Reportaje

Avance de Dragon Ball Xenoverse. ¡Queda un mes!

Por Daniel Quesada
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Tras muchos cambios, pistas y sorpresas, Dragon Ball Xenoverse ultima su lanzamiento. Como Goku cuando recorría el camino de la serpiente, el final del trayecto trae esperanza y energía. ¡Podemos estar ante un regreso triunfal de los saiyanos!

No es ningún secreto que los juegos de Dragon Ball llevan bastante tiempo sin cuajar. La saga tocó fondo con el inconsistente Dragon Ball Z for Kinect, pero parece que algo ha sacudido el departamento creativo de Bandai Namco, que busca la redención con este Dragon Ball Xenoverse. Las primeras veces que lo vimos en movimiento parecía otro "Bola de Dragón" más, ni chicha ni limoná. Sin embargo, el paso del tiempo ha traído aparejado un mayor interés por el título. Y no es tanto por sus combates como por su excusa argumental y el desarrollo de la historia.

Por si aún no sabéis de qué va la cosa, os lo explicamos rápidamente: los misteriosos Towa y Mira están trastocando el flujo del tiempo, lo que provoca que los combates que todos conocemos estén siendo alterados drásticamente. Así, el combate contra Raditz no termina con la muerte de este y Ginew acaba en el cuerpo de Vegeta durante el conflicto de Namek, por ejemplo. El Trunks del futuro, que trabaja como Patrullero del Tiempo (como la Guardia Civil, pero con Condensador de Fluzo), invoca a Shenron para que le traiga un guerrero capaz de arreglar este desaguisado. Ya sabéis, ese guerrero somos nosotros. Así arrancan las cosas en la beta que hemos podido probar, la cual está prácticamente rematada de cara al lanzamiento del juego, que tendrá lugar el 27 de febrero. ¡Queda un mes, amigos!

Guerreros de raza y tronío

Al comenzar a jugar, nuestra primera misión es escoger qué tipo de personaje seremos. Hay cinco razas. Tres de ellas permiten elegir entre hombre y mujer: saiyano, humano y monstruo (tipo Buu). Las otras dos, que no permiten elegir sexo, es la de namekiano (ya sabéis que Piccolo nunca supo qué era eso de enamorarse) y la raza de Freezer. En función de la raza y el sexo que elijamos, nos quedaremos con unos pros y contras: mayor resistencia a cambio de menos ataque, más velocidad pero menos salud, etc.

A partir de ahí, podemos modificar bastante su aspecto. Las humanas pueden tener tooodos los peinados que hemos visto a Bulma o a C-18, por ejemplo. Si optamos por la raza de Freezer, podemos parecernos a este, pero también a Cooler, al rey Cold... ¡O hasta a Kreezer, que hacía su aparición en el curioso Neko Majin! Por cierto, podemos ser del color que queramos, independientemente de la raza. ¿Un namekiano rosa? ¿Por qué no?

Una vez en harina, Trunks nos explicará los conceptos básicos en Ciudad Tokitoki, algo así como nuestro hub. Cumple una función similar a la Torre de Destiny, es un punto de encuentro en el que podemos comprar diferentes mejoras, nuevo vestuario, hablar con personajes secundarios y otros jugadores o acceder a las diferentes misiones, ya sean principales o secundarias.

Aquí es cuando la cosa comienza a ponerse interesante, porque descubrimos que poco a poco vamos a ir creando un guerrero y un desarrollo a nuestra medida. Comencemos por los tipos de misión: en primer lugar, están las que hacen avanzar la historia, que nos llevan directamente a los combates clave (la pelea en Namek, el Cell Game, etc.) y muestran una escena en la que algo va mal. Así, en la batalla con Raditz, este está a punto de matar a Gohan... ¡Pero aparecemos nosotros y lo salvamos! A partir de ese momento, hemos de cooperar con los aliados que haya en ese combate (en ese caso, con Piccolo) para derrotar a los rivales y reestablecer el curso natural de las cosas. Debido a la intervención de Towa y Mira, los enemigos son más poderosos de lo que deberían ser, así que más os vale entrenar duro.

