Crítica de Velvet Buzzsaw
Análisis

Crítica de Velvet Buzzsaw - Jake Gyllenhaal y Rene Russo en Netflix

Por Jesús Delgado Manzano

Velvet Buzzsaw es la apuesta de Dan Gilroy (Nightcrawler) para Netflix. En ella, el director critica el mundo de las galerías de arte, con una historia de comedia negra y terror, que está protagonizada por Jake Gyllenhaal y Rene Russo.

Dan Gilroy, director de Nightcrawler y Roman J. Israel, Esq, es también el reconocido guionista de diversos proyectos como Kong: La Isla Calavera. Ahora, el escritor y cineasta salta a Netflix. Y lo hace asumiendo las labores de dirección y de guionización, Gilroy presenta su nueva película, Velvet Buzzsaw (que traducido viene siendo algo así como "Sierra de Terciopelo").

Velvet Buzzsaw es el antiguo alias de la marchante de arte Rhodora Haze (Rene Russo), una marchante de arte, cuya galería comienza a tener problemas. Al menos, hasta que la oportunidad llama a su puerta. Su ayudante Josephina (Zawe Ashton) encuentra por casualidad la obra pictórica realizada por un artista desconocido y demuestra ser un filón de oro, con ayuda del crítico Morf Vandewalt (Jake Gyllenhaal). 

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El equipo formado por Haze, Morf y Josephina descubrirán demasiado tarde que la obra del pintor es un caramelo envenenado. Poco después de dar a conocer el trabajo del artista, comienzan a suceder una serie de muertes, a cada cual más macabra. Demasiado tarde, el trío descubrirá que su codicia ha despertado un mal al que no se puede sobornar, convencer ni corromper... más aun. 

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Y no os contamos más sobre esta película, a matacaballo entre el cine de terror y la comedia negra. Os damos las claves de la cinta en la siguiente crítica. 

¿Arte experimental o experimento artístico?

Dan Gilroy es sinónimo de cierta calidad, pero también de autor poco ortodoxo. Sin embargo, su salto a Netflix puede haber sido un peligro tanto para él como para el espectador. Desligado de las obligaciones impuestas por los grandes estudios, Gilroy se ha permitido coquetear con algo más que lo políticamente incorrecto, para meterse de cabeza en las cenagosas aguas del género híbrido.

Velvet Buzzsaw es una película que se "vende" como sátira sobre el mundo del arte, pero que en su desarrollo intenta ser una película de terror sobrenatural. No es ni una cosa ni otra, sino un cruce de ambas muy indefinido. Este es su principal problema. Es difícil saber si estamos ante una comedia negra, una sátira muy fina o la excusa para marcarse una película de fantasmas vengativos, con mala leche.

Este problema de base se trata de paliar con una buena cinematografía y un elenco de primer nivel. Solo el trío Gyllenhaal-Russo-Malkovich es una defensa en firme de un gigante con pies de barro, que en manos de otros intérpretes hubiera sido un filme de imposible digestión. Afortunadamente, el elenco no solo defiende la cinta, si no que da más empaque, evitando su hundimiento. Que, además, Gilroy sepa como crear unos cuadros y secuencias magníficos, con una fotografía hermosísima, ya hace que podamos disculpar algunos de los defectos de fondo de la película.

En este sentido, la cinta de Dan Gilroy es una suerte de arte experimental que, como decíamos, encuentra su hábitat idóneo en las plataformas VOD, ya que su puesta en escena en grandes salas (muy posiblemente) hubiera sido un fracaso. Y es que, aunque se nota que el director y guionista trata de volver a ser provocador, como ya hiciera con NightcrawlerRoman J. Israel, Esq, también hay una cierta autocomplacencia en su desarrollo y presentación.

En este sentido, Gilroy no ha sabido discriminar y ha acabado por hacer una mezcla mal proporcionada de géneros, que desaprovecha el buen material del que parte. Sin embargo, olvida una de las reglas fundamentales de los mashup, que es la de asegurar que un tema sea el dominante.

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En Velvet Buzzsaw, sin embargo, no encontramos una proporción que nos ayude a discernir si estamos ante una "película de miedo" o una "comedia oscura y ácida". Y, claro, esto lastra la cinta. De hecho, si la firmara otro autor, posiblemente se podría considerar una cinta de serie B, sin que nadie objetara nada. De ahí que hablemos de que Gilroy haya sido complaciente consigo mismo, haciendo una obra muy alejada de las costas drama social o del género de la crítica de nuestra sociedad, con la que ha virado las aguas del relato fantástico y de terror. 

Consideramos muy poco probable que Velvet Buzzsaw pase a la historia como una obra maestra de Dan Gilroy. Posiblemente, se convierta en película de culto dentro de su filmografía, contando como una pequeña gamberrada del director y guionista a lo largo de su carrera. Es, en esencia, una apuesta interesante, pero mal desarrollada, que dista mucho de convertirse en la "Hoguera de las vanidades" de Gilroy.

De hecho, esta mezcla de géneros hace que la película se vuelva rara de narices por momentos, hasta el punto de que pensemos a veces "¿qué puñetas estoy viendo?. Para que os hagáis una idea, hemos preferido ver esta película de Netflix dos veces antes de tomar un veredicto final.

Eso sí, no le quitemos los valores que tiene. El uso de la música para crear atmósferas, el uso del lenguaje para definir y plasmar el esnobismo y la banalidad del mundo del arte está muy bien llevado. Si el director y guionista quería que no nos cayeran bien los protagonistas de su obra, lo consigue. De hecho, cumple holgadamente el objetivo de retratar mordazmente lo frívolo y frío que es el mundo de los artistas, representantes y marchantes.

En conjunto, Velvet Buzzsaw puede verse para pasar el rato. No es una cinta revolucionaria, pero tiene su gracia. Sobre todo si el público es adicto a la obra de su director y guionista. Más allá de eso, no le podemos pedir más. 

Valoración

Sátira sobre el mundo del arte, que no se encuentra a sí misma, debido a la inconcreción de géneros. Un brillante elenco, mal aprovechado, que defiende como puede el guion.

Hobby

61

Aceptable

Lo mejor

Su reparto. Sacan lo mejor de sí mismo, a pesar de las carencias del filme. Las críticas implícitas sobre el ramo del arte.

Lo peor

La película no sabe en qué género, atmósfera o tono se mueve.