Crítica de Voy a pasármelo mejor - Retorno al pasado en la secuela de Voy a pasármelo bien

Crítica de Voy a pasármelo mejor, la secuela de la película musical Voy a pasármelo bien dirigida por Ana de Alva y con el reparto de la película original. Estreno el 18 de julio.
Hace tres años llegaba a la cartelera Voy a pasármelo bien, una verdadera sorpresa en forma de chute de buen rollo que nos desplazaba a los años 80 con las pegadizas canciones de Los hombres G sazonando el metraje.
Ahora le toca el turno a su secuela, Voy a pasármelo mejor, en la que se ha hecho un intento de decantar la fórmula conservando lo que funcionaba con más solvencia y virando el rumbo musical: la banda sonora recoge esta vez otros temazos del momento de Duncan Dhu, Seguridad Social, Miguel Bosé, Antonio Vega o Chimo Bayo. Todo un juego de contrastes.
Estamos ante una película menos "musical", con temas y números musicales corales más contados y una excusa argumental que sirve de punto de partida rompiendo un poco la coherencia de la predecesora, porque entra en contradicción con la historia que nos contaron y había quedado resuelta de manera muy satisfactoria..Vamos, que es todo un agujero de guión... aunque compremos la idea por recuperar la magia.
Cien gaviotas ¿dónde irán?
Los adultos David y Layla están por reencontrarse cuando nos desplazamos al verano de 1991 para conocer uno de los baches que sufrió su relación y que los llevaría a mantenerse separados durante casi tres décadas.
Nuestro protagonista, Paco y Luis ingresan en un campamento de verano en el momento más delicado. David y Layla habían decidido mantener una relación a distancia llamándose cada sábado por la tarde para charlar durante el escaso minuto permitido por sus respectivas familias, pero este sistema pronto hace aguas. Ella empieza a conocer a nuevos amigos y decide romper con él.
Destrozado, ve cómo sus amigos intentan animarlo de todas las maneras que se les ocurren: presentándole a una chica que está interesado en él en primer lugar y después, a. la vista de su empecinamiento, tratando de ayudarlo a adquirir un pasaje para volar a Argentina.
Mientras tanto Luis se reencontrará con una amiga de la infancia, que trabaja como monitora en el campamento y atraviesa una situación delicada y Paco abordará su primer amor, que le hace aceptarse a sí mismo y desafiar los estereotipos del momento.
Voy a pasármelo mejor es más funcional como comedia de autodescubriiento juvenil que como secuela de su antecesora. Se quiere quedar con lo que mejor funcionó: el grupo de niños, que ya son adolescentes y sacarle la sonrisa al público por la vía de la nostalgia (ese juego de la botella, ese vestuario noventero...).
Pero, como conjunto, la narración no es tan redonda. Aceptando el arranque como una concesión a la ficción y ya metidos en materia, ni el lipsync ni las coreos están tan afinadas y no hay un hilo conductor musical robusto que aglutine la aventura. Da la sensación de que el guión va un poco a salto de mata y la selección de temas, también.
Por más que nos gusten los personajes y que los chavales tengan un carisma indiscutible (lo de Izan Fernández y Rodrigo Gibaja es puro magnetismo), se tiende a sobreexplotar las fortalezas, así que los juegos de palabras son reiterativos, los gags se alargan demasiado y el drama sentimental no tiene empaque para sostener todo lo anterior.
Sí que funciona muy bien la trama queer asociada a Paco, que quiere mantener su intimidad a buen recaudo pero a la vez necesita encontrarse a sí mismo y probar nuevas experiencias. En este sentido es un gran fichaje Diego Montejo a quien vimos dar vida a MM en la serie Invisible. Su papel tiene puntos en común con el de la película, de hecho.
La película es divertida y el humor del que hace gala es muy blanco y agradable: es un buen reclamo para las familias que busquen echarse unas risas siempre y cuando ajusten sus expectativas. Justo lo que se le pide a un proyecto de estas características de estreno en verano: salir con una sonrisa del cine y la sensación de haber invertido el precio de la entrada en una película que merece la pena.
Valoración
Nota 65
Entretenida y simpática, pero también mucho menos redonda y satisfactoria que su predecesora. Cumple entregando un digno pasatiempo pero a riesgo de poner la coherencia al límite
Lo mejor
Sigue siendo una película muy simpática con golpes de humor muy certeros.
Lo peor
Se le ven mucho las costuras: tiene poca música, la excusa argumental de punto de partida funciona regular y abusa de algunos clichés.
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Título original
Voy a pasármelo bien
Lenguage original
Español
Duración
1h 48m

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