Este aspecto encantará a los fans de Dragon Ball, porque nos lleva directamente al meollo de la cuestión, sin pararse en detalles innecesarios (¿de verdad necesitamos que nos expliquen por millonésima vez cómo tuvieron lugar esos combates?), en el momento en que las circunstancias cambian y es necesaria nuestra intervención. Al vencer, recibimos zenis, objetos y una puntuación y volvemos a Tokitoki. Podemos resolver estas misiones una detrás de otra si queremos, pero tarde o temprano nos tocará recurrir a misiones secundarias para subir de nivel y estar a la altura de las circunstancias.

Esas misiones secundarias pueden ser locales u online (lógicamente, por ahora solo hemos podido probar las locales) y se pueden basar en los duelos principales con un nuevo giro (¿y si ayudamos a Raditz a ganar?) o en rondas de combates con algún punto en común: vencer a un montón de saibaimen seguidos, por ejemplo. Además, permiten eligir a nuestros compañeros de entre los que tengamos desbloqueados y, de hecho, no es obligatorio usar a nuestro personaje en ellas. En estos casos, podremos controlar a Goku o Nappa, por ejemplo.

Como era de esperar, Dragon Ball Xenoverse también incluye un modo Torneo, al que podemos acceder directamente desde Tokitoki. Este torneo podrá ser online y habrá convocatorias y premios especiales cada cierto tiempo, según nos promete el juego.

Cada maestrillo tiene su ataquillo

Las otras misiones secundarias que nos quedan en la recámara son las de entrenamiento. A medida que avancemos, nos encontraremos por la ciudad con personajes como Krilín o Vegeta, que se ofrecerán a adiestrarnos. Estas sesiones consistirán en combates especiales, basados en derrotar al maestro con un ataque concreto, drenar su energía hasta la mitad, etc. A medida que superemos sus pruebas, ellos nos enseñarán sus ataques icónicos, desde el Cañón Galic hasta el Makankosappo. Así, podremos ir diseñando un catálogo de golpes para nuestro luchador (más abajo os explicamos este aspecto) a nuestra medida. Eso sí, solo podemos tener un maestro cada vez. Si aceptamos las enseñanzas de uno nuevo, tendremos que renunciar al otro.

Pero no es la única forma de mejorar a nuestro héroe. En las misiones, pero también en las tiendas de Tokitoki, podremos conseguir objetos que nos ayuden en un momento dado, como mejoras de salud, cápsulas especiales para resucitar, etc. Las tiendas ofrecen objetos especiales que podemos llevar puestos para obtener diferentes ventajas. La estrella es, sin duda, el scouter, cuyo uso en plena misión hace que pasemos a una vista subjetiva en la que la típica interfaz de este aparatito nos muestra la posición y energía de los personajes, además de la ubicación de objetos ocultos.

La ropa que adquirimos sirve también para mejorar nuestros atributos (fuerza, resistencia, etc.) y lo mejor es que abarca cualquier traje que hayamos visto en la serie: la armadura saiyana, el traje de Pilaf... ¡Hasta las gafas del presentador del Gran Torneo! Parece una tontería, pero descubrir y obtener estas prendas tan memorables se vuelve súper divertido a poco que te guste el manganime. Todo esto se compra con dinero del juego, claro, aunque ya hay DLCs en camino con sets extra.

¿Un juego o un bio-pic?

Como véis, hay variedad en el desarrollo general, pero también lo habrá en la historia que abarcará el juego: tendremos desde el comienzo de la saga saiyana hasta el final de Dragon Ball GT (hace poco, se confirmó la presencia de Omega Shenron, por ejemplo), así que veremos a Goku y compañía desde aquella época en la que el Kaio Ken era lo más de lo más hasta los apocalípticos combates con Gogeta Super Saiyano nivel 4.

