Veneno: Protector Lethal - El cómic mini-serie de Venom
Análisis

Reseña de Veneno: Protector Letal - El cómic mini-serie de Venom

Por Jesús Delgado Manzano

Analizamos Veneno: Protector Letal, la primera miniserie en cómic de Venom. En ella, por vez primera, el enemigo de Spider-man se convirtió en protagonista de una historia y trascendió al nivel del papel de villano al de anti-héroe.

Aprovechando el lanzamiento de Marvel's Spider-man y la proximidad del estreno de Venom, no podíamos dejar la oportunidad de hablar de un clásico del cómic de superhéroes de los años 90. Nos referimos a Veneno: Protector Letal, la primera mini-serie que protagonizaron el simbionte alienígena de Spider-man y Eddie Brock, allá por 1993.

Nacido Amazing Spider-man #300, Veneno (Venom) fue presentado en 1988 como el Némesis definitivo de Spidey. No solo tenía sus poderes, sino que también conocía su identidad y era capaz de superarle físicamente con suma facilidad. Era el depredador perfecto de Spider-man. Durante los cinco años siguientes, el personaje se convertiría en una amenaza recurrente y también en una muy popular.

Así, poco a poco, Veneno comenzó a co-protagonizar numerosas apariciones junto a Spidey, surgiendo también en varios de sus videojuegos de la época. Sin embargo, en 1992, la llegada del simbionte Matanza (Carnage), cambiaría el papel del villano, que se vería obligado a colaborar con Spider-man contra esta nueva amenaza, más grande que ninguno de los dos por separado. 

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Este punto de inflexión dio lugar a que tiempo después, con David Micheline al frente de la colección de Spider-man, Peter y Venom firmaran un armisticio. De esta forma, ambos (o los tres, si lo preferís) llegaron a un acuerdo para dejarse mutuamente en paz y coexistir de forma más o menos pacífica. Veneno no buscaría vengarse de Spider-man por sus injurias pasadas y el arácnido no trataría de apresar a Brock y al simbionte. 

Esto nos lleva a 1993, año en el que se lanzaría Veneno: Protector Letal, un título de seis números que recogería las andanzas de Veneno en solitario por las calles de San Francisco. Esta historia supuso el primer coletazo del personaje, demostrando que era posible alejarse de la sombra de Spider-man y vivir sus propias aventuras. Aunque, ojo, en esta primera historia todavía contaría con el Trepamuros como estrella invitada. 

Veneno: fiebre por el negro

Ante todo, Veneno: Protector Letal es un hijo de su época. Siguiendo la estela marcada por Batman: Dark Knight Returns o Elektra: Asesina, publicados a mediados de los ochenta, los años noventa supusieron un giro hacia lo retorcido y siniestro. La fiebre de los anti-héroes permitió que surgieran personajes de moral dudosa tales como Spawn o Savage Dragon, en tanto ciertos villanos de Marvel y de DC se convirtieron en protagonistas de sus propias historias y pasaron a ser considerados anti-héroes. El paradigma de esta concepción no es otro que Venom.

Veneno era molón en todos los sentidos para el adolescente de la época y también para el lector adulto, que demandaba algo de cinismo en sus "héroes de siempre". Eddie Brock portaba el traje negro, que había tenido no pocos fans en los ochenta, y tenía los mismos poderes de Spidey, pero amplificados. Era un "bestiajo" que no se andaba por las ramas, extremista y sin dobleces morales, al que no le temblaba el pulso a la hora de cargarse a un carterista, un poli corrupto, un mercenario o un mafioso. Su única limitación era el bienestar de la gente a la que él llamaba "inocentes", el civil medio al que la lucha de los héroes ni les iba ni le venía. Unos rasgos que compartía con otro villano reconvertido en anti-héroe: El Castigador

En este contexto, y con Spider-man de capa caída, Veneno se convirtió en el flotador de la serie principal y también en el personaje de moda, ya que aglutinaba en su persona todos los rasgos de los cebos para lectores que las editoriales utilizaron a principios de los 90 para reflotar sus series y dotar a sus títulos de más atractivo, en aras de mantener unas ventas y unos números que conducirían a la burbuja del cómic de superhéroes, que arrastraría a su vez al anti-héroe. Pero eso ya es otra historia. 

En 1993, momento en el que sale a la venta Veneno: Protector Letal, la idea de que un villano de Spidey tuviera serie propia fue revolucionaria. En este sentido, David Micheline, uno de los guionistas más brillantes de Marvel y también de los más destacados de dicha época, supo narrar una historia de "nuevos orígenes" para contar un relato de redención en el que situaba a Veneno como el nuevo protector de San Francisco, una ciudad que anteriormente había sido protegida por Daredevil y otros héroes.

Tened en cuenta que estamos hablando de un protector letal, no de un héroe. Esto es, una suerte de guardaespaldas de los desamparados, que te arrancaría la cabeza de un mordisco si te pasabas de la raya. Esta premisa fue un éxito, ya que el primer número tan solo llegó a imprimir un millón de copias. ¡Una barbaridad entonces y todavía hoy!

Este mismo planteamiento sirvió para expandir toda la mitología de Veneno, presentando su carácter a medio camino entre el héroe y el villano, al tiempo que nos mostraba elementos que le acompañarían el resto de su carrera editorial. Por ejemplo, los simbiontes que veremos en la película de Venom.  La jugada les salió tan bien que, poco tiempo después se irían lanzando nuevas miniserie de manera regular, que durante los cinco años siguientes mantendrían al personaje de manera regular en los escaparates de las estanterías. Pasado este tiempo, se convertiría en un personaje de culto, que ha vuelto a resurgir con fuerza en la actualidad. 

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Pero, volviendo al tema principal que nos ocupa, la obra, hemos de verla (como decimos) con los ojos de la época. Y sin hacerlo, hemos de reconocer que es una narración bastante fluida y ligera. Cierto es que tiene algunos aspectos visuales y estéticos algo desfasados y que sus postulados narrativos difieren mucho de los cinematográficos que hoy se utilizan en cómic. No obstante, el trabajo de Mark Bagley de Ron Lim como dibujantes favorece el resultado final. Sobre todo si hablamos de los lápices del primero, un autor reconocido por su paso por diversas versiones y colecciones de Spidey. 

En muchos sentidos, Veneno: Protector Letal es una lectura recomendable. Si bien no es un must read del mundo del cómic, si es una muestra de lo mejor que se hizo en los 90, dentro de las líneas comerciales. También es un testimonio de las tendencias editoriales de la época, de Marvel en particular, y ayudará a entender a más de uno el tránsito tan brutal de los 80 a 90 que se operó en el mundo del cómic. Si además eres fan de Venom, entonces lo disfrutarás más todavía. 

Veneno: Protector Letal

Veneno: Protector Letal ha sido reeditado por Panini Comics en un único tomo que recopila la mini-serie original y varios extras. Puede encontrarse en librerías especializadas, tiendas on-line y grandes superficies al precio de 16,95 euros. 

Valoración

Primera mini-serie protagonizada por Veneno (Venom), que desataría la Venenomanía en los 90. Un clásico de su época, con sus virtudes y sus vicios inherentes, pero muy digna para el recuerdo.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La frescura que supuso para el momento. La participación de Bagley como ilustrador. El paradigma de anti-héroe de los 80, expuesto con tan buen tino.

Lo peor

Toda la explotación subsiguiente y la posterior decadencia del personaje. Debe leerse con ojos de su época para que siga molando como en su día.