Reportaje

La antigua Hobby Consolas: La sección Hi Tech

Por Daniel Quesada
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Todos los cambios de generación son problemáticos. No solo para las consolas, también para las revistas. Hi-Tech fue flor de un día para Hobby Consolas. Una flor que quiso adelantarse al futuro. Qué cursi nos ha quedado esto, ¿no?

Hi-Tech nos remonta a 1994, un año en que los jugones estábamos como locos (Hobby Consolas incluída) ante el aluvión de nuevas tecnologías que prometían hacernos olvidar los 16 bits. Sega estranaba su estelar periférico Mega Drive 32X (sí, podéis sustituir "estelar" por "estrellar"), Saturn y PlayStation comenzaban a tomar forma... Los gráficos poligonales prometían hacernos olvidar las otrora insuperables escenas Full Motion Video. Así, se produjo una escesión entre generaciones: los jugadores más clásicos y/o con menos poder adquisitivo estaban por un lado. Por otro, estaban los que apostaban por el futuro, con todas sus consecuencias.

Con la idea de atraer a ese segundo grupo nació la sección Hi-Tech en Hobby Consolas. Básicamente, era un espacio en el que se repasaban las tecnologías que iban a llegar en un medio plazo. La primera entrega llegó en el número 33 de la revista y se sustentaba en una entrevista acerca de, precisamente, el entonces llamado Mega 32 (lo que después sería Mega Drive 32X).

No solo se trataba de dar datos novedosos, sino también de mostrar "pantallazos" de juegos futuristas o diseños exteriores del nuevo hardware. Quizá ahora os suene inocente, pero poder ver un par de pantallas nuevas de Daytona USA o Virtua Fighter ya justificaba para muchos la compra de toda la revista. ¡Con eso había para hablar durante días.

La idea cuajó y durante los meses siguientes se habló de "máquinas del futuro" como Neo Geo CD, los nuevos modelos de CD-I o Project Reality (lo que acabaría siendo Nintendo 64).

Hablar de conceptos como RISC, CD-ROM o GPU era algo tan exótico como atractivo, así que Hi-Tech se convirtió por méritos propios en una de las secciones más "serias" y vanguardistas de Hobby Consolas.

La sección se emancipa

Desde la redacción también se vivía esa "fiebre" por la nueva generación de consolas. Por supuesto, Mega Drive y Super Nintendo seguían siendo las consolas principales, pero en algún momento se tendría que producir un cambio de tercio... Así pues, decidieron tirarse a la piscina: iban a escindir Hi-Tech, para que se convirtiera en una revista independiente de Hobby Consolas. La maniobra se haría en dos pasos. Primero, se lanzaría en forma de suplemento de Hobby, para que los lectores se acostumbraran a su formato y se sintieran tentados a comprarla. Dos meses después, se lanzaría la revista en cuestión.

 

Arriba tenéis el primer suplemento, de los dos que hubo. Como véis, el planteamiento visual era... Diferente. El mero hecho de crear imágenes de portada a base de 3D ya flipaba al personal, aunque las texturas utilizadas fueran más propias de la psicodelia setentera. Por dentro, la maquetación era más seria que la de Hobby e incluso los análisis apostaban por una línea más adulta: los redactores los firmaban con su nombre (en lugar de los "apodos" que aún se usaban en HC) y, en lugar de una ficha con puntuaciones para todos los apartados del juego se usó una sola nota general, que además era sobre 10, en lugar de sobre 100.

 

En marzo de 1995, coincidiendo con el número 42 de Hobby Consolas, se lanzó el primer número independiente de Hi-Tech, que tendría periodicidad mensual. La portada, tremendamente hortera vista con los ojos de hoy, dejó flipados a los usuarios de entonces: una Saturn y una PlayStation tridimensionales disparándose rayos, sobre el titular de "Sony y Sega, listos para la invasión". En HC se publicitó a doble página con una estrategia más elegante y minimalista, como podéis ver a continuación:

 

 

A pesar del entusiasmo de la apuesta, el "piñazo" que se dio la revista Hi-Tech fue de órdago. Sólo duro 7 números. ¿A qué se debió esta debacle? Por un lado, el precio debió de jugarles en contra. Costaba 475 pesetas (unos 2,8 euros, para los que seais más jovencitos), frente a las 395 pesetas (2,3 euros) que valía HC. Esto se debía al formato que utlizaba: tenía lomo y el papel más grueso de lo normal. Era, por decirlo así, una revista "deluxe".

 

Ahora bien, el principal problema debió ser el propio planteamiento de la revista: apostaba por todas las nuevas tecnologías, pero muchas de ellas estaban abocadas al fracaso: Jaguar se comió los mocos, 3DO no llegó ni a ser conocida por el gran público, el CD-I nunca cuajó como formato de entretenimiento... Si los formatos de los que se hablaba no interesaban, la revista, por extensión, tampoco.

 

Además, Hi-Tech seguía en paralelo como sección de Hobby Consolas (hasta que se cambió de maquetación en el número 51). Si ya se podía tener lo esencial en la revista de siempre... ¿Por qué comprar una segunda? Es más, ya existía la sección Game Masters, que en el fondo no era muy diferente en su planteamiento. Quizá hubo demasiada saturación para una única oferta.

 

Así, casi sin tiempo a nacer, se extinguió un proyecto que tenía visión de futuro, pero que quizá se adelantó demasiado a su tiempo. Digamos que sufrió el síndrome de "Cuéntame", pero al revés: el futuro que intentaba vender terminó por convertirse en un presente menos emocionante. Aaay, qué duros fueron los años 90...

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