La opinión de
Yova Turnes

Sin industria de videojuegos, no hay prensa de videojuegos

Prensa de videojuegos

Desde que comencé con mi proyecto dedicado en exclusiva a recoger información y dar cobertura al desarrollo español de videojuegos, he recibido a menudo la misma pregunta ¿por qué centrarse únicamente en los videojuegos de tu país? Fácil. Desde mi modo de ver, siempre es más fructífero y productivo ocuparse de focos concretos de atención. Es más sencillo trabajar, se localizan mejor los esfuerzos y al final se aporta más a un objetivo mayor. Hablar de videojuegos españoles no es un acto chovinista, es un intento de especializarse en un ámbito cercano y reducido y así aportar un grano de arena mayor al conjunto.

La prensa de videojuegos tiene una deuda con los desarrolladores más que a la inversa, y sin embargo éstos han pasado a convertirse con los años en el último escalafón de una pirámide que parece estar coronada por los lectores / usuarios (“El lector manda”), seguidos a continuación por los redactores y analistas de videojuegos, que han pasado a tener mayor relevancia que los propios creadores del videojuego, siendo jueces y, a menudo, verdugos de estos. Es triste, porque si hacemos una teoría de perogrullo, podemos llegar a la conclusión de que en un universo paralelo podrían existir los videojuegos sin prensa de videojuegos, pero no una prensa de videojuegos sin videojuegos.

De hecho, no hay prensa de videojuegos sin industria de videojuegos. Traducir o reproducir la información de medios extranjeros sobre videojuegos extranjeros no es hacer prensa de videojuegos. Mientras no seamos los propios medios -aficionados o amateur- los que generemos los contenidos, hablando con los desarrolladores, contrastando informaciones, haciendo entrevistas y siendo en definitiva su altavoz no sólo en nuestro país, sino de puertas afuera, no podremos considerarnos prensa ni periodistas -aquellos que realmente aspiren a serlo-, sino meros escribas o repetidores de información.

Por eso, aunque sea de un modo puramente egoísta, es fundamental que los medios españoles apoyen a sus compatriotas desarrolladores, incluso los proyectos más humildes, porque los pequeños estudios de hoy pueden ser los grandes de mañana. Y deben ser los medios españoles quienes se conviertan en la punta de lanza de la cobertura de estos estudios -al menos, siempre que no haya editoras extranjeras de por medio-. No puede volver a suceder que un medio extranjero sepa más de un estudio o un videojuego español que un medio español. Porque sí, ya ha sucedido.

Sin embargo, los medios especializados de nuestro país siguen mayormente aludiendo a la industria española como una anécdota, una anomalía que no interesa a sus lectores, que no da visitas, que no da dinero. Pero el interés se crea. En este país el fútbol es el deporte mayoritario porque nos bombardean con información sobre fútbol, pero está más que demostrado que cuando se celebra una competición de otro deporte y se genera información sobre esa competición, el interés del público crece exponencialmente. Los medios son también generadores de intereses y por ello los medios españoles podrían generar interés por el desarrollo español si pusieran de su parte.

En realidad es una inversión de futuro, porque una vez creado el suficiente interés tendrían la información al alcance de su mano, en su idioma, en su entorno cercano, probablemente a un viaje de metro o de autobús de su redacción. ¿Acaso no sería motivo de orgullo ser por fin la fuente de la información y no el repetidor?

Que quede claro que esto no es un capote a este medio, porque Hobby Consolas ha tardado mucho en darse cuenta, demasiado, pero aún así sigue siendo pionero, y espero que cuando tengan el suficiente camino recorrido dando cobertura a esta -de momento- pequeña industria nacional, el resto de medios se dé cuenta del tiempo que han perdido, de que el remitente de esa nota de prensa o de esa clave para review que despreciaron en su momento ahora es quien tiene la sartén por el mango para poder darle una exclusiva con la que llevan años soñando. Y no será una venganza, será justicia divina.

Fuente | DeVuego