El juego erótico de Wii que nadie recuerda

We Dare es un juego erótico para Wii (y PS3) lanzado en el año 2011 que, además de ser el título más atrevido que ha pasado por una consola de Nintendo, esconde un oscuro secreto...

¿Os acordáis de aquel juego erótico que Nintendo lanzó para Wii? Yo tampoco. Pero quiso la providencia (y un superior con ganas de tocar las narices) que me topase con este artículo de Kotaku, escrito en el año 2011, en el que se habla sobre We Dare, un título de caracter social desarrollado por Ubisoft para la exitosa consola de Nintendo (no confundir con Wii U) y PlayStation 3. Pero vamos a centrarnos únicamente en la versión de Wii porque permitía más jugadores y para demostrar a todos los paladines de la verdad que Sony no es la única compañía que paga nuestras hipotecas (sería gracioso que a partir de ahora nos llamasen "NintendoConsolas").

Es probable que lo primero que os haya venido a la cabeza sea "¿por qué demonios está el pringao este escribiendo un artículo sobre un juego de hace cinco años?" Pues porque me pagan por hacerlo, eso para empezar, pero también porque We Dare es demasiado bueno como para permitir que caiga en el olvido. Además, esconde un oscuro secreto que podría revolucionar la industria del videojuego... No os entretengo más, ahí va el tráiler.

Después de asistir a semejante espectáculo, uno no puede evitar pensar en los pobres actores y en el calvario que tuvo que suponer grabar todo eso... Aunque, qué se yo, lo mismo, después de tanto roce, surgió la llama del amor y ahora están todos casados, viviendo felices en una casita en el bosque junto a sus cuatro hijos. Pero no digo lo del calvario porque se desnuden -a mí eso me parece fantástico- lo digo porque hay que estar fatal de la cabeza para besar y lamer un mando de Wii.

En realidad, hay que estar mal de la cabeza para besar y lamer cualquier mando (excepto si es el mando Elite de Xbox One... No me negaréis que desprende sensualidad por todos sus botones). Y, encima, ¡que parezca que al hacerlo estás disfrutando! Que le quiten el Óscar a DiCaprio y se lo den a estos jóvenes, por el amor de Miyamoto. Me encantaría haber visto su cara cuando el director del anuncio les dijo que tenían que besar un mando en actitud juguetona. Y azotarse. Y despelotarse. Para un anuncio de un juego de Nintendo. DE NINTENDO. Y eso no es todo: continúa con varias partes aún más picantes.

Bromas aparte, We Dare no destaca precisamente por ser un gran juego. Es decir, si tienes una Wii y estás celebrando una reunión de amigos con la intención de llevarte al huerto a uno (o varios) de los invitados, tienes más probabilidades de conseguirlo con unas partidas a Super Smash Bros. Brawl. Es más, me sorprende no verlo en nuestra lista de los 10 peores juegos de Wii

Pero hoy no estamos aquí sólo porque el anuncio pueda alimentar las fantasias sexuales de un adolescente en plena edad del pavo. También lo estamos porque el PEGI consideró que We Dare es un título para jóvenes de doce años en adelante; niños y niñas que todavía no han alcanzado la edad para conducir o beber alcohol, magreándose y azotándose usando como excusa un juego de Wii. Pero censuremos la pose de Tracer porque es demasiado sexy. Ajá.

Os estaréis preguntando cómo es posible que un organismo como el PEGI, que suele ser bastante estricto con estos temas, no fuese más severo a la hora de adjudicar la calificación de edad. Pues resulta que los desarrolladores de We Dare descubrieron que existe una suerte de vacío legal: la información paneuropea de videojuegos sólo tiene potestad sobre lo que sucede en pantalla, mientras que lo que ocurra en el mundo real escapa a su autoridad.

Es decir, que si en el juego no se muestra nada sangriento o subido de tono, su contenido será apto para todos los públicos... incluso aunque te estén invitando a subir a partirle la cara a tu vecino el del cuarto (ese que siempre tiene el reggaeton a todo volumen a las tantas de la madrugada).

Esto es We Dare. ¡Lo que pasó fuera te sorprenderá!

¿Moraleja del asunto? Pues... supongo que he intentando demostrar que la censura no sólo puede llegar a ser muy estúpida (y para prueba, el mentado caso de la pose de Tracer), sino que además los sistemas encargados de regularla tienen más agujeros que la política española. Aunque claro, esto es Internet y probablemente no tardará en aparecer alguien con mucha más sabiduría (es decir: cualquiera) con un contraargumento que desmonte por completo todo lo expuesto. Así que me voy a echar unas partidas a la Wii, que he invitado a cenar a unas amigas...