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La opinión de
Sonia Herranz

El precio de la realidad virtual

Creanavarra y Virtualware - Realidad Virtual

Oculus Rift se pondrá a la venta en abril por 700 euros del ala, lo que ha provocado reacciones de todo tipo. Desde el que piensa que el precio es adecuado y correcto, al que opina que se van a comer los mocos y que han arruinado el fenómeno de la Realidad Virtual, antes de incluso de nacer. Entre ambos extremos, toda una infinita escala de grises, que es donde probablemente se encuentre lo más cercano a la verdad.

No es la primera vez que me lanzo a hablar de precios. Es más, no es la primera vez que me pregunto cuál es el precio justo de las cosas. Y la respuesta es siempre la misma: ¿cuánto estás dispuesto a pagar? Las cosas pueden valer muchísimo dinero y no ser caras o valer poquísimo y sentir que nos dan un sablazo. No importa si hablamos de un coche, un jersey, un reloj, un teléfono, un café, un videojuego… o un dispositivo de realidad virtual. Si el precio es adecuado o no, lo decide tu interés, la emoción y hasta las ganas de fardar que tengas, que también cuentan. Incluso las comparaciones, siempre odiosas, influyen en nuestra percepción de precio. 

 

 

Cada uno de vosotros ya habrá decidido hasta qué punto Oculus Rift es caro o no. Algunos, pocos, habréis buscado ya dónde se puede reservar, otros lo habréis borrado de vuestra lista de deseos, como las uvas verdes de la zorra, y unos cuantos os habréis sentido reforzados en vuestra creencia de que esto de la realidad virtual no es más que una moda pasajera que no va a ningún sitio…

Lo cierto es que yo sí creo que la realidad virtual (y su pariente cercana, la realidad aumentada) tienen un prometedor futuro por delante. Que 700 euros es mucho dinero, no lo voy a negar, sin embargo creo que no me queda más remedio que defender que no es un precio caro. 

Las nuevas tecnologías siempre cuestan muchísimo dinero, aunque sólo sea por el hecho de que son nuevas. ¿Recordáis (los más mayorcitos) que los primeros de CD de audio eran más caros que los cassettes, aunque su fabricación era infinitamente más barata? Es que el consumidor no se hubiera creído eso de que el CD era mejor que el cassette si hubiera sido más barato… Por otro lado, las nuevas tecnologías lo primero que tienen que hacer es recuperar la inversión en I+D, además de que sus componentes suelen ser lo último de lo último y también cuestan un dinero. El caso de Oculus Rift se dan las tres tendencias: un producto muy innovador (tanto, que hay que probarlo para darse cuenta, no vale con que lo imaginéis) y con un alto coste de desarrollo y fabricación. Teniendo en cuenta la tecnología que lleva dentro el aparatito (que no le falta de ), hay que reconocer que el precio no es alto.

Otra cosa es que Oculus no haya estado muy fina a la hora de ir transmitiendo el coste real de Rift. Hace dos o tres años se llegó a decir que incluso podría llegar a ser gratis, con lo cual no es extraño que los 700 euros de ahora hayan provocado algún que otro soponcio y más de una carcajada de incredulidad… Menos susto nos llevaremos con PlayStation VR, conociendo de antes el precio de Oculus y sabiendo que Sony avisó de que costaría como “un hardware nuevo”… Y luego está el tema de la realidad virtual para Smartphones, que puede convertirse en el arma de doble filo, capaz de erigirse a la vez en el principal adalid de esta tecnología y su más enconado enemigo.

Por un lado es asequible, muy asequible. Las gafas de cartón de Google valen entre dos y cuatro euros y los modelos más baratos de Samsung VR no pasan de los 100. Estos precios van a hacer que la tecnología se conozca y se expanda. Pero no os equivoquéis en comparar las experiencias, porque no tienen nada que ver… Ni de lejos. Mola ver un vídeo 360 y molará ver un debate político o un partido de fútbol, por ejemplo, como si estuviéramos en el campo. Pero no tiene nada que ver con las enormes posibilidades que ofrecen los productos como Oculus Rift. ¿Podría ser que el que se vea unos cuantos vídeos y “juegue” con alguna aplicación para Google Cardborad se crea que Oculus o PlayStation VR van a ofrecer lo mismo por 300 veces más euros? Sería un verdadero problema…

 

De todos modos, no es el precio de Oculus Rift, ni el que se anuncie en su momento para PlayStation VR o el HTC de Valve, lo que va a marcar el éxito del aparato en concreto y de la realidad virtual en general. Es lo que podamos hacer con él. Cuando salieron los primeros smartphones a mí no me cabía en la cabeza que alguien pudiera pagar ese pastizal por un teléfono móvil… Hasta que tuve uno. A mí, que el teléfono me daba igual y me lo iba dejando en cualquier sitio, ahora casi me da un ataque de ansiedad cundo me lo olvido en casa. La clave para que la realidad virtual triunfe es que realmente nos ofrezca algo por lo que estemos dispuestos a pagar. 

Obviamente, no se va a convertir en un producto de consumo masivo a las primeras de cambio. PlayStation, la original, vendió el año de su lanzamiento lo que viene a vender ahora PS4 en una semana… Todos mirábamos con caras raras (y algo de envidia, todo hay que decirlo) al que iba con una tableta y pasaba las fotos de su móvil con un dedo… La realidad virtual no se va a convertir, como dicen los modernos, en maintream en 6 meses, hay que tener paciencia. Primero debe ser un producto de lujo y convertirse en objeto de deseo.

Y luego, pensad, no os olvidéis, que las nuevas tecnologías siempre empiezan igual: altos precios para frikis tecnológicos (con todos mis respetos) que no pueden vivir sin tener lo último de lo último y que, a la larga, arrastran al resto… ¿De verdad os parece caro 700 euros? Bueno, a los 14 minutos de iniciarse la campaña de reserva se agotaron las unidade de Oculus Rift disponibles… Ya hay más, tranquilos. Y no, yo no voy a reservarlas. Mi primer Smartphone fue un iPhone 4S cuando ya se había anunciado el 5. Probablemente, como yo sí me he dejado impresionar por la realidad virtual, no tardaré tantísimo en estrenar la tecnología en casa, pero nunca he sido early adopter y no voy a empezar a serlo ahora, por mucho que me guste la idea. Eso sí, después de jugar con PlayStation VR y descubrir que realmente logró que me sintiera parte de la experiencia, tengo claro que tarde o temprano llegara a mis manos. Porque sí, me pareció una nueva manera de jugar. Me pareció distinto y últimamente casi todo me parece igual…

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