Reportaje

Los gadgets más memorables de Bond

Por Laura Gómez
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La primera película de James Bond, Dr. No (1962), cumple 50 añitos, y es imposible recordar a nuestro agente secreto sin sus gadgets. Ningún dispositivo es lo suficientemente tosco como para no ser recreado en la saga más longeva del cine. Todas las culpas a Q, la cabeza de la división de investigación y desarrollo del universo Bond. 

A pesar de las críticas sobre la utilidad de algunos de ellos, Bond siempre ha utilizado equipamiento y vehículos muy exóticos. Los libros originales y las primeras adaptaciones cinematográficas solo contaban con pequeñas piezas minimalistas. Sin embargo, los gadgets han sido usados en un alto porcentaje de películas y en todos sus juegos. El uso de estos aparatos se implantó con un par de zapatos y el éxito que obtuvieron animó a los directores a incluir más equipamiento tecnológico en los films, hasta convertirlo en uno de los mayores atractivos de 007.

La cantidad de dispositivos creados en cincuenta años es extensa: desde bombas atómicas, submarinos con forma de cocodrilo y armas ocultas en sombreros hasta prótesis robóticas. Con motivo de tan esperado aniversario, que enlaza con el estreno de Skyfall el próximo 30 de octubre, hemos preparado un inventario de dispositivos memorables que, seguramente, no podrá competir con este reportaje sobre las chicas Bond. Teníamos que intentarlo.

El zapato-daga

Los míticos zapatos de los que hablábamos más arriba eran los que usó Rosa Kiebb, agente de SPECTRA, en Desde Rusia con amor. Uno de los gadgets más recordados por los fans, y no es para menos. A través de la punta de este zapato aparecía una daga envenenada, convirtiéndolo en un arma bastante curiosa y, sobre todo, peligrosa. Más tarde, el cine los homenajearía en películas posteriores, como Wild Wild West o el cameo del gadget en El Caballero Oscuro de Christopher Nolan.

La pistola de oro

La lista de villanos de la saga Bond es igual de extensa que la de gadgets usados en los films, pero hay uno especialmente memorable en El hombre de la pistola de oro (1974), interpretado por Christopher Lee. Como el propio título indica, en el revólver dorado de Francisco Scaramanga, está formado por una pluma que actúa como cañón, una caja de cigarrillos, un encendedor y un gemelo que actúa como disparador. Este dispositivo tan solo permite disparar una bala. Una muy letal, claro.

La araña-robot

En el videojuego 007 Todo o Nada, el agente secreto puede desplegar un robot con forma de araña, que luego controlamos a distancia. Aunque al principio no tiene demasiadas funcionalidades, esta Q-Spider puede ir obteniendo la capacidad para detonarse, volverse invisible o lanzar dardos aturdidores. La mascota ideal, vamos.

El Rolex Submariner

Antes de que la marca Omega comenzara a diseñar los relojes de James Bond, nuestro personaje era un verdadero adicto a los Rolex. En los libros de Ian Fleming, el modelo que lleva Bond es un Oyster Perpetual, pero a lo largo de las películas se fueron modificando los diseños de sus relojes. En Vive y deja morir aparece uno de los más originales: este reloj, modificado por la Q Branch, actúa como una pequeña sierra e incluso deflecta las balas. ¡Recordad la escena en la piscina de tiburones!

Las gafas de rayos X

El objeto que todo niño siempre quiso encontrar en sus cereales, llegaba finalmente a El mundo nunca es suficiente (1999). Además de darle estilo a nuestro espía, podían detonar una carga explosiva y habilitar los rayos X para controlar armas ocultas…¡o lo que surgiera!

Veíamos unas gafas similares, menos modernizadas, al final de la era Moore. En Panorama para matar (1985), Bond usa unas lentes polarizadas que le permiten ver a distancia y a través de cristales tintados. Veíamos más gadgets con rayos X en Licencia para matar, con una cámara Polaroid que tiraba instantáneas muy especiales y huesudas.

El teléfono móvil

No nos queda mucho para llegar a este nivel de tecnología, pero allá por 1997, Bond aparecía con su primer móvil, un Ericsson que podía leer huellas dactilares y generar una carga eléctrica de 20000 V. Más tarde, en Casino Royale, Bond utiliza un Sony Ericsson K800 que usará como control remoto de su BMW, pero no tendrá la misma popularidad que ese primer modelo tan retro.

¿Qué hay de los videojuegos? En el caso de Goldeneye, Bond cambió el reloj de pulsera del original de Nintendo 64 por un smartphone en el remake. Gracias a él, podía hackear terminales, detonar explosivos, fotografiar, activar alarmas... No se aclara si usa iOS o Android, pero útil era un rato.

En Agente en fuego cruzado, el aparatito servía para lanzar un gancho que nos aupara a posiciones elevadas, al más puro estilo Ocarina of Time. ¿Dónde alojaba el móvil esa cadena y el gancho? Misterios de la miniaturización...

La mochila cohete

Este pequeño juguete (o jet-pack) permitió a Sean Connery escapar de sus enemigos tras asesinar al Coronel Jacques Bouvar en Operación Trueno (1967). Este sistema de propulsión utiliza una tecnología desarrollada por el ejército estadounidense en la década de los sesenta, que descompone una sustancia en una cámara especial, creando dos chorros de vapor capaces de elevar a nuestro protagonista. Una forma de evitar atascos, ¿no? Por cierto, los chicos de Electronic Arts recuperaron la mochila para el juego Desde Rusia con Amor, aunque ésta no apareciera en la película homónima...

Lujo y velocidad

Y hablando de atascos y coches, el Aston Martin DB5 es el vehículo más clásico de Bond. Aparece en seis de las películas y podemos manejarlo en videojuegos como Agente en fuego cruzado y Desde Rusia con amor. Este modelo también ha hecho cameos en la comedia The Cannonball Run, conducido por el personaje de Roger Moore. En La vida y la muerte de Peter Sellers (2004), Geoffrey Rush conducía un Aston Martin BM5. Un modelo de este vehículo está expuesto en el Spy Museum de Washington. Algunos de los equipamientos del Aston Martin: mecanismo de autodestrucción, conversión a vehículo acuático, lanzamiento de misiles, ametralladoras ocultas en las luces…

Uno de los diseños más especiales dentro de los coches Bond fue el BMW 750IL que llevaba Pierce Brosnan en El mañana nunca muere (1997). Tenía un afilado cuchillo escondido tras la insignia, estaba equipado por un techo solar, disparaba misiles y se podía controlar a través del teléfono móvil. Otro vehículo inolvidable sería el Aston Martin, esta vez DBS, que conducía Daniel Craig en Casino Royale y que contaba con un antídoto para venenos y un desfibrilador portátil.

Pero tampoco estaba mal el V12 Vanquish que podíamos controlar en el juego 007 Nightfire. Su mayor particularidad: podía convertirse en submarino, con capacidad para lanzar torpedos o dejar "plantadas" minas.

Puestos a elegir vehículos submarinos, yo me quedo con el que sería el más ridículo: el submarino-cocodrilo. ¿Y vosotros?

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