Además, podremos participar en los acontecimientos de la película Battle of Gods y vernos las caras tanto con los malvados Mira y Towa como con... ¿El personaje de la derecha? Hasta ahora no se sabía quién es, pero acaba de mostrarse su identidad: es el Dios Demonio Démigra y parece que él ha sido el causante de todo este estropicio...

Durante nuestras idas y venidas por la ciudad, nos encontraremos con otros Patrulleros del Tiempo con los que charlar. Algunos nos darán pistas, otros quizás nos proporcionen objetos... Por supuesto, también nos cruzaremos con los otros jugadores que haya en ese momento online. Podremos mandarles mansajes predeterminados y también hacerles toda clase de muecas, desde los brazos en jarra de Mr. Satán, hasta las poses del comando especial Ginew... ¡O la coreografía de la Fusión! Vale, es una tontería, pero nos ha hecho mucha gracia.

En ese sentido, Dragon Ball Xenoverse dará mucha cabida al multijugador. Podremos crear un nuevo grupo y reclutar a otros dos jugadores para que nos ayuden en las misiones, intercambiar objetos... También podremos comunicarnos con ellos en pleno combate a través del chat de voz o con frases predefinidas del tipo "vamos bien", "ataca", etc. Así, hay mucho de lucha, pero también muchos ramalazos de juego de rol (¿es éste el hijo bastardo de Dragon Ball Online?).

Hablando de rol, también podremos mejorar nuestros atributos al subir de nivel, de tal forma que, aunque por defecto tengamos unos puntos fuertes u otros, podremos reequilibrarlos invirtiendo puntos de experiencia en nuestra salud, nuestros ataques de ki, etc. Además, como os comentábamos antes, podremos crear un catálogo de golpes a nuestra medida. Dispondremos de 8 "ranuras" para esos ataques especiales. 4 de ellas serán para ataques más sencillos, como el Kamehamaha o la típica andanada de disparos, mientras que las otras 4 serán para movimientos más avanzados, como el Genkidama, transformarnos en súper saiyano o evasiones capaces de lanzar al enemigo por los aires. Tanto los movimientos como las prendas que tengamos, se podrán asignar solo si somos de la raza o el sexo compatibles con ellos.

Juntos, podremos romper un iceberg

¿Qué hay de los propios combates? Como ya hemos dicho, aportarán bastante variedad frente a entregas previas, gracias a la comunicación con otros jugadores, el uso del scouter... Además, habrá completa libertad para movernos en 3D por entornos bastante grandes, que en las misiones secundarias podrán estar comunicados con más entornos a través de portales de teletransporte.  

Volar es muy sencillo. Nosotros hemos probado la versión PS4, en la que basta con pulsar X para lanzarse al aire. Cuanto más lo pulsemos, más ascenderemos. Si presionamos L3, descenderemos. Con un gatillo podremos lanzarnos en picado en una dirección y con otro fijar un objetivo, para atacarle o dirigirnos a él. Esto es importante, porque cuando tengamos hasta 6 personajes dándose de leches en pantalla, puede costar orientarse.

De hecho, ese es uno de los puntos negativos que hemos encontrado por ahora: cuando los duelos son multitudinarios, a veces hay tal caos de puños y kames que uno no sabe ni donde está. Pasa en momentos puntuales cuando hay mucha gente cerca (la cámara se vuelve un poco loca en esa circunstancia), pero en otros momentos la sensación es muy dinámica y emocionante, como si estuviéramos en un combate de verdad. Por cierto, si perdemos toda la salud y hay un aliado cerca, puede "resucitarnos" y darnos un poquito de energía.

Durante los combates, los personajes dialogan entre sí (en japonés o con el nefasto doblaje americano, pero siempre con subtítulos en castellano), con citas extraídas del manganime y otras creadas para la ocasión. Un detalle gracioso de la versión PS4 es que, en las misiones principales, Trunks nos habla a través del altavoz del DualShock 4, ya que él no está en el combate y se "comunica a distancia" con nosotros.

