Crítica de La semilla de la higuera sagrada, una valiente exposición de la violencia hacia la mujer

Crítica de La semilla de la higuera sagrada, el drama de Mohammad Rasoulof que muestra los disturbios políticos de Teherán por la brutal represión de 2022. Estreno el 17 de enero de 2025.

En la misma senda de cine de denuncia que sigue marcando el trabajo creativo del cineasta iraní Mohammad Rasoulof desde hace años (siempre es recomendable revisitar La vida de los otros, por ejemplo), La semilla de la higuera sagrada es una nueva película que viene a mostrar la violencia hacia las mujeres iraníes.

La cinta recala en los disturbios de 2022 en Teherán que tenían su origen en las protestas del movimiento “Women, Life, Freedom”, que surgió a raíz de la muerte de Mahsa Amini tras una brutal paliza que la dejó en coma, al parecer por no llevar correctamente el hiyab.

Rasoulof incluye material de archivo real, con las grabaciones realizadas por sus propios compatriotas, a riesgo de las represalias por contravenir la versión oficial de los medios de comunicación.

De hecho, se trata de una película de fuertes contrastes y dualidades en el seno de una familia: por una parte, los adultos acomodados, dispuestos a mantenerse fieles a un régimen opresor en tanto que eso beneficia a sus objetivos; del otro lado, una nueva generación joven, con estudios y con una perspectiva mucho más contestataria.

La semilla de la higuera sagrada nos presenta a Iman, un funcionario que es ascendido a juez de instrucción. El cargo conlleva una mudanza a un piso más grande y lujoso y toda una serie de privilegios, pero también tiene un coste: debe firmar sentencias de muerte sin haber investigado los cargos ni haber recabado ningún tipo de información adicional más allá de lo que le ofrece el fiscal.

Su mujer Najmeh y sus dos hijas, Sana y Rezvan, empiezan a temer por su situación cuando crecen los tumultos en las calles y en las universidades, donde se suceden las protestas multitudinarias por la brutal represión de la población.... y las consiguientes detenciones violentas.

Con la finalidad de que pueda defender su hogar en el caso de que sus datos de contacto lleguen a filtrarse entre células rebeldes que podrían atentar contra él, a Iman le dan un revólver. Sin embargo, lejos de apaciguarse la situación, la violencia sigue creciendo. Una de las mejores amigas de una de sus hijas es agredida por la policía y ellas tratan de ayudarla a espaldas de su padre.

Pero el hecho que hace girar la tornas es la desaparición del arma de fuego. Asustado por las consecuencias que puede tener para él, Iman sospecha tanto de sus hijas como de su esposa y les impone una serie pruebas para confiar en ellas que desafían las más mínimas nociones de humanidad.

No puede obviarse el hecho de que la excesiva duración de la película le pasa factura a la experiencia de visionado. No hay justificación para que el núcleo del conflicto (la aparición de la pistola) tarde casi una hora en hacer acto de presencia y tampoco para una resolución que da demasiadas vueltas sobre sí misma hasta perder la fuerza del impacto final.

Hay sensibilidad para retratar la forma en la que la violencia se abre paso en el núcleo familiar en el momento en el que las formas de represión del Estado empiezan a manifestarse en el hogar con inspecciones, corte de comunicaciones, interrogatorios y hasta enjaulamientos pero el mayor valor de la película es el de alzar la voz en un contexto actual que sigue siendo conflictivo.

Respecto a las interpretaciones, destaca especialmente la de la actriz Soheila Golestani en el papel de Najmeh por la evolución de su personaje. Pasa de ser una firme defensora del statu quo tratando de controlar a sus hijas y contentar a toda costa a su marido a verse sumergida en una vorágine que nunca habría llegado a presagiar.

Por lo demás, La semilla de la higuera sagrada cuenta con secuencias realmente bellas como la del acicalado del marido que funciona por oxímoron con la de la limpieza del rostro de la joven herida con perdigones.

El discurso es muy duro y el contexto tan real y pertinente que sobrecoge, lo que hace que haya momentos que pongan los pelos de punta.

Lástima que el montaje no ayude a mantener el ritmo a flote y acabe socavando su capacidad de emocionar a la audiencia: con mayor concisión y menos situaciones reiterativas, podríamos estar hablando de una verdadera joya.

Valoración

Nota 75

Mucho más valiosa como denuncia que como obra audiovisual en sí misma, es el fruto de un profundo ejercicio de reflexión sobre el control y la violencia hacia la mujer en Irán.

Lo mejor

La potencia del discurso y la calidad de las interpretaciones.

Lo peor

No necesitaba 167 minutos para desplegar el mensaje: la trama empieza a tomar vuelo después de la primera hora de metraje.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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