Crítica de Upon Entry, la pesadilla kafkiana de los aeropuertos estadounidenses

Karma Films

Crítica de Upon Entry, la ópera prima de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vásquez protagonizada por Alberto Ammann, Bruna Cusí, Ben Temple y Laura Gómez. Estreno el 16 de junio.

Upone Entry llega a la cartelera española tras su paso por multitud de festivales: desde el South by Southwest de Austin (Texas) hasta el BAFICI de Buenos Aires, pasando por el D'A Film Festival de Barcelona. 

Ha cosechado un gran éxito habiendo ganado el FIPRESCI en el Tallin Black Nights Film Festival (Estonia), el Premio a la Mejor Película en el Kolkata Film Festival (India) y la Biznaga de Plata a la Mejor Interpretación Masculina para Alberto Ammann (Narcos) en el Festival de Málaga.

Se trata de la ópera prima de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vásquez que han escrito y dirigido la película al alimón, constatando que además de ser buenos narradores saben manejar muy bien los tiempos y no necesitan estirar las ideas de más (uno de los males comunes de nuestros tiempos).

De hecho, la película dura unos sucintos 77 minutos que sirven para encuadrar perfectamente la historia y evitar repeticiones innecesarias.

Bienvenidos al infierno

La película Upon entry nos presenta a Elena y a Diego, una pareja que tiene pensado mudarse a vivir a Estados Unidos. Ella es una profesora de baile contemporáneo de Barcelona y él un urbanista venezolano. Su ilusión es la de empezar una nueva vida impulsando sus carreras profesionales y residiendo en Miami donde contarán con la ayuda de algunos familiares.

Pero al llegar a la llamada "tierra de las oportunidades" tienen que pasar por un calvario: a pesar de tener sus pasaportes y visados en regla, son cacheados, interrogados y conducidos a una zona de inspección secundaria donde sus derechos más básicos son pisoteados una y otra vez.

No tienen acceso a sus terminales móviles, su equipaje es minuciosamente registrado y deben responder a una enorme cantidad de preguntas, muchas de ellas de carácter estrictamente íntimo y personal.

Los agentes de las aduanas sospechan que tienen algo que ocultar y no van a cejar en su empeño de descubrir de qué se trata.

Cualquiera que haya viajado a los Estados Unidos sabe que los controles que hay que pasar rozan a veces lo vejatorio. La difusa línea que marca prácticas un tanto abusivas de otras necesarias para garantizar la seguridad del resto de los pasajeros ha llamado la atención de no pocas películas y con toda la razón, a raíz de los controles exigidos tras el 11S.

A fin de cuentas, da la sensación de que todo depende, en ocasiones, de los prejuicios del agente de turno para que la experiencia cambie por completo: la más mínima duda, un error al marca una casilla o incluso un viaje reciente a un país sospechosos, te puede llevar a pasar por un pequeño infierno.

Upon Entry sirve pues y principalmente, como denuncia de situaciones tan injustas e insostenibles que rozan lo kafkiano. Los individuos contra un sistema opresor, aleatorio pero despiadado con los individuos con los que arrasa sin contemplaciones.

Pero tiene otro valor adyacente que es el de sembrar la duda en el espectador. El extenuante y concienzudo examen que debe pasar esta pareja nos deja al borde de la sospecha: ¿las mentiras son deslices para escurrir el bulto y alcanzar una determinada meta o son producto del mero instinto de supervivencia?

A nivel puramente cinematográfico, la película es en apariencia sencilla: pocos escenarios, pocos personajes y la tensión desencadenada por las revelaciones como únicos detonantes de la acción que se mueve en dos direcciones: las suspicacias entre los protagonistas y entre ellos y el personal de seguridad del aeropuerto.

La tensión se masca casi desde el primer momento y va creciendo de forma paulatina de modo tal que la pareja que llegó al aeropuerto de Nueva York no tiene nada que ver con la que vemos al final. 

Uno de los puntos más fuertes de la película es su estética y sus diálogos realistas (y ojo, que nunca es fácil reproducir entornos que nos resultan a todos tan reconocibles) y las interpretaciones con Alberto Ammann, Bruna Cusí (a la que también podéis ver esta semana en El fantástico caso del Golem), Ben Temple y Laura Gómez encajando al cien por cien con sus personajes.

Valoración

Nota 72

Desamparo, incredulidad y claustrofobia: Upon Entry aborda la angustiosa experiencia de una pareja que intenta entrar en Estados Unidos y se choca de frente con la burocracia y los prejuicios. Es una película sencilla en sus formas pero aterradora en relación al tema que trata.

Lo mejor

Lo bien medida que está la tensión y la forma en la que están contenidos los personajes, a los que la película nunca juzga.

Lo peor

El desenlace como golpe de efecto: resulta demsiado precipitado y bastante increíble teniendo en cuenta el punto al que se llevan las situaciones.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.