El embarcadero 2
Análisis

Crítica de la temporada 2 de El embarcadero, ya en Movistar +

Por Raquel Hernández Luján

Déjate seducir una vez más por la Albufera... o no. Os traemos la crítica de la temporada 2 de El embarcadero, ya disponible en Movistar + con Álvaro Morte, Irene Arcos, Marta Milans, Roberto Enríquez y Verónica Sánchez.

Volvemos a la Albufera para terminar de completar la historia creada por Esther Martínez Lobato y Álex Pina, los artífices de La casa de papel. Después de la primera temporada de El embarcadero, lanzada el año pasado, la segunda temporada tenía como objetivo primordial dilucidar dos cuestiones: cómo murió Óscar y qué será de la relación que nació entre sus dos viudas, Alejandra y Verónica, que son dos mujeres diametralmente opuestas.

La ficción arranca en el momento en el que se quedó, de modo que muy pronto vemos cómo va evolucionando esa relación. Y, como es marca de sus ya citados creadores, lo cierto es que la serie va haciendo que te pique la curiosidad de modo que al final de cada episodio quieres seguir viéndola. ¿Hay recompensa al final del camino? Muy poca, la verdad.

A pesar de que El embarcadero 2 concluye la historia y trata de rematar los flecos de las tramas secundarias, éstas siguen siendo accesorias y aportando poco al drama principal (tal es el caso de Katia y su hija Ada, por ejemplo, o la de la madre de Alejandra). El corazón de la serie, que es el thriller, es a lo que menos atención se presta en tanto que el gran relleno, el sexo, acapara casi toda la atención. No habría problema si aportara algo al argumento además de ser una excusa para ver bonitas escenas coreografiadas con buen gusto y fotografiadas con esmero. Pero los cuerpos bonitos, per se, no alimentan una historia.

Si de algo va sobrada la serie es de estilo: no se le puede poner un pero en ningún apartado técnico y esta segunda tanda de episodios presta especial atención a la banda sonora que, ya sea con versiones de grandes temas o con las partituras de piano de la primera temporada ampliadas, son un regalo para los oídos. 

Los problemas vienen por las interpretaciones, muy forzadas en algunos casos, y por el contenido de la serie en sí. Si apartamos ese impecable envoltorio, casi se traduce en dos líneas y se aporta tan poca novedad que al llegar al final echando la vista atrás, es fácil sentir que se ha perdido el tiempo. La resolución es muy simplona y apenas consigue conmover. Quizás un final menos encorsetado y más abierto, habría casado mejor con esos paisajes tan bien rodados en los que, hasta que no nos adentramos, no sabíamos que íbamos a encontrar. Conservar el misterio, o dejarlo a expensas de lo que pudiera haber pensado el espectador habría sido más osado y satisfactorio.

Por otra parte, las contradicciones. Es un tanto enervante que los personajes no sean coherentes consigo mismos: el guión titubea a menudo y los hace cambiar de rumbo sin ton ni son. El caso de Alejandra es el más notable y está apoyado además en una interpretación bastante ajustada por parte de Verónica Sánchez, lo que chirría por partida doble.

El embarcadero 2

Respecto al fondo, El embarcadero pretende ser una serie rupturista rompiendo tabúes sobre el poliamor y/o las relaciones abiertas y termina en el extremo opuesto, con relaciones bastante clásicas y cerradas, siendo infiel a su espíritu primero.

Otro de los handicap de esta segunda temporada es que da la sensación de que el universo en el que se mueven los personajes es muy pequeño. Al final todos están conectados de diversas maneras y todo es demasiado obvio, incluso cuando se intenta partir un nuevo melón para dejar entrar algo de aire fresco en el momento en el que se descubre un nuevo lugar al que acudía Óscar de forma recurrente.

El mensaje no ha cambiado: carpe diem, disfruta el momento, equivócate si hace falta, déjate llevar. Esa estrategia no siempre sale bien, pero sí esforzarse por salir de las áreas de confort, que sería la traducción más light de lo que se propone. En realidad esta segunda entrega de El embarcadero es más un subrayado que una pieza independiente que aporte información relevante. Podemos tildarlo de placer culpable por la forma en la que engancha, pero desde luego no es una de esas ficciones de imprescindible visionado.

Valoración

Más de lo mismo: la segunda temporada de El embarcadero mete de nuevo mucho relleno en una historia en la que aparecen pocas novedades y en la que, si bien se resuelven todos los misterios, el final sabe a poco.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

La calidad técnica de la serie es indiscutible: está grabada de lujo y tiene ese toque adictivo que te hace verla del tirón.

Lo peor

Las tremendas inconsistencias del guión, que da bandazos, los momentos repetitivos y morbosos de forma gratuita.

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