Reportaje

Avance de The Legend of Zelda: Majora's Mask 3D

Por Gustavo Acero
-

The Legend of Zelda: Majora's Mask para 3DS y New 3DS ha vuelto a adelantarse a su tiempo: el Carnaval del Tiempo. Si en Nintendo 64 requirió el uso del Expansion Pak para desplegar el inmenso mundo de Termina, su esperada remasterización con tintes de remake llegará bastante antes de lo esperado: el 13 de febrero, pero nosotros ya tenemos la máscara puesta. Os contamos nuestras primeras impresiones sobre el Zelda más tenebroso y singular de la saga tras probar su versión definitiva en New 3DS.

Desde tiempos inmemoriales, la Luna ha ejercido un poder astronómico y esotérico sobre la Tierra y los seres que la habitamos. Su influencia en las mareas, los efectos de sus fases en nuestros estados de ánimo y la tradición del mito licantrópico son los principales ejemplos de la fascinación y temor que suscita el satélite blanco en nuestro inconsciente colectivo... sobre todo si nos cae en la cabeza con un careto más acongojante que el de Ganondorf recién levantado.

Tras ser derrotado en Ocarina of Time, el Rey de las Gerudo cede su trono de terror a un villano tan inocente como Skull Kid, un "niño calavera" del bosque aparentemente inofensivo hasta que una máscara ancestral cae en sus manos cual Anillo Único en las de Gollum o tablero de Jumanji en las de Alan Parrish. Se desata así la maldición de la Máscara de Majora... y ya no hay vuelta atrás. Bueno, sí, con la Canción del Tiempo, pero no toca tocarla aún.

Catorce años y tres meses después de que Majora's Mask pusiera el esquema tradicional de Zelda patas arriba con su innovador sistema de cuenta regresiva, el Apocalpsis vuelve a cernirse tres lustros después sobre Termina, un mundo paralelo a Hyrule abocado a un terrible destino: la destrucción de la Ciudad Reloj en un plazo de 72 horas y, con ella, del resto del planeta. Este original ciclo de tres días le granjeó al título tantos aplausos como críticas por parte de los medios especializados, empezando por la propia Hobby Consolas, donde le endiñamos un 90 de "castigo" por la engorrosa obligación de regresar al primer "Día de la Marmota" digno de Bill Murray para volver a empezar desde cero las tareas inacabadas por falta de tiempo, lo que rompía la libertad a la que nos tenía acostumbrados la saga, y eso que se mantenían las armas y objetos ya obtenidos hasta el momento.

En realidad, Majora's Mask merecía haberse titulado A Link to The Past más aún que el propio clásico de SNES, pues los de aquí sí que son viajes en el tiempo y no entre dimensiones, pero el caso es que sí, fuimos injustos con el juego, quizá porque no estuvimos preparados para entenderlo.

 

Por lo tanto, en poco más de un mes, por fin se hará justicia (de ahí lo del Juicio Final) tras la incorporación de novedades que situarán el juego a Epona -es decir, a caballo- entre la remasterización y el remake, si bien tiene bastante más de lo primero que de lo segundo, ya que los mayores cambios son visuales y de interfaz que estructurales. En cuanto a esas modificaciones, Aonuma y su equipo han tomado la acertada decisión de mantener intacto el mismo esquema de desarrollo para respetar la esencia del original, pero a cambio han añadido una sustancial novedad: multiplicar los puntos de guardado repartidos por todo Termina con el fin de hacer la aventura más accesible y propicia para una consola portátil, a la que normalmente dedicamos sesiones menos prolongadas que en una consola de sobremesa.

