Tarantino estudia el cine de los 70 para su nuevo proyecto

Tarantino palmas

Hoy nos toca hablar de directores excéntricos. Excéntricos y brillantes. Una suma que, cómo no, nos suscita un nombre: Quentin Tarantino. El director, guionista, productor y actor, que se dice pronto, se ha convertido en una de las figuras más seguidas en el cine de Hollywood actual desde que comenzara su producción de películas allá por 1992 con el estreno de Reservoir Dogs. La carrera de Tarantino podríamos decir que se sale de la gráfica, logrando hasta dos Premios Oscar al mejor guion gracias a Pulp Fiction en 1995 y a Django Desencadenado en 2013, junto a numerosas nominaciones a la mejor dirección; lo que lo ha convertido en una figura a seguir gracias a su particular estilo en la dirección y su brillantez con los diálogos. Cierto es que no se trata de un cine para todos, dado que también podemos contar sus detractores por muchos, pero es lo que tiene el arte. Y la excentricidad, por supuesto. Ahí es a donde nos lleva la historia de hoy: Quentin Tarantino está estudiando el cine de los 70, el llamado Nuevo Hollywood, para su próximo proyecto.

No sería la primera vez que escuchamos a Tarantino hablar su retirada, pero hoy no es ese día -que diría Aragorn frente a la Puerta Negra de Mordor-. El director tiene una nueva obsesión para su próximo trabajo: el cine de los 70 y la llegada del Nuevo Hollywood tras una importante crisis en la industria cinematográfica. En una entrevista con Collider así lo ha explicado: "Cuanto más iba a la biblioteca y leía artículos de cómo era, me daba cuenta de que el Nuevo Hollywood ganó la revolución, pero si sobreviviría no estaba claro. El cine ha cambiado tan drásticamente que Hollywood ha alienado la audiencia familiar". La era del Nuevo Hollywood se estrenaba con éxitos como Bonnie & Clyde, El Graduado u otras importantes sátiras cómicas como la genial El Jovencito Frankenstein. Una nueva oleada de libertad fílmica muy alejada de la rigidez de las fórmulas antiguas. "Había un montón de promesas creadas con las posibilidades de un nuevo cine. Era casi como, ¿podrá Hollywood dominar este tipo de libertad? ¿Podrá hacerlo el público? La libertad parecía sin límites. Los directores podían adaptar cualquier libro, rodar cualquier cosa. No había restricciones y eso, quizás, era insostenible", concluye.

No sabemos mucho -o más bien nada- sobre la trama del futuro proyecto de Tarantino, pero sería interesante ver un enfoque alejado de las obsesiones que han plagado su cine durante su carrera. ¿Tendremos un Tarantino más alejado de esa sed de venganza constante que tanto caracteriza sus películas, centrado en una crítica a Hollywood a través de los diálogos? El tiempo lo dirá, pero, por favor, que así sea. Recuerda que ya puedes disfrutar de las dos entregas de Kill Bill en Netflix.