros del mundo, una vez que los cachorros abandonan la unidad familiar.

También desarrolla un discurso alrededor de la forma de crianza de los hijos: cuando los educas a través del miedo solo es cuestión de tiempo que corten el cordón umbilical (aquí representado físicamente con una gruesa soga) para adentrarse en lo desconocido y experimentar el mundo a su modo.

Pero el principal encanto del proyecto es el hecho de que el espectador no sabe, durante buena parte del metraje, si lo que les ocurre es fruto de la realidad (ergo hay un ente sobrenatural demoniaco) o de los delirios de una mujer marcada por unas estrictas normas que repite por mero mecanismo de defensa. 

Mientras Aja juega con esta dicotomía, la película funciona muy bien, a pesar de recrearse en exceso en las penurias de una estirpe agonizante. Llega un momento en el que son los niños los que tienen que tomar las decisiones y nunca son las que uno puede llegar a esperar: la practicidad y el especticismo chocan en situaciones extremas.

En pocas palabras, Nunca te sueltes es una película que te mantiene entretenido de principio a fin, pendiente de la resolución de la trama. Porque es obvio que en algún momento tiene que decantarse por una posible solución: o es un constructo de una madre desnutrida y temerosa a la que sus hijos siguen a ciegas o de hecho, el Mal existe.

Y aquí es donde se vuelve decepcionante porque las dos cosas juntas son incompatibles, pero la narrativa y el desenlace son tramposos. Al margen de que la historia no sea del todo original (la idea de un último reducto de humanidad alrededor del cual mora un ente malvado está bastante trillada), el final no se sostiene y lastra un trabajo interesante.

Los amantes del terror le pueden encontrar la poesía: es verdad que tiene ideas potentes que hemos visto en películas más brutales como Cuando acecha la maldad y en otras más reposadas como Tethered, pero ésta tenía entidad suficiente como para proponer algo distinto y más complejo.

Se queda en terreno de nadie, por desgracia sin el impacto final que pretende con un giro de guión incoherente.

Valoración

Nota 53

No es un desastre absoluto, pero cumple por la mínima: Nunca te sueltes tiene ideas muy interesantes, pero le exige al espectador que ponga mucho de su parte para sacar algo del metraje. El final es tramposo a más no poder y no consigue decantarse por un desenlace coherente lastrando una experiencia de visionado de por sí penosa.

Lo mejor

Las interpretaciones y la potente premisa principal. El constante coqueteo entre los límites de la realidad y lo sobrenatural.

Lo peor

Está muy mal resuelta: es tramposa y deja mal sabor de boca. Se recrea demasiado en la miseria.

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Título original

Never Let Go

Lenguage original

Inglés

Duración

1h 41m

Ingresos en taquilla

21.768.945,00 $

Presupuesto

20.000.000,00 $

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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