Ya hemos leído... Torrente y el Descubrimiento de América

Hoy os traemos la reseña de Torrente y el Descubrimiento de América, la última incursión en cómic del policía más rancio y casposo de las Españas. En esta ocasión, Jose Luis Torrente viajará a través del tiempo para ayudar a Cristobal Colón en su viaje a las Indias. ¡Que Dios nos pille confesados!

Sentimos ser quienes os lo recordemos, pero Torrente ha vuelto. La criatura de Santiago Segura salta de las películas para aventurarse en el mundo del cómic, dispuesto a reescribir la historia... literalmente hablando. 

Los responsables de este funesto regreso no son otros que Enric Rebollo y el equipo de Ikari Studio, quienes muy a su pesar intentaron llevar a buen puerto lo que tendría que haber sido la obra de revisionismo histórica definitiva de este año. Pero claro, con Torrente de por medio no esta tarea no ha sido para nada fácil. 

De hecho, en este cómic "Cris" Colón va a probar en sus propias carnes lo que es tener que vérselas con el policia del futuro. Bueno, de su futuro. Jose Luis Torrente va a abandonar la seguridad y la civilización del año 2013 para viajar a 1492, al final de la Edad Media, justo cuando el navegante genovés se preparaba para viajar hacia occidente en busca de una ruta segura hacia las Indias. 

¿El resultado? ¡Por favor! ¿Necesitáis que os lo digamos? Se trata de Torrente, el policía "aspañol" que representa lo peorcito de nuestra sociedad. ¿Cómo iba a encajar en el Medioevo sino a la perfección? El amigo Torrente finalmente verá cumplidos sus deseos y se encontrará rodeado de chusma con su mismo nivel cívico e intelectual. Desgraciadamente, las consecuencias de sus actos no se quedarán en casa, sino que se consumarán al otro lado del Atlántico. 

Torrente y el Descubrimiento de América es un cómic de 96 páginas, editado a todo color en cartoné y a un precio de 15,95. Puede adquirirse en grandes superficies y librerías especializadas. Ahora bien, si como suele pasar en estos casos, lo que queréis es que nos mojemos y os demos nuestra opinión, esperad un momento y nos vemos en el siguiente epígrafe.

¿El mismo Torrente de siempre? 

Lo primero que el lector tiene que tener en cuenta de este tebeo es que Torrente y el Descubrimiento de América es una obra capaz de ofender a prácticamente cualquier persona de cualquier credo, nacionalidad y religión. Vamos, de entrada a practicamente todo el mundo,

A partir de ahí y teniendo en cuenta este detalle, antes de ponerse a leer lo mejor es dejar en el zapatero y el perchero cualquier tipo de prejuicio. El trabajo de los autores de este cómic, si no es muy similar al de Santiago Segura en el celulóide, poco le falta. Enric Rebollo y los chicos de Ikari Studio han sabido captar en buena medida la esencia burda, gañana y fascistilla, perdón, ultraconservadora del especimen que protagoniza esta historia. 


Casposo, desvergonzado, vulgar, macarronico, idiotizante y capaz de hacer vomitar a una cabra si las cabras pudieran leer, este cómic es una de las mayores aberrantes demostraciones de mal gusto que se han publicado este año. Y dicho esto, preguntamos: ¿qué problema hay en ello? El que pase la primera página ya sabía a lo que venía. Y si no es que ha vivido todos estos años en otro planeta. 

Dicho esto, Torrente y el Descubrimiento de América no va a defraudar ni un ápice a los seguidores del alter-ego de Santiago Segura. Quien quiera chistes racistas, humor que parodia los valores más rancios, negra crítica social y barbaridades a porrillo las encontrará dentro de sus cubiertas. Ah, y si buscan tetas, tranquilos que las encontrarán y a mansalva. 

Paralelamente, hay que hacer notar que el estilo del cómic resulta poco convencional. La construcción de viñetas y cuadros, las expresiones de los personajes e incluso los planos cuentan con una poderosa influencia del manga. No así el diseño de los personajes, que recuerda a una mezcla de cómic tradicional y cartoon. Esta amalgama de estilos hace que el acabado final de la obra pueda ser un poco duro de asimilar para un público un poco más habituado al tebeo más tradicional. Muy a pesar del hermoso coloreado, muy digno de mención, por cierto.

Sin embargo, esta brecha es fácilmente sorteable a poco que se pasen unas cuantas páginas y el lector se deje secuestrar por las carcajadas que su lectura le producirá. Siempre y cuando el "humor torrentiano" sea lo suyo, claro. Por eso mismo huelga decir, llegados a este punto, que Torrente y el Descubrimiento de América no es en absoluto una obra destinada a menores. Su amable estilo visual no debe confundiros. Si algún padre despistado lo tiene en su librería, recomendamos encarecidamente que lo ponga lejos del alcance de sus vástagos... Más que nada porque si luego el nene le sale rana, o Torrente, que no vaya a echarle la culpa a los tebeos.

Concluyendo, Torrente y el Descubrimiento de América no es la obra más inteligente del final del verano, ni tampoco la de más tirón. Pero desde luego sí supone una obra entretenida para echarte unas risas si tienes el adecuado sentido del humor. Sirve para llevárselo al baño o para leer en el metro, pero no cuenta con mayor pretensión que la de distender la tensión del día a día, golpeando en el hígado a la sociedad y a la Historia con una buena ración de sorna, acidez, mala baba y humor negro, sazonada con una abundante guarnición de tacos, obscenidades, chistes facilongos y gags que si repetís en público harán que os quedéis Forever Alone.

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