Crítica de El río de la ira: cuando ni Robert De Niro ni John Malkovich consiguen levantar una peli

El río de la ira

Crítica de El río de la ira, un drama dirigido por Randall Emmett con Jack Huston, Willa Fitzgerald, Robert De Niro y John Malkovich. Estreno el 13 de enero de 2023.

Hay películas que solo con el cartel logran atraer a la audiencia. Una historia de venganza y dos tipos como Robert De Niro y John Malkovich implicados en la producción... parece casi impensable que El río de la ira sea una cinta fallida, pero el caso es que no consigue despertar en los espectadores la implicación emocional que se propone.

Lo primero que hay que decir es que tarda demasiado en arrancar con un larguísimo prólogo centrado en una pareja que se propone un cambio de vida abandonando sus hábitos de consumo. Cuando la tragedia se abre paso (ya mediado el metraje), es el momento de que se desate la violencia y de que emerja a borbotones toda esa ira a la que hace referencia el título.

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Tráiler de El río de la ira, de estreno en España en enero

Dirige Randall Emmett (Tras la pista del asesino) que vuelve a adoptar el rol de director después de haber producido una larga lista de largometrajes y series para la televisión incluyendo éxitos de crítica como El irlandés, El único superviviente o 2guns.

En esta ocasión se encargan del guión el novato Adam Taylor Barker y el algo más curtido Chris Sivertson, versado sobre todo en guiones de telefilms... y de hecho, nos da una pista del tono de esta película de 104 minutos de duración: parece un telefilm. No da la sensación de que fuese una película destinada a la gran pantalla.

¿Dónde nace El río de la ira?

El sheriff Church y la detective Zeppelin trabajan intentando mantener la paz en un pueblo del interior con sus más y sus menos.

Shelby John y Ruby Red son dos adictos a la heroína que deciden dejar atrás su mala vida y formar una familia, recomponiendo su relación y tratando de avanzar hacia un futuro juntos. Para ello cuentan con Peter, el cuñado de Ruby, como un gran apoyo en la comunidad.

 

Por desgracia, los que mueven el negocio de la droga a nivel local no están dispuestos a dejar marchar a dos buenos clientes como ellos y no paran de tentarlos hasta que se produce una fatalidad que rompe sus sueños. Ruby, que deseaba ser bautizada en el río para limpiar sus pecados pasados y marcar un punto de inflexión en su vida, solo lo logra de forma póstuma.

Furioso y lleno de dolor, Shelby se propondrá dar caza a quienes han provocado esta desgracia, siguiendo uno por uno todos los eslabones de la cadena del cártel de tráfico de drogas hasta llegar a Coyote, el cabecilla de la banda criminal que opera con total impunidad. Paralelamente el sheriff irá tras sus pasos para evitar el baño de sangre y quizás, salvar aún al hombre de sí mismo.

El río de la ira es, a grandes rasgos, una historia que podría funcionar mucho mejor en formato de cortometraje o como episodio de una serie de televisión, pero que se queda muy corta para un largometraje. La sensación es que tiene poco que contar y que estira el metraje de una forma innecesaria para lo que quiere mostrar.

Esto hace que el prólogo se estire durante más de cuarenta minutos en los que apenas pasan cosas y que luego se precipite hacia un tono mucho más oscuro y visceral, pero no del todo creíble.

Que los tiempos estén tan mal ajustados obra en su perjuicio porque le da demasiado tiempo a la audiencia a pensar qué pasará después. Y no yerra. Es una película predecible y lentísima que no consigue nunca emocionarnos con su fórmula de drama romántico primero y thriller de venganza después.

El río de la ira

Como es evidente y hemos señalado al comienzo de nuestra crítica de El río de la ira, hay caramelos en el elenco, pero no se aprecia por su parte una implicación excesiva. No vais a ver, ni de lejos al mejor De Niro ni al mejor Malkovich... aunque en su descargo hay que decir que tampoco es que el guión les de líneas de diálogo especialmente memorables.

¿Y la acción? Tampoco es para tirar cohetes: se limita a cumplir con la cuota de hemoglobina y poco más. En fin, una forma como otra cualquiera de desaprovechar a un reparto fantástico... Además de desperdiciar algunos aspectos que daban para explotarse mucho mejor, como la premisa de "pueblo pequeño, infierno grande" cuando se refiere al consumo de drogas.

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VALORACIÓN:

A El río de la ira le falta garra. A pesar de contar con un reparto apreciable e incluso un par de estrellas de la vieja escuela, tiene un guión plano y una galería excesivamente limitada de personajes. No consigue el impacto emocional que se propone crear en el espectador.
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LO MEJOR:

La banda sonora que nos remite a la América profunda y las localizaciones, que se erigen como un personaje en sí mismas.
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LO PEOR:

Es una película sin tono narrativo: lenta en su arranque, perezosa en su desarrollo, predecible en su conclusión.
Hobby

45

Malo

Y además