Esta idoneidad de la máquina cobra más sentido si tenemos en cuenta que una hora en Termina equivale a unos 45 segundos del mundo real, por lo que podremos destinar partidas rápidas a la compleción de una determinada misión, algo que nos ha recordado retroactivamente a la saga Pikmin, cuya duración de los días es muy similar. Bien es cierto que éstos se antojan demasiado cortos en el caso de Zelda, sobre todo cuando se nos acaba el tiempo del último día para derrotar a jefes de mazmorra tan puñeteros como Gyorg (Pez Gargantúa Enmascarado) y nos vemos obligados a retroceder al alba del primer día para volver a empezar la batalla. 

Quizá por ello está considerado uno de los jefes más duros de toda la saga, aunque hay que recordar que podremos ralentizar el tiempo triplicando esos 45 segundos reales por hora ficticia tocando la Canción del Tiempo Invertida con la ocarina, que vuelve a ser fundamental para avanzar en la historia gracias a melodías como la Canción de Vuelo, con la que nos teletransportamos entre las Estatuas Búho, o la mítica Sonata de Curación, para curar anomalías en ciertos personajes, incluidos el propio Link. De todos modos, la ocarina no será lo único que nos "suene", ya que cada transformación contará con su propio instrumento, como ya descubriréis cuando lo tengáis entre manos.

Para facilitarnos la vida (o los tres días que nos quedan de ella), además de las mencionadas estatuas de búho, que ya no hará falta activar previo espadazo, en esta ocasión encontraremos las nuevas estatuas con forma de pluma de tintero para guardar nuestro avance siempre que lo deseemos (equivalentes a las veletas de A Link Between Worlds), sin olvidar que también podremos retroceder al alba del primer día tras tocar la Canción del Tiempo, aunque tened en cuenta que la partida ya no se guardará automáticamente al hacerlo. 

Otra de las novedades más destacadas afecta al llamado Cuaderno de los Bomber, una especie de agenda electrónica mejor presentada y organizada en la que llevaremos un registro de todas las misiones completas así como de las que aún nos queden pendientes, que en esta ocasión nos permitirá programar alarmas recordatorias para no dejarnos ningún evento en el "tintero". De esta forma, Link deberá hacer felices a personajes como los traviesos niños Bomber, el alcalde Señor Dotour, los domadores Hermanos Gorman o los tortolitos Anju y Kafei, cuya tensión sexual no resuelta se prolongará a lo largo de los tres días. Por cierto, se podría decir que, por primera vez, los jugadores solteros vivirán una historia de amor por San Valentín. De ahí que se lance un día antes de esta fecha, suponemos. En cualquier caso, estas tareas o "eventos" servirán para obtener valiosos objetos como botellas, piezas de corazón y 24 máscaras y caretas que, como bien sabréis a estas alturas, constituyen el eje argumental de la historia, más tenebrosa, lóbrega y estremecedora que en ningún otro Zelda.

Cada una de estas máscaras tendrá un efecto diferente, pero las más importantes serán las de Deku, Goron y Zora, ya que servirán para transformar a Link en sendas razas y adoptar habilidades tan dispares como planear en el aire (algo que podremos hacer desde el principio con las Flores Deku), recorrer largas distancias rodando como rocas o nadar y bucear como delfín en el agua, que no es un pez sino un mamífero. Los que sí son peces (cómo hilamos) son los que pescaremos en los dos nuevos estanques de pesca que se han añadido para relajar el dramatismo apocalíptico entre mazmorra y misión, y el tamaño de nuestra colecta podrá variar en función de la máscara que llevemos puesta, un detalle que contribuye a fomentar el factor coleccionista de la aventura. De hecho, Aonuma ha asegurado que podríamos llegar a pescar "algo monstruoso", así que habrá que darle "caña" para comprobar a qué se refiere.

