Reportaje

Daredevil Born Again - Review del clásico de Frank Miller

Por Jesús Delgado
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Daredevil Born Again llega a nuestra lista reviews de cómic. El clásico de Frank Miller y David Mazzucchelli es una obra que redefinió al Hombre sin Miedo y que sentó la base para otras historias de superhéroes. 

Cuando decimos Daredevil, la gente en general rápidamente se llena la boca con un título en concreto: Born Again. ¿Por qué es esto?, preguntaréis. A ver, ciertamente existen etapas brillantes, como la de Mark Waid o la de Marvel Knights, con Kevin Smith. Sin embargo, el Hombre sin Miedo se debe claramente a un autor: Frank Miller, a su paso por el héroe.

 


Fase 3 Marvel_MUTE por hobbyconsolas

Esta deuda tiene dos motivos. El primero es que, como ya os contamos en la reseña de Elektra Lives Again, Frank Miller fue el responsable de resucitar a Daredevil de entre las colecciones que amenazaban con cancelarse en 1979, dotándolo de una entidad y de una respetabilidad que le permitieron codearse de igual a igual con personajes de primera línea de Marvel, como Spider-man o el Capitán América, en poco menos de dos años. La segunda, el cómic que nos ocupa hoy y al que a todo el mundo parece venírsele a la cabeza al hablar de Daredevil: Born Again

Pero cuidado, Born Again no es "un" cómic como tal, sino un arco argumental publicado en 1986, entre los números 227 y 233 de la tirada americana de Daredevil. Se trata del regreso de Frank Miller como guionsita de la serie, tras haberla abandonado en 1983 para trabajar con DC Comics. Su importancia radica en la genialidad de esta historia, que a pesar de encuadrarse dentro de una serie abierta logró ser considerada novela gráfica, no solo por la excelente narrativa con la que se construye el argumento, sino también por la irrepetible calidad gráfica de las ilustraciones de David Mazzucchelli, su dibujante. 

"¡Bah! Seguro que estáis exagerando. No puede ser tan bueno", dirán algunos. En esta ocasión (y sin que sirva de precedente) estamos ante uno de esos raros títulos que debería ser una obligada lectura para formarse como lector de cómic.  Daredevil: Born Again no solo es una obra capital para Daredevil, sino también para la industria de los superhéroes a día de hoy. 

Renacido de sus cenizas

Santiago García, autor de "La novela gráfica" (un interesante ensayo sobre cómic moderno) firma el epílogo de la última edición española de Born Again y en dicho texto da bastantes claves acerca de su importancia. Nos permitiremos el mencionarlo, ya que sería injusto hacer una reseña de Daredevil sin mencionar las ideas que este autor deja caer en su reflexión.

La más importante, para ir abriendo boca, es precisamente el fin de Frank Miller con Born Again. Resumiéndoos la historia, la trama de Born Again narra cómo Kingpin descubre la identidad secreta de Daredevil y va a por él. Logra que Matt Murdock pierda todas sus propiedades, su licencia para ejercer como abogado, su casa... ¡hasta la dignidad! Este viacrucis serviría para que Murdock se redefiniera como héroe y salvador de Hell's Kitchen, encontrando una nueva manera de encarar su futuro. Ahora bien, ¿por qué semejante ejercicio de sadismo con el personaje?

Realmente Frank Miller lo hace para regenerarlo a través de la catarsis. Miller, a diferencia de autores como Alan Moore o Garth Ennis que odian abiertamente a los superhéroes y buscan su deconstrucción, trata de perpetuar a los "supers" porque, a su manera, los adora. Miller tampoco quiere realismo doliente y sudoroso, con laceraciones incurables y demás intentos de hacer reales a los superhéroes, unos seres fantásticos y no de nuestro mundo. El escritor ha tenido muy claro que el mundo de los superhéroes es uno de mallas y con reglas distintas al nuestro, con un punto de fuga e irrealidad. Sin embargo, bajo el traje hay alguien, un ser humano, y es ahí a donde el autor va. Lejos de destruirlo, humaniza al héroe haciéndole accesible y vulnerable, pero a la vez heroico y, en cierta manera, "súper". Por tanto, la pervivencia del superhéroe ya no puede deberse únicamente a la clásica y añeja fórmula de hombre intocable en su identidad secreta (cuyos únicos problemas son el día a día, la tía enferma, su amigo trepa y/o inepto o la novia petarda de turno), sino también la de un individuo que puede pasarlo muy mal si es desenmascarado. En este aspecto, Born Again desenmascaró a Daredevil, haciéndolo vulnerable y obligándolo a pagar el precio de su desafío al señor del crimen Kingpin. 

De este modo, Miller lo despoja de todo (incluído su traje) y comienza una historia sobre Matt Murdock, y no sobre Daredevil. Así, Matt debe reencontrarse, purgándose de toda su historia anterior como justiciero y redimiéndose. Esto, argumentalmente nos parece normal ahora. Gracias a películas como Dark Knight Rises o Iron Man 3, tenemos historias en las que el superhéroe pasa más tiempo sin supertraje que con él. Pero para que los guionistas pensaran si algo así podía o no funcionar, primero se puso en práctica en el cómic, veinte años antes con el título que nos ocupa. Y este es el gran precedente. 

Como curiosidad, además, cabe destacar que Frank Miller recurre a un nexo común entre él y el superhéroe para construir el escenario de esta catarsis: la religión católica. La historia de Born Again, desde el título de sus capítulos y conceptos de la trama beben directamente del credo católico y de ideas propias de esta religión en EEUU. De hecho, el propio nombre de la historia (que podemos traducir como "Renacido) hace alusión a los Cristianos Renacidos, personas que abrazan la religión cristiana de nuevo para orientar sus vidas hacia el bien. 

