Crítica de El superviviente de Auschwitz: Ben Foster brilla en una película irregular

Diamond Films

Crítica de El superviviente de Auschwitz (The Survivor), el drama basado en hechos reales de Barry Levinson con Ben Foster como protagonista. Estreno el 22 de septiembre.

El superviviente de Auschwitz (The Survivor) llega a la cartelera española tremendamente tarde, después de haberse estrenado en 2021 y haber sido nominada el Emmy a mejor telefilm en 2022.

Éste es un dato importante (y algo frustrante también) en la medida en la que nos da a entender el tono de la película, que no estaba pensada originalmente para las salas comerciales, dirigida por Barry Levinson, que ha estado implicado en la dirección y producción de varias series excepcionales a continuación como son Dopesick, City on a Hill o The Calling.

El punto de partida que toma el guión coescrito por Justine Juel Gillmer y Alan Scott Haft es el de las memorias escritas por el polaco Hertzka Haft, renombrado en Estados Unidos como Harry Haft, un hombre arrasado por la culpabilidad y el estrés postraumático producido por la pérdida de seres queridos y el paso por un campo de concentración en el que se dejó una parte de su humanidad.

Una promesa le ata a un amor de juventud que dejó atrás, razón por la que decide volver a pelear en el ring para hacerse notar en la prensa y, quizás así, conseguir encontrar a aquella mujer, si es que sigue viva. Sin embargo, el paso del tiempo cada vez le hace dudar más de que eso sea posible, y termina creando su propia familia.

La película cuenta con un sólido y comprometido elenco encabezado por Ben Foster que se transmuta, a lo largo de tres periodos temporales distintos para hacernos comprender su evolución: su pasado como prisionero en blanco y negro; el momento en el que comienza una nueva vida en el exilio y un epílogo en el que parece que consigue aceptar lo vivido.

El superviviente de Auschwitz tiene tres problemas muy claros que pronto llaman la atención: el excesivo metraje, la falta de escrúpulos a la hora de mostrar las escenas más crudas (nadie pretende que se endulce la realidad cuando es tan dura, pero se pueden tomar decisiones para ser igual de directo y más elegante) y el desaprovechamiento de varios secundarios.

Y es que en el reparto tenemos a varios intérpretes geniales como Vicky Krieps, a Danny DeVito, a John Leguizamo o a Peter Sarsgaard. La primera es quizás la que más acusa el golpe de que su personaje apenas tenga desarrollo dado que es casi coprotagonista de la historia a partir de un determinado punto del metraje.

Por lo demás, la película cuenta con buenos valores de producción y con una entrega excepcional por parte del elenco: el propio Ben Foster sufre una transformación física brutal para meterse en la piel de un hombre que literalmente tuvo que pelear para sobrevivir a veces en los funestos combates a muerte que servían de entretenimiento a los nazis.

Hasta 25 kilos menos llegó a pesar para esos tétricos flashbacks en los que se busca un enorme dramatismo a través de primeros planos casi expresionistas, grandes contrastes de luz y una exposición física salvaje. Ese pasado termina convertido en pesadilla recurrente que lo atormenta ya de por vida.

La sutileza no es el punto fuerte de una película que se vuelve paulatinamente monótona y nos hace hasta sentir antipatía por un personaje con el que estábamos más bien llamados a empatizar. Pero es en el tercio final cuando se viene abajo de forma definitiva: para ser eficiente El superviviente de Auschwitz tendría que durar media hora menos.

La sensación es que esta historia, con otro tratamiento estilístico y sobre todo con un guión más trabjado, habría dado para alumbrar una obra más redonda y compleja. Levinson sabe golpear con saña para dejar al espectador KO, pero en esta ocasión se olvida de lo necesario que es también dejarlo respirar para encajar los golpes.

Valoración

Nota 57

Narrada en tres desiguales planos temporales, esta historia real daba para algo más que un telefilm dada la calidad de su reparto y la fuerza de los sucesos, pero un enfoque demasiado academicista y la búsqueda constante de un fuerte impacto emocional, lastran sus intenciones.

Lo mejor

Los flashbacks del campo de concentración, contando la odisea de Harry Haft. Habría merecido la pena dosificarlos y rebajarles la intensidad.

Lo peor

Todo el epílogo sobra, alarga innecesariamente la película y no fluye a nivel emocional. Krieps está desaprovechadísima.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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