¿Y cómo ha pasado el tiempo por Ciudad Reloj?, os preguntaréis como Piedras Cotilla. Pues mejor que por Jordi Hurtado, y no estamos exagerando. Aunque el motor gráfico es el mismo que el estudio Grezzo utilizó para remasterizar Ocarina of Time, tras jugar a Majora's Mask en una New 3DS XL (no es nuestra intención daros envidia pero sí), estamos en condiciones de confirmar que el resultado es gráficamente superior al logrado en Ocarina, como ya ocurrió entre los títulos originales a causa del ya mencionado plus técnico del Expansion Pak. Sin embargo, la nueva portátil de Nintendo aporta una estabilidad del efecto 3D nunca vista hasta ahora, junto a una sensación de profundidad especialmente notable en túneles subterráneos como el pasadizo de los Bomber, que nos conecta con el onírico Observatorio Astronómico en los primeros compases de nuestra gesta.

También nos ha sorprendido muy gratamente la total renovación gráfica de texturas, efectos de iluminación, modelados de los personajes y animaciones, mucho más expresivas de lo que recordábamos, y eso incluye las dolorosas transformaciones de Link que tanto nos impresionaron en su día, así como las reconstruidas secuencias cinemáticas como la accidentada entrada de Link y Epona en el bosque acompañados de las hadas Taya y Tael, poco antes de toparse con el imprevisible Skull Kid por primera vez. Lo que en N64 era simple niebla gris, aquí se convierte en un resplandeciente efecto atmosférico de neblina que permite vislumbrar los árboles de fondo y las texturas del tronco central a pesar del contraluz. Es sólo uno de los ejemplos que hemos visto, junto a los efectos de partículas que ya disfrutamos en el anterior remake. 

Lo que no se ha tocado ni con un palo Deku es el apartado sonoro, que aporta la atmósfera nostálgica a la modernización visual de los escenarios. Ahora, además, podemos explorarlos más a fondo mediante el nuevo C-Stick (o palanca C), cuyo control de la cámara en tercera persona resulta bastante más preciso y fluido de lo que esperábamos, dado su reducido tamaño y posición estática. Es más, al igual que en Monster Hunter 4 Ultimate (aquí nuestro monstruoso avance), se nos ha hecho tan raro poder manejar la cámara desde un segundo stick integrado por primera vez en una portátil de Nintendo que nos hemos pasado más tiempo rotándola como bobos que concentrándonos en salvar el mundo. Prometo que para el análisis me pondré las pilas, aunque ya no hagan falta para que funcione ese mamotreto llamado Circle Pad Pro. En pad descanse, por cierto.

En definitiva, tras varias horas vagando por Termina como almas en pena, nuestro primer contacto con Majora's Mask 3D "Termina" por convertir una remasterización de un juego de hace tres generaciones en todo un acontecimiento para fans de Zelda que ya lo jugamos, tanto por la oportunidad de redescubrir la historia más sobrecogedora y valiente de Link como por hacerlo desde una nueva perspectiva visual y jugable con la que llevábamos años soñando. Quedan tres semanas para el fin de los tiempos, y con esa edición limitada de New 3DS XL y esa carcasa de Majora para el modelo normal de New 3DS, ya podéis ir reservando la vuestra como Fieras (Deidades), porque van a durar lo que un cucco en el Rancho Romani. Preparaos para el mejor Carnaval del mundo, una hora menos en Canarias... y 72 menos en Termina.

 

PD: Si queréis más razones para soñar con Majora's Mask 3D, aquí tenéis otras seis elaboradas por este mismos Skull Kid, junto a los 15 mejores momentos del juego que hemos seleccionado para hypearos aún más. Y si no os dan miedo los ¡SPOILERS! a cascoporro, aquí tenéis el "gameplay tráiler" más completo y revelador que se ha publicado hasta el momento, donde se desvelan algunas de las transformaciones, caretas, mazmorras e incluso jefes que nos esperan en la aventura. Si no lo jugasteis en Nintendo 64, la Collector's Edition de GameCube o en la Consola Virtual de Wii, más vale que no le déis al play; mejor esperaos al análisis, donde sólo os destriparemos la nota que merece. ¿Haremos justicia a nuestro veredicto original? Muy pronto nos pondremos la Máscara de la Verdad para salir de dudas...

Lecturas recomendadas