Imagen de perfil de Sonia Herranz
La opinión de
Sonia Herranz

¿Nuevo y sabroso o añejo y con solera? (reboots, remakes, remastereds y otros bichos)

imagen por defecto contenido opinión

Ayer estuve jugando un ratito a Oddworld New’N’ Tasty y me recorrió un no sé qué por todo el cuerpo que hacía tiempo que no sentía. La emoción era doble: recuperar la jugabilidad, el delicioso control y el mágico ambiente de un juego que en su día me impactó profundamente y además verlo como nunca lo había visto. Mi primera sensación en la intro fue que era un poco más bonito. Cuando me puse a jugar descubrí que era mucho más que eso. Personajes más emotivos y detallados, escenarios con más profundidad, efectos de luz más reales, animaciones más complejas…

El caso es que, más allá de esa reconstrucción (no exacta, hay algunos cambios), la esencia del juego sigue siendo la misma. El control, las mecánicas, el inteligente diseño de los niveles, los retos, esa curva de dificultad tan bien ajustada… En definitiva, todos los elementos que logran que un juego sea especial, siguen siendo los mismos. Y es que, cuando un juego es bueno en esencia (o una novelas, o una película o una melodía…) da igual el tiempo que pase. (¿Podría ser esa la clave que distinga a un clásico?). Si además de mantener su espíritu intacto, se ve mucho más bonito… ¡Vendido!

Esto de Abe’s Oddysee New’N’Tasty no es una "remasterización". No sé qué palabra habría en castellano (¿nueva versión?), así que usaré “remake” para diferenciarlo de cosas como GTA V "Next Gen" o The Last of Us Remasterd. Me he puesto a pensar qué juegos aguantarían algo así (un "remake") y no te creas que me han salido tantos. Por ejemplo, me impactó Tomb Raider, pero hacer un “remake” de Tomb Raider no tendría mucho sentido. Pensadlo un momento. ¿Qué jugador hoy día pasaría horas corriendo por escenarios vacíos, sin apenas enemigos, buscando interruptores y con una estresante limitación de guardado? Lo que hizo que Tomb Rider fuera en su día especial está hoy superado. Si cambiamos la esencia del Tomb Raider original y le ponemos nuevos gráficos no hacemos un “remake”, hacemos un “reboot”, que es lo que hizo Eidos en 2013. Y muy bien hecho, por cierto.

Pensado en “remakes”, “reboots” y “remastareds” no puedo encontrar un punto en el que me sienta cómoda. No sé qué pensar. Por un lado, estoy muy feliz de haber recuperado Abe’s Oddysee vestido a la moda del siglo XXI, de haber vuelto a sufrir con Lara y sus saltos imposibles y me resultó muy gratificante acompañar a Kratos por un Olimpo en Alta Resolución… Por otro lado, siento que quizá nos estemos perdiendo algo, algo nuevo, una posibilidad de descubrir un nuevo clásico. ¿Podría Oddworld haber desarrollado el tercer capítulo de su pentalogía? ¿Podríamos haber descubierto un nuevo héroe en Yamatai con una historia nueva, un futuro incierto y más libre para evolucionar? ¿Qué proyecto se quedó en el tintero para dedicar recursos a God of War Collection?

Obviamente, son preguntas sin respuesta y preguntas hechas desde el espíritu de una jugadora que a veces siente que está de vuelta, que hay días que se levanta pensando qué va a repasar los Jak & Daxter y al otro tiene ganas de buscar lo más raro y estrambótico (que no bizarro ;-) que pueda ocultarse en una tienda digital. Que un día juega a Candy Crash y al siguiente se pilla a sí misma pensando que la mejor época para los jugadores de videojuegos fue la de PS2…

Veo tantas razones objetivas para estar a favor como en contra de los “remakes”, “reboots” y “remastareds”. Me gustan los que me gustan y me disgustan los que me disgustan por motivos totalmente subjetivos y personales. ¿No será al final que lo que hace que un juego sea bueno, malo o mediopensionista son los motivos subjetivos y personales? ¿Deberíamos de dejar de darle vueltas a si tal juego corre a 64 frames o a 25, a si tienes luces dinámicas en los personajes, pero no en los escenarios, a si ocupa 5 gigas o 50? ¿Qué más da que sea de 1990, de 2000 o de 2014? ¿Qué es lo que importa?

Estas tardes de verano me estoy bebiendo a grandes tragos una serie de ciencia ficción maltratada allá a mediados de los 90 por TVE. Cantan los efectos especiales, pero su guión es tan bueno, está tan bien hilada y los personajes (y la trama de fondo) molan tanto, que no me importa. Pensé que verla ahora, más de 15 años después, me iba a desilusionar (ya me ha pasado antes). Pues no. Y no está remasterizada… ¿El lugar? Babylon 5.

Lecturas recomendadas