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Spiderman Noir
Análisis

Reseña de Spiderman Noir: Cuando el Hombre Araña se vistió de pulp

Spiderman Noir se convirtió en un hito dentro del universo arácnido de Marvel Comics. ¡Os hablamos de cuando el Hombre Araña se vistió de pulp y escribió otro gran capítulo de su amplia historia!

Los universos alternativos en los cómics siempre han sido una narrativa recurrente tanto para las editoriales como los artistas. Lo hemos visto con historias icónicas como el Superman: Hijo Rojo de DC Comics o los legendarios What If de Marvel Comics. Son propuestas transgresoras que nada tienen que ver con el canon modélico de las compañías (aunque luego acaben convirtiéndose en parte integral dentro de otra realidad al margen de la convencional). Sin embargo, sirven para comprobar hasta qué punto los universos previamente construidos pueden dar mucho más de sí. Y Spiderman Noir es un gran ejemplo de esto.

A mediados de la primera década del siglo XXI, al periodista y crítico Fabrice Saposlky se le ocurrió una idea rompedora: ¿qué pasaría si Peter Parker hubiera vivido en la época de la Gran Depresión? ¿Qué habría sucedido si el Hombre Araña hubiera sido hijo de aquella sociedad estadounidense rota, de la que surgieron un montón de héroes pulp que dieron origen a tantas historias? ¿Cómo sería la historia del Cabeza de Red? Y así es como surgió la idea de Spiderman Noir, un personaje que ya hemos visto en la oscarizada película de animación Spider-Man: Un nuevo universo.

Saposlky no sabía cómo vender aquella historia que tanto potencial tenía, pero que podría suponer un riesgo para el Universo Marvel. Un día, desayunando con el guionista David Hine, le comentó aquella idea. A Hine no le acabó de convencer, pero siguió dándole vueltas hasta dar con la tecla. Finalmente, el editor en jefe Joe Quesada dio luz verde al proyecto y se fichó a Carmine di Giandomenico para materializar el arte de Spiderman Noir. Así llegó aquella mini-serie de cuatro números en febrero de 2009, que un año después tendría otra secuela también de cuatro entregas. ¡Y qué maravilla nos dieron!

Todo es reconocible en este universo, pero también es completamente diferente

Estados Unidos está inmersa en la mayor crisis socioeconómica de su historia. Los años 20 ya han quedado atrás y los 30 sólo presentan miseria y extremismos, con el auge del fascismo en Occidente y la consolidación del hampa yankee en todos los estamentos políticos y judiciales. Norman Osborn, apodado El Duende, controla con miedo y dinero la ciudad de New York, y los pocos que pretenden hacerle frente acaban comprados, silenciados o, directamente, en el fondo del Hudson o en las tripas de un Buitre caníbal.

Spiderman Noir selecciona como co-protagonista de Peter Parker a Ben Urich, periodista del Daily Bugle y personaje recurrente en las viñetas de Daredevil. El oficio periodístico de old school siempre ha ido muy ligado al de los detectives, por lo que en esta historia de cine negro que plantean David Hine y Fabrice Sapolsky les viene como anillo al dedo para desarrollar todo el contexto en el que se moverá este Spiderman Noir, desde su origen hasta sus primeras apariciones y sus primeros contactos con el hampa neoyorquino.

Spiderman Noir

Poco a poco, como sucede en este tipo de historias, vamos descubriendo que no todo lo que vemos es lo que realmente parece. Y que la verdad porta muchos rostros en un mundo donde el bien y el mal se difuminan y la línea que separa ambos conceptos se vuelve grisácea. Por ello, el héroe pulp que surge en estas viñetas está lejos de ser el amistoso vecino arácnido del universo convencional. Este Peter Parker no sólo es oscuro por la estética de los años 30 que facilita la empatía del lector, sino también por los actos que realice. Y, sobre todo, por cómo los lleva a cabo.

El Hombre Araña de Spiderman Noir no es un héroe pulp cruel y despiadado, pero sí es un personaje sombrío, que se mueve mejor entre las sombras de los callejones de la Gran Manzana. Además, no duda en usar armas de fuego si son necesarias o de aplicar una violencia más incipiente de la que estamos acostumbrados para hacer cantar a los malosos. Nos recordará, quizás, más a Batman que a Spider-Man. Pero pronto descubrirá este Peter Parker que hay caminos que es mejor no recorrer durante mucho tiempo.

Spiderman Noir

Spiderman Noir es un viaje de ocho números (dos historias de cuatro) que desarrollarán toda la historia de Peter Parker tal y como la conocemos, pero con todos estos elementos transfigurados. Todo será reconocible, desde el comportamiento de los secundarios hasta su diseño o su personalidad. Pero, como decimos, la ambigüedad moral de estas viñetas es prácticamente inexistente y lo maniqueo da paso a algo distinto, algo difícil de configurar. Un entorno hostil por el que el personaje arácnido deberá descubrirse a sí mismo y a sus nuevos poderes.

Aquí no hay aprendizajes como el del tío Ben. No existe una gran responsabilidad porque hay un gran poder, sino que existe una ciudad y un mundo complicados en los que el superhéroe de Marvel Comics tendrá que debatirse entre el bien y el mal mientras se balanceo por una sombría New York lanzando telarañas de color negro y portando un traje oscuro muy reconocible. 

Una historia apasionante, con un ritmo frenético, que te cogerá desde la primera viñeta y no te soltará hasta la última. No esperes encontrarte aquí al Spider-Man clásico, a ese tipo luminoso y esperanzador que sabe encajar los golpes y se levanta una y otra vez. En Spiderman Noir, es Peter Parker quien da los golpes y quien tumba a sus enemigos. Pero te podemos prometer una cosa: esta historia apasionante, si la lees por primera vez, no te dejará indiferente.

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