Estas alusiones tienen un fin claro: Miller propone una especie de moderna Babilonia bíblica, en la que Matt Murdock (y unos cuantos elegidos) son los últimos justos. Uno de ellos es Ben Urick, co-protagonista de la historia, quien sufre los abusos de Kingpin (el reyezuelo pagano de turno) por hablar en su contra. Urich es el daño colateral de la guerra sucia de Wilson Fisk (alias de Kingpin) contra el superhéroe, pero también es reflejo, acompañante y testigo de la "pasión" del Diablo de Hell´s Kitchen. Ambos ven puesta a prueba su fe (o integridad moral), mientras se enfrentan a los tejemanejes del mafioso que encarna el mal y el poder establecido. 

Como podéis comprobar, el discurso de Miller es enrevesado y no se queda únicamente en un discurso bien construído, sino también en el simbolismo para desarrollar el objetivo de la historia que busca contar. Sin embargo, no por ello la obra está exenta de crítica. Miller es la bestia negra de muchos autores progresistas, que normalmente le buscan los tres pies al gato. Ciertamente, algunos de sus postulados han envejecido muy mal y en esto hemos de ser justos y admitirlo. Sin ir más lejos, el retrato de Karen Page (encarnada por Deborah Ann Woll en la serie de Netflix) es un ejemplo claro. Cómo Miller trata a la "novia del héroe" puede ser considerado por sus críticos como una cosificación de la heroína, vejándola y poniéndola al límite como excusa para comenzar el vía crucis de Daredevil primero y tratándola con una cierta condescendencia después. Esto, claro, a día de hoy y dentro de circulos progresistas, cuyas sensibilidades rápidamente detectan este tipo de tratamientos, no está muy bien visto. Entiendo qué busca el autor y por la mentalidad de la época, se puede entender e incluso dejar dentro de su contexto, sin por ello demonizar a Miller. 

Por otro lado, y ya al margen de consideraciones de forma y tono de la historia, no podemos tampoco dejar de hablar de uno de los valores artísticos intrínsecos de la obra: el dibujo de David Mazzucchelli. Posiblemente, la mayor parte de vosotros no hayáis oído hablar de este ilustador en vuestra vida. El motivo es bien simple: David Mazzucchelli apenas trabaja en cómic desde los años 80.

Aunque está considerado como uno de los mejores ilustradores del cómic estadounidenses, Mazzucchelli no trabaja en activo en la realización de cómics desde que finalizó Batman: Año Uno, también en 1986. Apenas algunos trabajos personales y encargos muy puntuales conforman su obra desde hace treinta años, entre ellos Asterios Pollyp, una novela gráfica acerca de un profesor de ascendencia grecoitaliana que cosechó premios allá en EEUU. ¿Los motivos de esta ausencia de producción artística? Mazzucchelli, al margen de algún que otro proyecto artístico, se dedica a la docencia, ejerciendo la mayor parte del tiempo a ejercer de profesor en las escuela de Artes Visuales de Manhattan. Y este trabajo parece saciarle más que el de dibujar activamente para las editoriales. 

Ahora bien, el "profe" no es alguien al que haya que tomar a chacota ni en vano. Mazzucchelli  se "retiró" tras haber demostrado que no solo dominaba perfectamente las composiciones y la anatomía hace treinta años, sino que además las convertía en obras irrepetibles. Cada una de sus páginas son cuadros perfectos, con viñetas que aventuran un tipo de narrativa en cómic muy por delante de su tiempo, a pesar de respetar los cánones de su época y el estilo clásico de la industria en su época. Un trazo limpio y fino, lleno de detalles y con el que dota de vida los rasgos expresivos de sus personajes, es la clave de uno de los mejores trabajos artísticos de la historia del cómic norteamericano.  

Las composiciones de Mazzucchelli, además, estan enormemente cuidadas y son muy detallistas. Aunque en ocasiones no entra a recrearse con los fondos (algo que hace con criterio, para dotar a la imagen de cierta trascendencia y no por pereza), su retrato psicológico de los personajes, reflejando su expresión corporal y sus fisonomías, es de primer nivel y bien podrían colgarse en un museo si se terciara. Por otro lado, el dibujo está muy lleno de vida y los personajes que retrata parecen sacados de modelos reales antes que de la cabeza del autor. Dicho de otro modo, Mazzucchelli es uno de los mejores autores de los 80 de cómic que aún siguen vivos y (a su manera) en activo. Puede que su nombre haya sido tan injustamente olvidado por el público generalista, entre otras cosas por la llegada de los noventa, en la que el estilo artístico es diametralmente opuesto a los trabajos de este autor. 

Si tras esta perorata y alabanzas a la obra no os hemos convencido para que lo leais, vamos a recurrir al más bajo motivo que se nos ocurre: el del postureo. Daredevil: Born Again es un material de referencia para las series de Marvel y Netflix hasta la fecha. Cierto detalle de esta historia ha sido la inspiración para una línea argumental secundaria (no poco importante) de Jessica Jones, la segunda serie de Netflix (no os diremos cuál para no haceros spoilers). Pero, además, casi podemos aventurar que la tercera temporada de Daredevil de Netflix (cuando se haga) estará basada en este cómic. Y no os decimos por qué por si no habéis visto la segunda temporada. No digáis luego que nos os ofrecemos "información privilegiada". 

Por último, os recordamos que Panini acaba de reeditar Daredevil Born Again dentro de su ciclo dedicado a Frank Miller. Esta nueva edición cuesta 25,00 euros y se trata de una versión de lujo, digna de tener en casa en una librería. No obstante, aunque en proceso de descatalogación, aún es posible también encontrar la edición de Marvel Deluxe, en algunos comercios a un precio sensiblemente menor. 

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