Harry Potter y el legado maldito
Reportaje

Harry Potter y el legado maldito - Reseña del libro

Por Sonia Herranz
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Si eres un apasionado del universo de Harry Potter, difícilmente te habrás resistido a la tentación de leer la continuación de las siete novelas que se convirtieron en un éxito de ventas y dieron lugar a ocho películas, tan espectaculares como taquilleras. De hecho, seguramente estés deseando que llegue el 18 de noviembre para ir al cine a ver Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Si has leído Harry Potter y el legado maldito, lo más posible es que te haya generado sensaciones contradictorias y un regustillo a oportunidad perdida.

Harry Potter y el legado maldito

Lo primero es dejar claro que no estamos ante una novela y que, por muy grande que aparezca el nombre de J. K. Rowling en la cubierta, la escritora británica solo ha puesto “la idea” a un texto escrito por John Tiffany y Jack Thorne. El legado maldito es una obra de teatro que no se ha novelizado y como tal resulta difícil de leer al principio, hasta que nos acostumbramos a la introducción de los diálogos y al tratar de imaginarte una historia de Harry Potter en la que no hay descripciones y que no añade magia nueva al mundo de la magia. Además, tampoco se puede decir que ofrezca chispeantes diálogos y, de hecho, encasilla y ahoga a los personajes originales, dejándolos vacíos, sin profundidad. Las caricaturas de Harry, Ron, Hermione y Ginny se pasean por las páginas sin un ápice de la personalidad que se construyeron a pulso a lo largo de siete años en Hogwarts.

Difícilmente podríamos decir que se trata del “octavo libro” de la saga Harry Potter, sino más bien un “fan fiction” (de los que se pueden leer algunos relatos realmente buenos), pero con vitola de oficial. Es verdad que todo empieza donde acabó el séptimo libro, en el andén 9 ¾, con un Harry adulto despidiendo a sus hijos, listos para embarcar en el Expreso de Hogwarts. Un viaje de la nostalgia para los fans de las novelas, pero que sin la pluma de Rowling detrás no expande su universo. Una pequeña decepción, porque una de las cosas más atractivas de los libros originales era que hacían crecer, página a página, ese mundo en el que todo es posible y que nos llevó de Hogwarts al Mundial de Quidditch, del Ministerio de Magia al hospital de San Mungo; que nos enseñó qué era Azkaban, nos mostraba cómo viajan los magos en el Autobús Noctámbulo o los peligros de los polvos Flu. En Harry Potter y el Legado Maldito no hay magia nueva y todo bebe directamente del pasado… Quizá demasiado, ya que la trama gira, precisamente, en torno a cambiar lo que ya pasó y se dan situaciones que, sin llegar a chocar con la trama de la saga, sí plantean algunos interrogantes.

La idea no es mala. Albus Severus, el segundo hijo de Harry Potter y Ginny Weasley, se ve abrumado por la fama de su padre y el éxito de su hermano mayor, James, que parece encajar el peso del apellido familiar mucho mejor que él. Albus, serio y taciturno, teme no estar a la altura de su familia y se debate entre crear su propia historia o seguir los pasos de “el niño que vivió”. Las diferencias entre padre e hijo terminan dando lugar a una trama de viajes en el tiempo que viene ser un “qué hubiera pasado si…” y que podría haber dado para una fantástica novela. Por desgracia aquí queda descafeinada, convertida en un quiero y no puedo. Y además concluye bruscamente, con un final precipitado, como si se dieran cuenta de que la cosa se estaba alargando mucho para seguir sentados en la butaca del teatro. A lo mejor el trasero no hubiera aguantado mucho más, pero cuando tienes el libro entre las manos tienes la sensación de que te han quitado páginas… La sensación de que la relación entre Albus y su mejor amigo, Scorpius Malfoy (sí, el hijo de Draco), daba para mucho más…

Se nota que El legado maldito no es una ampliación de la saga, sino más bien un “producto” destinado a explotar aún más el universo de Harry Potter. De hecho, detalles como que se envíen búhos en lugar de lechuzas, te pueden llevar a pensar que no se ha puesto el menor mimo en el libro. No aporta nada nuevo a la historia general, nos devuelve a lugares y personajes que ya conocemos (y que a veces no encajan del todo con su historia anterior) y no es capaz de añadir ni tan siquiera matices a un universo fascinante. Se conforma con insinuarlos, y eso molesta más.

Harry Potter y el legado maldito

Seguramente como obra de teatro, con el despliegue de efectos visuales que se insinúan en el texto, funcione bien. Al contrario de lo que ocurre con las películas, que funcionan bien pese a no ser capaces de plasmar todos los matices de las novelas, aquí el libro es el que te deja con cierta desazón. Léelo si no lo has hecho ya. Es muy cortito, se acaba rápido y te emocionará por momentos, aunque al final te defraude. Eso sí, asegúrate de tener cerca de otro seguidores de las aventuras de Harry Potter para que debatir a gusto sobre algunos temas peliagudos. Incluso puede que os lamentéis juntos de la oportunidad perdida que representa El legado maldito.

¡Ah! Y recuerda que estamos repasando todo el universo de Hogwarts en nuestro especial de críticas de Harry Potter. Y, si tienes ganas de más, mira nuestro vídeo en el que visitamos a la presidenta del Club de Fans de Harry Potter.

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