Crítica de Polvo serán, una tragicomedia sobre la eutanasia en la que brilla Ángel Molina

Crítica de Polvo serán, la película española dirigida por Carlos Marques-Marcet con Ángela Molina y Alfredo Castro. Estreno en cines el 15 de noviembre.
En cuestión de pocas semanas han coincidido en las salas de cine dos películas rodadas por directores españoles que versan sobre la eutanasia, aunque lo hagan desde posiciones y narrativas muy distintas. Una de ellas es La habitación de al lado, de Pedro Almodóvar, y la otra Polvo serán.
Esta película es el último trabajo de Carlos Marques-Marcet, director de 10.000 KM o la serie La ruta, y ante todo podemos decir que es otro paso adelante en su carrera con un proyecto nada fácil de sacar adelante.
¿Una película sobre la eutanasia con momentos musicales que quiere combinar las tensiones familiares con la comedia y el mundo del teatro? Todo esto y mucho más es Polvo serán. Un largometraje valiente cuya mezcla empuja a la imperfección, pero que funciona a distintos niveles.

La premisa de Polvo serán puede parecer un spoiler, pero solo es el comienzo. A Claudia le diagnostican una enfermedad terminal y decide tener un suicidio asistido en Suiza. A esta situación se suma su marido, que la adora, y piensa que la vida sin ella no tendrá sentido, así que también quiere someterse al mismo proceso.
La pareja de ancianos está protagonizada por Ángela Molina y Alfredo Castro, ambos con personajes amantes del teatro. Ella es un huracán en sí, alguien que no deja espacios a los demás por su tremendo carácter de actriz. Vive e interpreta por igual y sin que su familia sepa el modo de confrontarla: solo se pueden unir a la onda expansiva.
Por otro lado tenemos a Alfredo Castro, enamorado hasta el fin, lo que se ve en cada mirada. Dócil y a la par infranqueable para los que no son su pareja, el actor y director de teatro chileno logra crear un personaje que despierta preguntas en todo momento. ¿Por qué la sigue? ¿Quién haría eso por amor? ¿No dudaría hasta el momento final?
A esta situación se suma la necesidad de negociar la decisión con sus hijos, o al menos comunicarla y explicarla. Esto ocupa gran parte del metraje y muestra cómo la pareja ha creado un entorno de ensueño, o de pesadilla, con una casa casi encantada, hijos de distintas relaciones y una realidad fabricada a medida.
La película se inicia en Barcelona y pasa por una casa de suicidio asistido en Suiza, así como algunos momentos en los Alpes. Un recorrido en el que el entorno muestra el estado emocional. Cabe destacar para los ajenos al tema las circunstancias que rodean a este espacio en Suiza, país que tiene coproducción en la película.
La vida es una comedia... y un drama

A nivel formal, la película podría estar narrada en un tono bastante complaciente, pero decide dar una pirueta narrativa e introducir momentos coreografiados de únicamente danza y otros musicales.
En estos se ve el riesgo que toma Ángela Molina al dar vida a un personaje frágil, pero también único. Un ejercicio interpretativo de la actriz que huele a Goya o nominación por muchos motivos. Hay gran solidez en cómo toma posesión del personaje.
Son muchos los puntos de vista y debates que pone sobre la mesa Polvo serán, pero ante todo hay uno, al menos para quien escribe estas líneas: el modo de afrontar la vida y crear un mundo a la medida, aunque haya que pagar un precio por ello. Un precio que es propio o ajeno.
Ahí el papel de los hijos, un abanico de distintos personajes, es clave. Son seres que sufren la onda expansiva de la relación de sus padres desde distintos prismas. No es una película coral más que en momentos puntuales, pero el dibujo de los personajes es bastante completo, y complejo.
Solo por su personalidad propia, una película como Polvo serán es merecedora de la atención del espectador, pero más todavía cuando los distintos engranajes consiguen que los 106 minutos de duración pasen con rapidez, aunque serán muchos más los que se puede debatir sobre todo lo que se habla en la historia.
Valoración
Nota 82
Polvo serán es un drama, una comedia y un musical, pero sobre todo es una historia que habla del amor de una pareja al precio que sea... y de la eutanasia. El largometraje es convincente, un ejercicio cinematográfico de valor dirigido por Carlos Marques-Marcet.
Lo mejor
Ángela Molina, lo arriesgado de la propuesta y que da para muchas conversaciones.
Lo peor
La mezcla puede no convencer y algunos momentos musicales que son forzados.
Otros artículos interesantes:

Ekaitz Ortega
Redactor jefe
Ekaitz Ortega es redactor jefe de HobbyCine desde 2022. Está especializado en literatura y cultura Gestiona el vertical dedicado a los sectores del cine y las series.