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La vieja guardia
Análisis

Crítica de La Vieja Guardia (Netflix): La guerra de los inmortales

Por David Lorao

La película La Vieja Guardia de Netflix llega el próximo 10 de julio a la plataforma streaming y esto es lo que podéis esperar del film protagonizado por Charlize Theron y basado en el cómic homónimo de Greg Rucka y Leandro Fernández.

Imagina que fueras inmortal. Imagina que llevarás vivo durante tanto tiempo, durante tantos siglos, que ni siquiera pudieras recordar tu edad. Imagina que, con tanta experiencia acumulada, fueras la élite de la élite, la vieja guardia de un mundo en crisis que se va rompiendo lentamente. Pues eso es, básicamente, La vieja guardia, película de Netflix que se estrena el próximo 10 de julio y que es una adaptación de la plataforma streaming basada en la novela gráfica de Greg Rucka y Leandro Fernández.

Con ese punto de partida, el cómic desplegaba un apartado visual bastante potente y se centraba única y exclusivamente en la acción. Páginas y páginas de ilustraciones con peleas, combates, conflictos, escenas de guerra y un gran número de viñetas horizontales de considerable tamaño. Eso hacía que el ritmo del cómic fuera tan "comiquero" que había una dificultad intrínseca al hecho de convertir la historia de la novela gráfica en una película.

El reto estaba en plantear más preguntas y respuestas en la película que sólo centrarse en la acción y arrojar incógnitas en el cómic. Greg Rucka nos explicó en exclusiva por qué había tantos cambios en la superficie del guion cinematográfico y la clave era hacer que tuviera su propio ritmo de película y el ritmo que hemos comentado en el párrafo anterior

 Un reto para el propio Greg Rucka, acreditado como guionista del film de La vieja guardia que dirige Gina Prince-Bythewood y protagonizan Charlize Theron, Chiwetel Ejiofor, KiKi Layne, Matthias Schoenaerts y Marwan Kenzari, a quien también hemos podido entrevistar.

Una película de acción sin pretensiones que hace aguas cuando intenta ponerse seria

Con esto en mente, llega La vieja guardia y lo hace con cambios bastante importantes en comparación con la obra original; especialmente, en torno al personaje de Charlize Theron (Andy). Mientras que en el cómic vemos una Andy completamente ajena a las emociones, una guerrera que lleva combatiendo durante varios milenios, en la película de Netflix tenemos a un personaje femenino mucho más frágil (en comparación, por supuesto) e introspectivo. Una mujer que genera mucha más empatía que en las viñetas, dado que aquí la vemos subir y bajar emocionalmente y tiene un puntito mucho más existencialista en tanto en cuanto su condición humana y sus preguntas al respecto.

Pero ¿qué es lo que mueve la acción? Sencillo. Os hemos pedido que imaginarais tener la capacidad de ser inmortales. Ahora, imaginad qué sucedería cuando alguien muy inteligente y con poder económico se da cuenta de que existen seres inmortales en la Tierra y llevan entre nosotros varios siglos. Evidentemente, ahí tenéis la trama.

Lo que es la élite de guerreros al servicio de la humanidad acaba convirtiéndose en una organización exiliada y escondida para no verse en peligro. Porque, no os lo hemos dicho, pero esta gente es inmortal... ¡Pero puede morir! No, no lo explicaremos. Tendréis que verla para descubrir qué es lo que sucede con ellos.

Seres inmortales que pueden morir, acción a todo trapo, Charlize Theron, un guión de Greg Rucka, un puntito de profundidad filosófica... Y, aún así, La vieja guardia acaba naufragando por su propia condición, como la condena que supone la inmortalidad para los protagonistas.

La vieja guardia - Netflix (2020)

Esta película de Netflix funciona a la perfección cuando es una cinta de acción sin pretensiones, al grano, con un puntito de drama atractivo que le añade picante al plato. Sin embargo, se asfixia cuando pretende ser más de lo que es y se pregunta a sí misma qué debería ser. ¿Una película de acción? ¿Una cinta reflexiva? Los cócteles de géneros son un arma de doble filo: o te hacen la película o te acaban condenando. Y, aquí, pues...

Y, aún así, a pesar de no saber muy bien qué película quiere ser y tener un ritmo cinematográfico un tanto irregular, La vieja guardia es un film práctico y entretenido. Una película de acción convencional que tiene un punto de partida y una premisa magnéticas y una actriz protagonista que podría echarse cualquier proyecto a las espaldas y salir bien parada de él.

De hecho, su relación con los otros personajes y la dinámica entre ellos es uno de los elementos narrativos más potentes del film, especialmente con la llegada de Nile (KiKi Lane) como nuevo miembro del grupo.

En el apartado visual, la película de Gina Prince-Bythewood sigue la senda de la herencia reciente de Netflix. El trabajo de dirección de fotografía de Barry Ackroyd mantiene el perfil profesional (marca de la casa) de la plataforma streaming, mientras que la música de Volker Bertelmann y Dustin O'Halloran no destaca en una película en la que la BSO podría haber sido mucho más épica y potente. Sea como sea, es en las escenas de acción donde la realización y el montaje puede dar rienda suelta a la imaginación de los profesionales de la industria.

En definitiva, todo en La vieja guardia está bien encorsetado dentro de lo que la película debería ser y sólo es cuando la propia película duda de sí misma, cuando intenta abarcar territorios que no debería abarcar y que ni el propio cómic se atreve (todavía) a pisar, cuando la cinta se diluye. Sea como sea, lo dicho: una película cumplidora, funcional, práctica, entretenida, con grandes momentos de acción, con una gran protagonista y con una historia interesante. Perfecta para la cita habitual con Netflix.

Valoración

Una película de acción divertida y práctica, con una Charlize Theron (como siempre) brillante y agresiva. Tiene problemas de ritmo, especialmente por los cambios que sufre la historia con respecto al cómic. Pero cumple a la perfección como entretenimiento.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La acción, Charlize Theron y el punto de partida de la película, similar al del cómic.

Lo peor

Querer ser más de lo que es y perderse por el camino. La película pierde de vista su condición y se diluye por abarcar más territorio del que debe.

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