Vergüenza 2
Análisis

Crítica de la temporada 2 de Vergüenza, de Movistar+

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la temporada 2 de Vergüenza, la comedia de producción propia de de Movistar + protagonizada por Javier Gutiérrez, Malena Alterio, Miguel Rellán y Vito Sanz, entre otros. Disponible completa bajo demanda a partir del 30 de noviembre.

El 30 de noviembre, Movistar + estrena la segunda temporada de Vergüenza, compuesta en esta ocasión por solo 6 episodios que tendrán como colofón un especial navideño que se estrenará el 24 de noviembre.

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Alejado de los reportajes de bodas, Jesús busca expresar su arte a través de las fotos de platos combinados. Nuria aguanta más de lo humanamente posible y sus pasiones se desbordarán de forma imprevisible. Hay nuevos miembros en la familia y nuevos personajes a su alrededor. Javier Gutiérrez y Malena Alterio regresan en una nueva tanda de episodios en la que se estrenan en una nueva (y bochornosa) faceta: la de ser padres. Al embarazo de ella le suma la adopción de un crecido niño africano, pero sus correrías no se ciñen al ámbito doméstico, sino que tienen la misma repercusión que la onda expansiva de una detonación nuclear, así son de discretos.

Y vuelve el humor al límite de lo aceptable, con referencias cinematográficas y algún que otro cameo reseñable como el de Álvaro Cervantes interpretándose a sí mismo o la famosa actriz María Casal como la musa de su hijo en el rodaje de El graduado (lo más divertido, con diferencia).

Nuevos fichajes, nuevos escenarios

Esta nueva temporada de Vergüenza incorpora al reparto a Cristina Alarcón (como Sonia, vecina de Jesús y Nuria) y Pol López (Ramón), Teresa Cuesta (Vanessa), Marta Nieto (Andrea) y Jaime Zarataín (Guillermo), como las nuevas parejas de padres que conocerán Jesús y Nuria.

Y si hay algo bueno que decir sobre ella, es que en lo que a acabado visual se refiere, se nota un salto de calidad: hay una mayor coherencia en los escenarios y una mejor fotografía, por más que sigan delatando las prisas algunos fallos de raccord.

Vergüenza no es una serie para todos los públicos, eso nos quedó claro ya con los primeros 10 episodios, pero en este segundo round tampoco sabe muy bien por dónde salir para generar vergüenza ajena (digamos que se ha disuelto ya el factor sorpresa de la primera temporada), quedándose muchas ocasiones en lo soez y escatológico y dejando de lado la comedia. Intenta repetir fórmula variando escenarios y personajes pero, sin embargo, no consigue ese puntito de empatía que era característico con un aún más extremo personaje principal.

Lo que se sentía como una virtud: que Javier Gutiérrez estaba interpretando uno de los papeles de su vida (su Mr. Bean); se percibe ahora más bien como algo negativo porque su personaje carece de humanidad o punto de expiación (no hay por dónde cogerlo) y puede encasillarlo en un rol tan extremo como indeseable. No es que su conducta sea inadecuada, terca y manipuladora, es que resulta tan asquerosa y reprobable que el visionado se soporta a duras penas: indescriptible la incomodidad que hace sentir la secuencia en la que se masturba oliendo la ropa interior de su vecina y aún más la del dichoso fuet.

Vergüenza, en esta segunda temporada, sí que reexplota, esto con acierto, el tópico del wannabe. Ya le sucedía a Jesús con la fotografía y ahora brotan nuevos casos: Nuria quiere ser pintora, Óscar director de cine y el propio Jesús pretende que sus fotografías de platos combinados lo conviertan a ojos de los demás en director de fotografía... Soñar es gratis. En ese delirio, el espectador medio sí que puede encontrar un agarre porque no hay nada que nos haga más humanos que nuestros sueños, por más que estén lejos de nuestras posibilidades.

Más condensada, en solo seis episodios de media hora cada uno (tres horas de visionado en total), la serie deja claro que tiene muy difícil crecer: el talento de su elenco interpretativo con Alterio y Gutiérrez a la cabeza no compensa unos guiones que se atragantan con tanta facilidad. En la era en la que lo políticamente correcto está arruinando el humor, abrazar el extremo opuesto no ayuda a salvarlo: provoca pocas risas y muchos sudores fríos.

Valoración

Vergüenza vuelve con una temporada de mejor acabado visual pero mayor escarnio guionístico... Jesús no es ya un metepatas profesional sino una mala persona, directamente, así que a pesar de ser más breve, se hace más cuesta arriba.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

El arco argumental de Vito Sanz y su homenaje a El graduado en forma de rodaje casero.

Lo peor

Lo profundamente soez y sucia que es la serie en el terreno sexual: no es que busque incomodar al espectador, es que le provoca arcadas.