Blizzard gana a la piratería: asalto I

Luchar contra las copias ilegales de los juegos es una labor constante por parte de desarrolladoras, distribuidoras y productoras. Sin embargo, frente a sistemas instalados en los discos o la necesidad de registrarse online, hay compañías que se esfuerzan por ofrecer un valor añadido cuando eres legal. Este es el caso de Blizzard, que con Battle.net se ha colocado en una buena posición frente al uso de copias ilegales de StarCraft II y, por extensión, WoW.

Junto a la sencillez a la hora de instalar el juego, salvo problemas de puertos abiertos... y la inmediatez de las actualizaciones, BattleNet ofrece un sistema estable para la distribución de juegos. Además, la gestión de partidas online y el historial de cada jugador, así como la forma en que se consiguen logros es todo un aliciente para usar el modelo online ofrecido por Blizzard. De ahí que muchos usuarios se hayan lanzado a comprar la versión original de StarCraft II, frente a la opción de jugar localmente y perderse una parte muy importante del juego.

Parece que la obligación de tener conexión a Internet no ha sido un impedimento tan grande como se sospechaba en un principio. Aunque en este sentido tiene mucha culpa la enorme capacidad de los servidores dedicados que ofrece Blizzard, que han podido con la avalancha de jugadores que prometían colapsar sus redes. Ha sido toda una lección para la competencia.

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