GLOW 3
Análisis

Crítica de la temporada 3 de GLOW, ya disponible en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

La temporada 3 de GLOW ya está disponible en la plataforma Netflix. ¿Listos para regresar a la lucha libre femenina de los años 80?

Pocas, muy pocas películas o series de televisión ambientadas en Las Vegas, tiene el arrojo de no hacer un "videoclip" y valerse de la capacidad del lugar para generar pasta mediante publicidad. Menos aún dedican un episodio entero a exteriores, emplazando la acción en un espacio natural y se pueden contar con los dedos de una mano las que señalan abiertamente los problemas del gremio de los artistas que allí trabajan ya sea subsistiendo a duras penas dándolo todo día tras día en un escenario o bien en grandes producciones que pueden volatilizarse de la noche a la mañana. No hablemos ya del coste personal asociado a la renuncia a formar una familia o criar a un hijo.

Descubre las mejores ofertas en películas y series de TV

Pero ya sabemos que GLOW es una serie muy distinta y poco convencional y en su temporada 3 no tiene reparos en poner el dedo en la llaga tantas veces como es necesario para hacernos pensar, por más que sea entre los cínicos o frívolos comentarios de según qué personajes. Esa es una de sus grandezas: no hay dos personajes iguales, ni siquiera semejantes. Una de sus señas de identidad es la diversidad y, en esta ocasión, esto es algo que se celebra por todo lo alto reclamando atención para los artistas y abogando por la libertad sexual de forma más clara que nunca.

Formalmente la temporada 3 de GLOW es menos atrevida y festiva que la anterior, poniendo en contadas ocasiones el show en vivo como el protagonista de lo que sucede, pero sí que se permite jugar más con la narrativa separando a los personajes principales, dedicándole más espacio y evolución a los secundarios e incluso valiéndose de alguna que otra elipsis que hace avanzar el tiempo a gran velocidad (es preciosa la que inaugura el episodio 7, por ejemplo, aunque también supone una suerte de ruptura que se deja información relevante por el camino).

El éxito y el fracaso son siempre aspectos relativos y cambiantes, algo que encuentra en Las Vegas el espacio idóneo para ser contado como lugar de desenfreno y fiesta que es, aunque a la vez albergue tantos dramas humanos (desde los que esconde la casa de empeños, hasta los artistas fracasados o los que no han encontrado una oportunidad y tratan de ganarse la vida como camareros). Una gema tan brillante que puede deslumbrar... o dejarte ciego.

GLOW 3 se sumerge con mayor profundidad en problemas íntimos como los que atañen a la identidad sexual dando cuenta de los problemas derivados de la homofobia pero también de cierta inmadurez a la hora de que los personajes sepan reconocerse a sí mismos y aceptar su sexualidad al margen de los estereotipos sociales, las presiones familiares o, incluso, su propio sentido de la vergüenza.

En gran medida el tema principal de esta temporada es la aceptación y la búsqueda individual del lugar de cada una de las mujeres que forman el grupo de wrestling femenino: Debbie tiene claro su camino como productora y no le importa sacrificar aspectos de su vida personal para alcanzar su meta, Carmen quiere luchar, Sheila busca su propia voz en el escenario y Cherry trata de compaginar su voluntad de ser madre con el nivel físico que exige su profesión, por poner algunos ejemplos.

¿Qué hay de Ruth, nuestra protagonista? Se siente completamente estancada, algo que se muestra incluso de forma metafórica: su sueño de ser actriz parece seguir estando lejos y ella desoye los consejos de todo el mundo porque necesita triunfar o estrellarse, pero al menos intentarlo. Del personaje de Geena Davis mejor no desvelamos demasiado, aunque como poco hay que decir que luce impresionante y su rol es, de nuevo, un elemento que reincide en las dos caras, la de la tragedia y la comedia, que definen toda la temporada.

GLOW 3
GLOW 3

Sería una auténtica decepción que Netflix cancelara ahora GLOW: no sólo porque es una de sus mejores series originales aunando con maestría el drama y la comedia, sino porque nos ha dejado al borde del precipicio a muchos personajes cuya deriva desconocemos por completo. La audiencia se merece un final sólido, pero el hecho de que la plataforma no haya promocionado esta temporada en absoluto ni la resalte en su recomendador de series (a pesar de ser una de las preferencias destacadas de espectadores como la que escribe estas líneas), nos hace presagiar lo peor.

Esperamos estar equivocados y que podamos darnos un nuevo baño en la estética, la idiosincrasia y el mundillo de la farándula de finales de los 80 gracias a sus creadoras Liz Flahive (Homeland) y Carly Mensch (Orange Is The New Black). Mel se despide diciendo: "¡Nos vemos en 1987!"... Y así lo deseamos fervientemente. ¡Larga vida a los brillos y a estas gorgeus ladies of wrestling que llevan ya tres años robándonos el corazón! ¡Qué ramillete de fabulosos personajes y de intérpretes que hacen del elenco un gran equipo! 

Valoración

La tercera temporada de GLOW se reafirma en sus reivindicaciones sacándole un gran partido a los personajes secundarios. Es además la más dramática, intimista y alegórica de todas ellas y sigue enganchando como el primer día.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Lo bien que muestra cómo GLOW se convierte en un trampolín para las integrantes del show, aunque cada una tenga una meta completamente distinta.

Lo peor

La sensación de ser una temporada de bisagra: lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, pero queremos conocer el futuro de los personajes.

Y además