Respecto a los ya citados ataques especiales, lanzarlos es súper sencillo. Los 4 ataques de gama más baja se pueden lanzar, en la mayoría de los casos, siempre que tengamos una barra completa de nuestro medidor de energía, mientras que los más potentes requieren al menos 3 barras (se cargan al encajar ataques o al golpear al rival). Los primeros se lanzan presionando un gatillo y un botón principal (cuadrado, triángulo, X o círculo, en el caso de PS4), mientras que los segundos requieren dos gatillos y un botón principal. Siempre que presionemos los gatillos se mostrará la lista de ataques disponibles en la esquina inferior derecha, aunque lo práctico es aprenderlos de memoria, porque en pleno fragor de la batalla no está uno como para leer.

Además de estos ataques más contundentes, podemos enlazar combos de puños y patadas (cambian en función de la raza y el sexo), lanzar pequeñas bolas de energía y ejecutar presas. Cuando llevamos bastante tiempo con un personaje, esto puede hacerse algo tedioso, así que la gracia está en ir perfeccionando nuestras técnicas especiales para dar variedad al asunto. Además, poco a poco nos acostumbraremos a fintar los ataques enemigos (pulsando X en el momento justo cuando nos ataquen) o a usar ataques cargados que lancen al enemigo a la otra punta del ring.

Además de una barra de salud y otra de energía, hay una tercera de resistencia, que puede provocar que nos cansemos si se agota por protegernos demasiado. Esto es especialmente importante en el caso de duelos contra los Ohzarus (simios gigantes), ya que no podemos dañarlos hasta que agotemos su resistencia... O les cojamos la cola.

Ah, por si os lo preguntáis: en Dragon Ball Xenoverse es posible romper algunas partes del escenario o estrellar al rival contra el suelo, pero en este último caso, los "escombros" se muestran durante un par de segundos y luego la zona vuelve a estar como nueva. ¡Hubiera molado horadar el escenario poco a poco!

Luz, fuego, destrucción

El apartado gráfico es otro de los constantes temas de conversación que inspira el juego. Cuando estamos en plena lucha, los gráficos no impresionan. O, al menos, no dan la sensación de suponer un salto cualitativo de cara a la nueva generación. Ni la iluminación, ni el nivel de detalle de los escenarios aportan nada que no hayamos visto antes (algo mejor paradas salen las texturas). La cámara también es imprecisa en ocasiones. Eso sí, en ciertos detalles sí sorprende. Sobre todo, en las escenas de vídeo y en los planos cortos, en los que podemos comprobar el excelente modelado y variedad de expresiones de los personajes. Los planos que reproducen los momentos clave de la historia son una gozada, con una espectacularidad y parecido con el original de quitarse el sombrero.

Lo mismo sucede en los planos cortos durante ciertos ataques, en los que casi podemos sentir el dolor del rival de turno cuando encaja un golpe. En determinados momentos del modo historia, hay escenas de corte creadas con animación tradicional, que aunque lucen espectaculares, no tienen una animación muy trabajada. Ah, y ese humor bobalicón que se han empeñado en meter en las últimas películas también está aquí, qué se le va a hacer...

Esas partes más simplotas y cierta falta de espectacularidad en los escenarios (faltan más efectos de iluminación, de fuego, de humo) hacen cierta mella, pero en general las peleas son un festival de velocidad y ondas de energía que mantienen un ritmo muy bueno.

En menos de 30 días sabremos por fin hasta dónde llega la obra de Akira Toriyama en  este Dragon Ball Xenoverse, pero os diré algo: no he seguido jugando porque sé que me va a tocar empezar de cero con la versión final del juego, pero en la opinión de un servidor, este es el Dragon Ball más prometedor en muchos años, aun con los defectos que he comentado. Y me atrevo a decir desde ya que su modo historia es el mejor que ha tenido jamás la saga. Veremos si el resto está a la altura, pero yo ya estoy tarareando sin parar el Cha-La-Head-Cha-La de la introducción. Será por algo.

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