Masacre: Mal Rollo - La novela gráfica de Deadpool
Análisis

Review de Masacre: Mal Rollo - La novela gráfica de Deadpool

Por Jesús Delgado
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Masacre: Mal Rollo (Deadpool: Bad Blood) es la novela gráfica del Mercenario Bocazas de Marvel con sabor de los 90, de Rob Liefeld, Chris Sims y Chad Bowers.

Rob Liefeld y Fabian Nicieza crearon a Masacre (Deadpool en EEUU) en 1991 para uno de los últimos números de  Nuevos Mutantes. En esta serie, Wade Wilson aparecía como un matón contratado por el millonario Tolliver, quien quería acabar con Cable, el mentor del grupo que se reformaría para terminar convirtiéndose en la paramilitar X-Force. Masacre no estaba llamado a ser más que un malo de relleno, mezcla de Spider-man y Ojos de Serpiente de G.I. Joe, que además era un sosias/tributo a Deathstroke de DC Comics. Sin embargo, y contra todo pronóstico, Deadpool se acabó convirtiendo en uno de los personajes favoritos de los fans.

Más de 25 años después, con varias series y mini-series a sus espaldas, una película de Deadpool y numerosas apariciones en series animadas y videojuegos, Masacre recibe su primera novela gráfica de sello Marvel OGN, dedicado a lo mejor de la Casa de las Ideas. Masacre: Mal Rollo (Deadpool: Bad Blood). Que, por si había alguna duda, es el cómic cuya review os presentamos hoy. 

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Masacre: Mal Rollo  parte de un enfrentamiento de Wade Wilson (nombre real del mercenario) con una imparable máquina de matar, conocida como el Machacador. En retrospectiva, Wade nos revela que él y esta mole se llevan pegando desde la época de sus enfrentamientos con X-Force en los años 90. Y que desde entonces, el Machacador no ha parado de acosarle, dándole la del pulpo y dándolo por muerto en numerosas ocasiones. Ahora, con ayuda de Dominó y con la presencia de Arma-X, Deadpool tendrá que poner fin a este cabo suelto de su pasado... y nunca mejor dicho. 

Para lectores noventeros y fans de Liefeld

Rob Liefeld es uno de los dibujantes más destetados por el fandom clásico y por los lectores que se criaron con Buscema, Romita Senior, Byrne y toda la vieja escuela. Pero también se trata de uno de los referentes del cómic de finales de los 80 y de los 90, siendo el más claro exponente de la moda paramilitar-cyborg-ninja que atestó los cómics de superhéroes en su momento.

Músculos hipertrofiados, pistolones, rostros inexpresivos (que bien podrían deberse a un exceso de botox).... Rob Liefeld no es conocido precisamente por haber brindado al cómic obras especialmente memorables a nivel visual. El protegido de Todd McFarlane en Marvel ascendió puestos a base de realizar páginas rápidamente, ajustándose a las demandas editoriales de su década. Sin embargo, cuando el tipo quiere, como es el caso, nos brinda un buen trabajo visual. 

Al margen de si te gusta o no el trabajo como ilustrador de Rob Liefeld, se le debe reconocer una buena labor en Masacre: Mal Rollo, una obra en la que trata de mejorar su trabajo de anatomia, perspectiva e incluso de gesticulación de sus personajes. Eso sí, dentro de su propio estilo. Obviamente, si no te gusta su estilo, no lo tragarás igualmente, pero visualmente resulta de lo mejor que este dibujante nos han tendido en dos décadas. Sobre todo, gracias al color de Roberto Fajardo Jr, que mejora ostensiblemente las tintas, haciendo más atractivas unas páginas que ya de por sí tienen bastante fuerza. De hecho, los escorzos que realiza son una maravilla. 

Por otro lado, y esto hemos de tenerlo claro, se trata de una novela gráfica que rinde tributo a los años noventa. En primer lugar, el entintado es un claro heredero del acabado de los noventa, siendo un guiño nostálgico a cómo se hacían los cómics en la época. Por otro, la narrativa y el viñetado recuerda enormemente al de esta época, con planos y composiciones muy similares, aunque adoptando algunos postulados actuales, más cinematográficos. Pero además, las constantes referencias y los personajes implicados nacieron precisamente en los "números natales del cómic" de Masacre.

Debido a estos detalles, hemos de entender Masacre: Mal Rollo como una obra dirigida sobre todo a fans de Masacre y también a los lectores que se fraguaron en los años 90 con una serie de historias. Ahora bien, esto también se aplica a los lectores que han conocido a Masacre por la etapa de Daniel Way (la de las cajas de texto y problemas de esquizofrenia), que mostraban un Wade Wilson más bien patatas, torpe e idiota. Rob Liedfeld vuelve a la premisa de un tipo letal, con mala suerte y diarrea verbal, aunque con un ingenio más bien afilado. Esta ruptura de planteamiento puede desconcertar a lectores nóveles, que no reconozcan al Deadpool actual, pero chiflará al lector de toda la vida de este anti-héroe.

En conjunto, no sabemos si podemos decir o no que Masacre: Mal Rollo se merece el calificativo de novela gráfica, algo que entendemos que solo se reserva a las grandes obras e historias, ya que su argumento es más simplón (por mucho que Chris Sims y Chad Bowers ayudaran a Liefeld a parir la historia). Con lo que sí nos quedaremos, al menos, es que se nota que es un cómic hecho con cariño y mimo, en el que el padre de Masacre ha puesto mucho mimo, cuidado y cariño. Algo que transpira en todas y cada una de las páginas. 

Masacre Mal Rollo

El tomo de Masacre: Mal Rollo está editada por Panini Comics en España.  Puede encontrarse en librerias especializadas, tiendas on-line y grandes superficies. Su precio de venta recomendado es de 15,00 euros. 

Valoración

Novela gráfica de Masacre, firmada por su co-creador Rob Liefeld. Un homenaje para los fans noventeros del personaje. Discurso y planteamiento retro, sin mayor trascendencia.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Vuelve al discurso original de Masacre, su planteamiento clásico. El guiño al origen del personaje. Rob Liefeld se esfuerza por ofrecernos lo mejor.

Lo peor

Completamente intrascendente en cuanto a su historia y los detractores del dibujante se pondrán finos con él, a pesar de su buena labor.

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