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La opinión de
Manuel del Campo

Videojuegos de segunda mano

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La compra/venta de videojuegos de segunda mano sigue dando mucho que hablar. Las declaraciones de un conocido analista junto a los rumores sobre la próxima generación han desatado todo tipo de posiciones.

El amigo Michel Patcher, que ejerce esa profesión tan inquietante de “analista” y cuyas declaraciones tienen una repercusión que a mí no deja de sorprenderme, acaba de dar su opinión sobre la compraventa de juegos de segunda mano. Según Patcher, Sony y Microsoft cometerían un grave error si vetaran el uso de juegos de segunda mano en sus próximas consolas. Es cierto que lo argumenta con datos muy poco precisos, pero su opinión al respecto es contundente.

Es la última de una sucesión de supuestas filtraciones y declaraciones que han llegado de desarrolladores y ejecutivos. Os hago un resumen para que nos situemos:

Denis Dyack, de Silicon Knights (Too Human, Legacy of Kain…): “'si los juegos usados continúan como están, van a canibalizar la industria y esta acabará por no existir. El hecho de que los desarrolladores y distribuidores nos quejemos de que no veamos beneficios procedentes del mercado de segunda mano, no es por una cuestión de intentar aumentar el precio de los juegos. Sólo queremos sobrevivir como industria'

Guillaume de Fondaumiere, fundador de Quantic Dream (Heavy Rain), " Hemos dejado de ganar entre cinco y diez millones de euros por culpa de la reventa de nuestro juego. Es como si un millón de personas estuvieran jugando a Heavy Rain sin que yo haya visto un sólo céntimo".

Jack Tretton, director ejecutivo de la división norteamericana de Sony Computer Entertainment, “Los juegos usados son geniales para el consumidor, y sería "anticonsumidor" tomar medidas para favorecer el bloqueo”. (Esto se lo dijo al propio Patcher, aunque aclaró que no representa necesariamente la opinión de Sony).

Rasmus Hojengaard , de Crytek (Crysis ), " Impedir el mercado de juegos usados, desde un punto de vista de negocio, sería absolutamente fantástico. Es extraño que la segunda mano aún se permita porque no se hace en otra industria del software, así que sería bueno si se pudiera arreglar ese problema". En este caso, y ante la polvareda que levantó su declaración, dijo después que no hablaba en serio…

Todo esto, por supuesto, después de que se hayan publicado numerosas supuestas filtraciones – eso sí, ni una sola declaración oficial que las confirme- sobre la posibilidad de que tanto PlayStation 4 como Xbox 720 incluyeran medidas que impidieran el uso de juegos de segunda mano.

Una vez situados, voy a analizar los hechos tomando distancia y con perspectiva, a modo de "analista", ejem.... Está claro que el tema de la segunda mano lleva tiempo coleando y enfrenta a dos posturas: las compañías, a las que les hace muy poca gracia, porque ven en ella una pérdida de potenciales beneficios, y la de los usuarios, que ven en los juegos usados el acceso a un mercado con precios más asequibles. Y luego está un tercer actor, que son las tiendas, grandes beneficiarios de este negocio, y que rara vez se pronuncian al respecto, quizá porque temen que cualquier declaración sea mal encajada por alguna de las dos partes, y se les caiga el chiringuito.

Como en todo conflicto, una vez tomadas las posturas, hay que intentar comprender las razones de la otra parte, poniéndose en su piel, para intentar llegar a un acuerdo.

Los usuarios consideran que cuando compran un juego nuevo debe venir completo, que para eso pagan lo que pagan, y que siendo de su propiedad pueden hacer con él lo que quieran, incluido revenderlo, igual que se hace con otros productos. Muchos argumentan que gracias a ello pueden acceder a más juegos nuevos y también a comprar usados que de otra forma no se planearían ni adquirir. Muy razonable.

Mientras, las compañías aducen que con el mercado de segunda mano dejan de ingresar beneficios por la venta de juegos nuevos, y que esto, unido al tremendo daño que hace la piratería, supone un lastre difícil de asumir. También parece razonable. Como con las razones de los usuarios estoy plenamente identificado, os propongo que hagáis/hagamos un ejercicio de empatía sobre la postura de las compañías, trasladarlo a vuestro trabajo o alguna situación que os quede cercana.

Empiezo yo: si yo vendo 100 revistas semanalmente y de repente un kiosquero tiene la idea de recomprar 50 revistas ya leídas a mitad de precio, para revenderlas a los otros 50 que antes las compraban nuevas, os aseguro que a mi no me haría ninguna gracia. Estaría perdiendo la mitad de mis ventas. Muchos me diréis que a lo mejor en vez de 100 vendería 150. Es posible –poniéndose en el mejor de los casos, que estoy convencido que nunca se daría- aunque en cualquier caso yo no vería un euro de esa segunda venta. Sería el kiosquero el que se beneficiaria exclusivamente de ello.

Lo que me lleva a una posible vía que no sé si a alguien se le ha ocurrido explotar: que las compañías intervengan en esa segunda transacción, bien llegando a acuerdos con las tiendas en base a las unidades revendidas –que tendrían que compartir un negocio del que al fin y al cabo se están aprovechando, que en algunos casos supone el 50% de sus beneficios-, o bien realzando directamente compra/venta de sus juegos usados (Apple ya lo hace con sus productos). De esta forma seguiría existiendo el mercado de segunda mano, y las compañías –creadoras de esos juegos, no lo olvidemos- obtendrían un beneficio extra con la extensión de la vida comercial de sus productos, algo totalmente lícito (y que ocurre en industrias como el cine, la música, el automóvil…).

Todo esto también puede pasar por incentivar la venta de juegos nuevos, pero siempre que no sea mediante la fea artimaña de "caparlos". Y, por supuesto, también puede pasar por políticas de precios más atractivos y extras que de verdad lo sean.

Lo que no tiene sentido es que se utilice el mismo canal para vender juegos nuevos y de segunda mano, como bien apuntó Sonia en su blog hace tiempo. No reconocer que eso canibaliza las ventas es despreciar la realidad.

Una vez más lo más deseable sería que usuarios y compañías se escucharan mutuamente, entendieran las razones y las posturas de la otra parte y llegarán a una solución a gusto de todos. Claro que si realmente estamos abocados a un futuro mercado digital, puede que este asunto sea irrelevante a medio plazo. Veremos.

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