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La opinión de
Sonia Herranz

Las segundas pantallas de Xbox One y PS4

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Estoy siguiendo la serie "Hannibal", basada en el asesino en serie que tanto me impresionó tras ver “El Silencio de los Corderos”. De hecho, me leí la novela original y todas las relacionadas con el doctor Lecter. Y claro, no me iba a perder la serie... Curiosamente, existe una aplicación para tabletas para “completar” la experiencia. Te la bajas al iPad, la arrancas y ella solita va escuchando los diálogos y te va aportando puntualmente toda la información extra que le parece oportuna. Y hay para aburrir, ya que la serie es una especie de cóctel, agitado y mezclado, en el que elementos de las tres novelas de Thomas Harris se entrecruzan con los espeluznantes casos de la serie…

Este app tan inteligente, y de elegante diseño, todo hay que decirlo, te explica qué frases son literales de alguna de las novelas, qué personajes aparecen de nuevas y cuáles tendrán trascendencia. Incluso cómo se relacionan entre sí, tanto en la serie como en las novelas. Es más, te permite hasta comentar el episodio en redes sociales, explorar los escenarios del crimen (abstenerse estómagos sensibles), revisar pistas… Vamos, la caña. Y gratis.

Me la bajé yo muy diligente en cuanto aparecieron las primeras promos de la serie. Y la arranqué cuando me puse a ver el primer episodio, con el iPad sobre las rodillas dispuesta a “paladear” las correrías del Caníbal. Flipé en colores. Si me entretenía en comprobar lo bien recreado que estaba el escenario del crimen, en leer la frase que realmente decía Lecter en "Dragón Rojo" y que en la serie se atribuye a otro asesino, en descubrir los detalles de la enfermedad del protagonista… ¡Me había perdido la siguiente escena! Por suerte, estoy grabando la serie de AXN, así que rebobiné (qué antiguo) y volví a la carga con la intención de no recrearme tanto en los detalles que el app me iba ofreciendo… A la tercera que me perdí, cerré el iPad y lo dejé encima de la mesa.

Ya no la he usado más. Ahí está, muerta de pena y abandonada, pese a toda su lucidez, inteligencia y gran diseño. Ahí la tengo, perdida entre otras tantas apps que no he vuelto a usar, aún sin dudar de su inestimable valía y más que segura utilidad y practicidad. Que no me da la cabeza para tanto, vaya.

He descubierto que cuando me pongo a ver una serie, me gusta ver una serie. Y que cuando busco información, lo que me gusta es valorarla tranquilamente, a mi ritmo. Y no, no me gusta comentar el episodio de turno en redes sociales al mismo tiempo que lo veo, pero es que tampoco lo voy comentando con el que se sienta a mi lado, salvo por un “me lo imaginaba” o un “qué fuerte”. Ya lo comento cuando se acaba… A lo mejor es que como soy de la época en la que la gente iba al cine y estaba mal visto hablar durante la peli…

Siempre había pensado que era multitarea, pero va a ser que no. Antigua que soy, no me gusta estar comiendo con alguien y mandando mensajitos a la vez; no me gusta ver una peli y tuitear lo joven que se veía a Tom Cruise; no me gusta leer la explicación de porqué el escenario del crimen está en una cabaña, cuando lo que quiero es ver si pillan al malo o no… No sé, si hago algo me gusta quiero disfrutar de ese algo.

Con la experiencia de Hannibal bien reciente, aún sin cicatrizar, me esfuerzo en imaginarme cómo será eso de jugar a PS4 con la tableta al lado… O con PS Vita, que para el caso es lo mismo: otra pantalla a la que mirar al tiempo que miro a la tele. Y quien dice PS4 dice Xbox One, que también usará pantallas múltiples para “ampliar” la experiencia.

Ya, ya sé que todavía no sabemos en qué se va a traducir de verdad eso de que las consolas se hagan íntimas de tabletas y smartphones. Puede que todo se reduzca a organizar unos carreritas de amigos en la tableta mientras vas en el autobús, para que cuando enciendas la consola ya esté todo listo. Eso sería genial. Igual que gestionar las descargas del Store antes de salir de trabajar para que cuando llegues a casa ya se haya bajado la última demo (con permiso de la banda ancha, se entiende).

Puede que sirvan, por ejemplo, para manejar el inventario de un juego de rol… O sea, que suelto el mando y agarro la tableta para gestionar los ítems del inventario. Luego suelto la tableta y vuelvo a coger el mando para jugar… Pues no lo veo. Y no sé tampoco si veré algo si tengo que mirar a la tele a la vez que miro a la segunda pantalla para no perderme nada importante. Imagínate que PS Vita hace de retrovisor en un juego de carreras… ¿dónde la colocas para ver si alguien te quiere adelantar y al mismo tiempo no salirte de la curva? ¿Venderán algún arnés para colgarla de la tele?

Usar PS Vita como pantalla/mando para jugar a los juegos de PS4 si alguien está usando la "tele grande" no está nada mal, pero es que eso ya no es una segunda pantalla: es cambiar una enormes por otra minúscula (¿Os imagináis los enormes textos de los juegos de Rockstar en la pantalla de PS Vita?)

Así, de primeras esto de la segunda pantalla, no me negaréis que se hace un poco raro. Y, lo que es peor, complicado. Ya no nos basta con tener una pantalla delante y hacer que nuestra vida gire en torno a ella (la tele, el ordenador, la consola, el teléfono, la tableta…), ahora ya necesitamos dos… ¿Nos saldrán más manos o se nos reblandecerá el cerebro? Como en Wall-E, pero a lo bestia.

No sé si esta decisión de compatibilizar tabletas y consolas Next Gen responde a nuestra actual obsesión de estar perennemente conectados o a una estrategia para intentar que los dispositivos inteligentes dejen de robar mercado a las consolas. A lo mejor es eso de si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él… Me gusta mucho mi tableta, la llevo a todas partes. Pero igual que ha sido un chasco usarla para “ampliar la experiencia” de ver la tele, puede que también me resulte frustrante usarla para “ampliar la experiencia de jugar”… Tengo la malísima costumbre de anticiparme y ponerme en lo peor, perdonadme.

Me asusta un poco. Más que nada, porque es una complicación. Cada día que pasa echo más de menos mi NES, que metía el cartucho le daba al power y jugaba sin más… Y hasta tenía “Start” para pausar la partida, qué cosas.

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