Alta mar 2
Análisis

Crítica de la temporada 2 de Alta mar, ya en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

Nos introducimos como polizones en el Bárbara de Braganza para traeros la crítica de la segunda temporada de Alta Mar, la producción española de Netflix estrenada el 22 de noviembre protagonizada por Ivana Baquero y Alejandra Onieva.

Como ya dejó apuntada la primera temporada de Alta mar, los misterios continúan en el pomposo barco que partió rumbo a Brasil y que, en mitad de la travesía, decidió cambiar su rumbo para recoger a un grupo de náufragos indocumentados. 

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En los ocho episodios que componen la temporada 2 de Alta mar tenemos así una serie de incorporaciones al reparto que vendrán a quebrar aún más la de por sí maltrecha calma del pasaje del Bárbara de Braganza. Y es que traerán consigo toda una serie de fenómenos inexplicables que dificultarán a la tripulación la complicada tarea de atracar en puerto.

Por una parte, empieza a aparecerse el fantasma de una mujer llamada Rosa Marín, que supuestamente fue asesinada en el propio navío mientras que Casandra, una de las rescatadas, afirma ser una médium capaz de adelantarse a los acontecimientos, leer las cartas del Tarot e incluso comunicarse con los muertos. Esto levanta de inmediato las sospechas de Eva, que busca una explicación racional para lo que sucede mientras que Carol cae rendida ante los encantos de Casandra, como el resto del pasaje.

También sigue siendo objeto de controversia el asesinato de Aníbal, que tensa la relación entre una arrepentidísma Clara y Natalia, obsesionada por ocultar la verdad y hacerse con la naviera aunque sea a costa de romper la relación de confianza con su hermano Fernando.

Entre tanto sigue encerrado el padre de Eva, Carlos, y Luisa permanece fugada y con un gran secreto por esconder. El oro custodiado por el capitán Santiago desaparece justo antes de atracar, retrasando el desembarco.

Al margen de las idas y venidas del guión que como la marea va y viene olvidando a los personajes y las subtramas para recuperarlos después y dejar atados con pinzas sus arcos argumentales, Alta mar sigue dejando mucho que desear en lo que a diseño de producción, puesta en escena y realización se refiere. Los recursos narrativos son asimismo muy pobres: casi todas las conversaciones se zanjan con un ultimátum y con el actor o la actriz de turno aguantando el plano (al más puro estilo culebrón). Los limitados extras pasean por detrás de los personajes principales una y mil veces (cómo será la historia para que te acabes fijando en eso) y el acabado visual es no solo incómodo por los fuertes contraluces sino que directamente quema plano tras plano con luces cegadoras.

Como sucedía en la primera temporada es la banda sonora el ingrediente que mejor funciona para crear ambiente, aunque se abuse bastante de ella para resaltarlo todo. Es como cuando estudias cansando/a para un examen y ya pasas el fluorescente por todas las frases: aquí es la música la que viene a subrayar cada nuevo descubrimiento y, dado que son como diez por episodio, termina por hacerse cansino.

Alta mar 2

Respecto a las interpretaciones, la incorporación de Claudia Traisac como Casandra en Alta mar 2 es positiva y tanto el trabajo interpretativo de Natalia Rodríguez como su estilismo de femme fatal que remite al cine clásico estadounidense son dos de los puntos más reseñables, aunque por desgracia su personaje no cuente con una historia demasiado elaborada o ingeniosa en la que verla brillar.

Si tienes la paciencia de llegar hasta el final, la recompensa no será precisamente un alarde de imaginación, sino más bien una especie de comedia involuntaria con unos efectos visuales que distan mucho de ser siquiera aceptables. En el interior toneladas de relleno y de recursos resobados como las pistas falsas, los buenos que parecen malos, los malos que parecen buenos y giros de guión que no son ni siquiera coherentes con lo mostrado en capítulos anteriores.

El único fenómeno inexplicable es que la serie obtuviera una segunda temporada, pero es que, a la vista del desenlace de Alta mar, cuyos últimos quince minutos son de verdadera traca, tendríamos que hacérnoslo mirar si se siguieran grabando nuevos episodios... Aunque la trama queda cerrada, Eva, que sirve de narradora, deja claro que éste no ha sido más que el primer y largo viaje del buque, así que lo mismo tenemos que volver a embarcar, aunque sea a la fuerza.

Valoración

El viaje a Brasil se antoja muy largo después de que el Bárbara de Braganza recoja a un grupo de náufragos con segundas intenciones que se añaden al revoltijo del thriller de época de Netflix junto a aspectos sobrenaturales.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Claudia Traisac trabaja razonablemente bien y la trama de su personaje es la que sostiene el interés de los espectadores.

Lo peor

El 90% de los planos están quemados, la puesta en escena es forzadísima, el montaje está lleno de fallos de raccord... Y la historia es tramposa.

Y además