Los Picapiedra - cómic
Análisis

Reseña de Los Picapiedra Integral - El nuevo cómic de los dibujos

Por Jesús Delgado Manzano

Analizamos Los Picapiedra Integral, el tomo que recopila la serie original de DC Comics del sello Hanna-Barbera Beyond. En él se moderniza los clásicos dibujos animados del estudio para lectores actuales, con planteamientos modernos.

Hace unos años, DC Comics se metió en camisa de once varas, con un proyecto controvertido, pero también atrevido. Se trataba del lanzamiento de la línea Hanna-Barbera Beyond, un sello que imprimiría cómics basados en los dibujos animados de Hanna-Barbera, pero dándoles un giro diferente. Así tendríamos series como Future Quest (Johnny Quest y cía.), Scooby Apocalypse (Scooby Doo postmoderno y cyberpunk), Wacky Raceland (Los Autos Locos en un mundo tipo Mad Max), Dastardly and Muttley (Pierre Nodoyuna y Patán, en plan Top Gun)....

De todos ellos, uno llamaría especialmente la atención del público, destacando entre el resto de títulos. Sería el cómic de Los Picapiedra. Y no lo haría precisamente por reinventar la rueda o el fuego, valga el chiste. Su premisa sería la de presentar a los Picapiedra en el mismo entorno que la serie animada original, aunque con una estética diferente, más cercana a la película de acción real de Steven Spielberg de los 90, que que al cartoon en el que se inspiraba.

De esta manera, el cómic de The Flintstones se convertiría en un hito del sello, erigiéndose como el mejor valorado por lectores y crítica. A lo largo de 12 números, el guionista Mark Russell y el dibujante Steve Pugh, en colaboración con el ilustrador  Rick Leonardi, volverían a llevarnos a la Edad de Piedra para presentarnos las peripecias de la familia más entrañable de la Prehistoria. Pero de forma ligeramente diferente.

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Ahora, Ecc Ediciones (responsable de DC en España), ha publicado finalmente la colección completa en un tomo titulado Los Picapiedra Integral. Este tomo recopila toda la historia de este cómic, que viene siendo una puesta a punto de los personajes, adaptándolo a la realidad social actual. 

Seguid leyendo, os contamos más en los siguientes párrafos.

¡Yabba Dabba Doo!

Lo primero que debemos decir, es que el primer escollo con el que se encuentra el cómic de Los Picapiedra es la propia naturaleza humana. Se trata de una lectura que toca "los pilares de la infancia" de más de un individuo de cuarenta en adelante (en cualquiera de los sentidos) y eso siempre lleva a la condena por parte de cierta parte de los consumidores. Sorteada esta dificultad, de carácter personal, hemos de decir que la inclusión en nuestro listado de cómics recomendados de 2018 está completamente justificada. No en vano, el cómic de Los Picapiedra es, posiblemente, uno de los mejores cómics publicados en España el pasado año

Por un lado, tenemos un guión que se ciñe a planteamientos de la serie original, dividiendo la colección en doce capítulos autoconclusivos, que forman parte de una historia mayor interconectada a, pero que pueden leerse de manera independiente. Cada uno de estos, siendo fieles al estilo de sitcom de la serie de dibujos original, elabora una crítica a un aspecto de nuestra sociedad. Aunque claro, esta crítica viene mezclada con la mala leche y el humor del momento en el que vivimos y tratando temas de candente actualidad.

Así, se adentran en cuestiones como el matrimonio gay, los roles de género, ciencia contra religión, consumismo, turismo, "guerras justas", etnicidad, fake news, riesgos laborales etc... todo temas que nos pillan muy de cerca. El guionista  Mark Russell nos brinda historias muy inteligentes, con humor certero, que sin ser igual al de los dibujos de los 60, nos recuerda a muchos planteamientos de la serie. Y eso, sin contar con cameos de celebridades como fue el científico y divulgador Carl Sagan (Carl Sargon, en el cómic). 

Del tratamiento de la historia, únicamente podemos criticar el retrato de Pedro Picapiedra (Fred Flinstones), que abandona su papel de contrapeso, representando la resistencia a la marcha del progreso, y adopta un papel mucho más conciliador, abierto y cabal. Esto, en parte, puede deberse al intento del escritor de hacer simpático al personaje para que que el lector empatice con él, en lugar de sentir rechazo por el carácter retrógrado que pudiera exhibir. Aun así, este es un detalle de menor importancia y, únicamente, molestará a los más puristas.

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Por otro lado, hemos de hablar también de la ligera lectura que el tomo plantea. Aunque, como ya hemos apuntado, Los Picapiedra desarrollan temas complejos y actuales, su presentación es simple, directa y efectiva. Logra desarrollar la crítica social sin ser extremadamente enrevesado en la exposición de los hechos, proponiendo un acercamiento directo, pero sutil, que es a prueba de neandertales. Es decir, no se necesita capacidad de abstracción para pillar los detalles más finos del relato.

A nivel de ilustración también tenemos unos detalles que convierten a este cómic en una obra maestra. Steve Pugh es el ilustrador principal del cómic, durante prácticamente un 90 % de la obra, cediendo los lápices al insigne Rick Leonardi para un único capítulo durante el ecuador de la obra. 

El trabajo del tándem Pugh/Leonardi es simplemente delicioso, una gozada. Su adaptación de la fisonomía y anatomía de los personajes de dibujos animados es certera. Desde el Señor Rayuela hasta Pedro y Wilma, es fácil reconocer a los personajes de los dibujos, en su retrato. Incluso sus movimientos y gestos son fieles al planteamiento visual de Hanna-Barbera, encontrando una caracterización estética solapada a la que recordamos. 

La composición de planos y la narrativa entre viñetas, además, es pausada pero detallada, ofreciendo una compresión lectora de las acciones muy clara y directa. Con la mínima atención a las ilustraciones es fácil seguir el relato, lo que nuevamente demuestra que el cómic es apto para otras ramas de los homínidos que comparten hábitat con los habitantes de Piedradura. 

Por cierto, hemos de concluir también señalando que la traducción de la obra es magistral. La persona responsable de interpretar el cómic original ha hecho una magnífica labor de localización de términos, traduciendo los nombres de personajes y localizaciones, adecuándolos a las traducciones que se manejan en el mundo hispano desde los años 60 y 70. Un detalle encomiable y muy meritorio, que no siempre se reconoce ni que se practica por todos los profesionales del sector.  

Los Picapiedra (cómic)

Los Picapiedra Integral ya puede encontrase en España al precio de 30,50 euros. Su edición castellana cuenta de 320 páginas en cartoné. Puede localizarse en grandes superficies, librerías especializadas y tiendas on-line. 

Valoración

Excelente adaptación a los tiempos modernos de la clásica serie de Hanna-Barbera. El estilo visual se adapta como un guante a la modernización del discurso, siempre certero en cuanto a crítica.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La crítica social, el humor fiel, pero diferente, al espíritu de los dibujos animados, la modernización de los arquetipos. La inteligencia del guion.

Lo peor

El buenismo explícito en la caracterización de Pedro. El final, un tanto apresurado. Los nostálgicos pueden enrocarse en la versión de los 60.