El rey león (2019)
Análisis

Crítica de El rey león, el remake de Jon Favreu basado en el clásico de Disney de 1994

Por Raquel Hernández Luján

¿Es El rey león una de tus películas de animación favoritas? El remake de Jon Favreau no te decepcionará, como te contamos en nuestra crítica sin spoilers. El remake en imagen real del Rey León llegará a los cines a partir del 18 de julio de 2019.

Este año se cumplen 25 años del estreno de El rey león en cines y, claro está, es casi obligatorio revisionar una vez más la película de animación de 1994 antes de ver el nuevo live-action de Disney firmado por Jon Favreau.

Recordemos que él fue el responsable también del remake de El libro de la selva estrenado en 2016 y que ya se ha anunciado que se encargará de su secuela, que aún no cuenta con una fecha de estreno estipulada de forma oficial.

Lo primero que podemos decir del remake de El rey león en imagen real es que es una absoluta delicia en lo que atañe a la plasmación visual de la historia. El salto a acción real imposibilita que algunos de los pasajes más surrealistas y coloristas de la cinta de animación sean trasladados tal cual pero, por lo demás, todas las secuencias clave están casi calcadas plano a plano. Eso sí, se toma más tiempo para recorrer los espacios, para mostrar la fauna y la flora africana y para recrearse en amplias panorámicas. En concreto su duración es de 118 minutos, 29 más que la cinta original.

Hazte con la figura Funko Pop de Simba

El guión de Jeff Nathanson, no obstante, incluye algunos cambios relevantes que tienen que ver con la actualización del relato. No vamos a entrar en detalles (profundizaremos más en un reportaje que publicaremos tras su estreno para evitar desvelar sorpresas antes de tiempo) pero, a grandes rasgos, el poder de Mufasa se define como la responsabildiad de proteger el reino y Sarabi y Nala cuentan con un mayor protagonismo a la hora de oponerse a Scar. Es una película sin estridencias, de modo que los cambios son en su mayoría sutiles. Las escasas nuevas secuencias están muy bien insertadas para desarrollar el conflicto.

Uno de los aspectos que sí se recrudece más es el de la oscuridad del reinado del terror del hermano de Mufasa y sus compinches, las hienas. Además en este remake del Rey León de 2019 su personaje es menos cínico, acentuándose su fiereza. Los interludios musicales son menos liberadores y la atmósfera es más tétrica, aunque nunca se sale en exceso de los raíles.

La banda sonora de Hans ZImmer vuelve a ser la gran estrella junto a los temas compuestos por Elton John y el letrista Tim Rice que los hizo merecedores del Oscar por "Can You Feel the Love Tonight" y la nominación por "Circle of Life" y la genial "Hakuna Matata".

Solamente hay un pasaje musical que desentona: el de la nueva canción de Beyoncé compuesta ex profeso para la película. La cantante, que interpreta además el rol de la Nala adulta en el reparto vocal, ha lanzado su tema "Spirit" que se utiliza para ilustrar el momento en el que Simba decide regresar a su hogar.

Sirve por tanto de bisagra entre dos de los momentos más emotivos e impactantes de la película: aquel en el que el héroe se afianza en el legado de su padre, tras reconocerlo en el reflejo de su propio rostro en las aguas y en las nubes del cielo y el clímax final de la historia con el enfrentamiento previo al desenlace. Sustituye por tanto al tramo final de "Bajo las estrellas", pero lo cierto es que no casa con el resto de la banda sonora: ni en su estilo ni en la manera en la que se inserta. Da la sensación de que "había que meterla".

Ojo, no queremos decir en absoluto que el tema no sea una maravilla y o que Beyoncé no haya hecho un trabajo impecable, como siempre, sino que desentona dentro del resto de la BSO, más tribal. También es una debilidad de la película la interpretación a dúo de "Can You Feel the Love Tonight", por la misma razón... Demasiado "gallito" en un tema que pedía intimidad.

¿Quiénes roban el show? Timón y Pumbaa (Billy Eichner y Seth Rogen en versión original) forman un dúo sensacional y son realmente divertidos, de hecho, llegan a hacer algún chiste metalingüístico de lo más sagaz que le hará especial gracia a los fans de las películas de Disney en general y de los momentos emblemáticos de El rey león en concreto y la fiebre del "Hakuna Matata". También destaca el trabajo de John Oliver, que ya había hecho trabajos de intérprete vocal en Los pitufos o El parque mágico, prestándole sus cuerdas vocales a Zazú, que ya no se refiere a sí mismo como "mayordomo" del rey.

En castellano, muchos echaremos de menos la irrepetible voz de Constantino Romero que quedó asociada para siempre en nuestras mentes a Mufasa. Pedro Tena ya reemplazó anteriormente interpretando a Darth Vader en Rogue One: Una historia de Star Wars y repetirá en esta ocasión.

La fotografía y el diseño de los personajes son otros dos caramelos a degustar con regocijo: el seis veces nominado al Oscar Caleb Deschanel se desmarca con un trabajo bastante diferente a lo que había venido realizando hasta ahora y le saca todo su esplendor a los entornos naturales que sirven para enmarcar la acción.

En suma, no hay nada que vayas a echar de menos en la versión de El rey león de 2019. Queda intacto su encanto, redefinida su belleza de manera fotorrealista y ampliado su sentido del humor sin que pierda un ápice de emoción. Y reafirma, de nuevo, la calidad de la banda sonora de la película original, columna vertebral del relato. Dicen que los felinos tienen siete vidas: esta familia de leones lo confirma.

Valoración

El live-action de El rey león es, de largo, el mejor que ha producido Disney hasta la fecha, el remake en imagen real del Rey León consagra a Jon Favreu como director de este tipo de proyectos tras las buenas sensaciones que nos dejó El libro de la selva.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Visualmente es imponente: añade aspectos relevantes, suaviza otros y mantiene el nivel calcando casi plano a plano las principales secuencias.

Lo peor

El tema musical de Beyoncé, "Spirit", está francamente mal integrado en la narración entre dos arcos dramáticos muy potentes: queda como un pegote.

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