La opinión de
Javier Abad

¿Y si el miedo aburre?

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Acababa de publicar Capcom el tráiler oficial de Resident Evil 6, y ya andaba el personal más revolucionado que Falete en un buffet libre. Hace tiempo que los fans de la saga vienen reclamando un regreso a los orígenes, para que volvamos a mancharnos los pantalones mientras jugamos, pero ocurre que el vídeo no termina de aclararnos si su deseo se cumplirá o más bien tendremos un nuevo festival de tiros, como parecen indicar las escenas protagonizadas por Chris Redfield.

De confirmarse que la acción va a ser de nuevo la nota predominante en el desarrollo, se me ocurren dos hipótesis para explicar este aparente desvarío:

  • Umbrella ha extendido en las oficinas de Capcom una cepa malvada del virus T que provoca que la desarrolladora vaya en contra de los deseos de sus propios fans. No es descartable, pero lo veo poco probable, la verdad. Salvo las compañías de telefonía (aprovecho para saludar a todos los comerciales que me dan la brasa con sus llamadas), se me ocurren pocas empresas que tengan esa capacidad para cabrear a sus potenciales clientes.
  • Aquellos que reclaman una vuelta al terror hacen mucho ruido, pero no son tantos como parecen. En realidad, hay una mayoría “silenciosa” a la que le mola la orientación que ha tomado la saga, y es en ellos en quien piensa la compañía japonesa cuando desarrolla cada nueva entrega. Este segundo planteamiento es el que me parece más real (obviamente) y creo que tiene que ver con una tendencia que va más allá de los videojuegos. Dejadme que os lo explique…

Todo tiene que ver con el ritmo narrativo al que nos ha acostumbrado la industria del entretenimiento moderna. La oferta disponible es tan grande, son tantas las “tentaciones” a nuestro alcance, que al mínimo indicio de aburrimiento dejamos lo que tengamos entre manos y nos ponemos a otra cosa. Por eso, la regla de oro a aplicar en libros, series, películas o videojuegos es que siempre esté pasando algo, que el ritmo no decaiga nunca, para así mantener nuestra atención.

Una de las técnicas a la hora de escribir best-sellers consiste en hacer capítulos cortos que acaben en un “gancho”, una acción inconclusa que continúa en el siguiente, y lo mismo podría aplicarse a las series, por ejemplo. Yo creo que por ahí van los tiros, y nunca mejor dicho, si tratamos de explicar por qué sagas como Resident Evil han “traicionado” a sus orígenes y se han pasado a la acción: hoy día, muchos jugadores se aburrirían si, por ejemplo, tuvieran que emplear media hora en recorrer de arriba abajo las habitaciones de una mansión en busca de la llave que abre esa puerta que les impide continuar. ¿Y qué les esperaría al otro lado? Un pasillo semivacío donde solo hay un zombi que avanza a paso de tortuga. Ah, que la gracia es que solo queda una bala en el cargador. ¡Menudo rollo! Lo que demanda este tipo de consumidor moderno es adrenalina en vena. Así que menos terror psicológico, menos atmósfera intrigante, menos investigación y más carnaza, aunque sea la de enemigos putrefactos. Ah, y si vienen por decenas y ahora son capaces de saltar, mejor.