Reportaje

Hitchcock: los secretos del maestro del suspense

Por Raquel Hernández Luján
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Con la película Hitchcock recién estrenada, hemos podido asomarnos a un capítulo de la vida del cineasta: el rodaje de Psicosis, quizás la más influyente de sus películas. Pero su vida y obra esconden muchos más secretos que queremos compartir contigo: adéntrate con nosotros en la personalidad del apodado como "el maestro del suspense".

Hitchcock participó en más de 60 películas, en la mayoría de los casos como director, pero también como productor y guionista. La pequeña pantalla también fue una de sus aliadas gracias a las afamadas series episódicas de suspense tituladas "Alfred Hitchcock presenta" (1955-1962) y "La hora de Alfred Hitchcock" (1964).

"La televisión ha devuelto al crimen a su origen: el hogar", decía... ¡Qué humor más negro!

1.-Un flechazo con el cine

Todo tiene un comienzo, y la historia de este cineasta londinense llamado Alfred Joseph Hitchcock arrancó como lo hacen todas las películas: con los títulos de crédito. Su primer trabajo en el mundo del cine fue el de preparar los rótulos de diversas películas así como los intertítulos de las cintas de cine mudo.

Gracias a este primer contacto con la industria cinematográfica el joven Hitchcock comenzó a interesarse por el lenguaje de las imágenes y posteriormente desempeñó tareas de montador, director artístico y guionista en películas de directores como Donald Crisp o Hugh Ford.

Tras pasar tres años trabajando como ayudante de dirección de Graham Cutts, en 1923 se le encargó el rodaje del corto Number 13 producción que quedó inacabada. La posibilidad de rodar un largometraje apareció poco después y en 1925 se encargó de Munich, su primera película completa.

 

 

El salto a Hollywood se produjo en 1938 de la mano de David O. Selznick, el productor de Lo que el viento se llevó que le encargó la adaptación de la fantástica novela de Daphe du Maurier "Rebecca".

2.-Silencio, se rueda...

Hitchcock se encontró a lo largo de su carrera con multitud de cambios técnicos a los que supo enfrentarse para salir airoso. El primero de ellos fue sin duda la irrupción del cine sonoro que le pilló en medio de un rodaje en su etapa británica. Renovarse o morir, el director comprendió que debía adaptarse a los nuevos tiempos, lo que le llevó a tener que volver a rodar nuevo material (ni qué decir tiene que hubo muchos otros que no supieron hacerle frente a esos cambios, podéis encontrar una bonita reflexión sobre esta cuestión en la película The Artist). La muchacha de Londres (1929) se convirtió así en la primera película de cine sonoro de Inglaterra.


 

Aún así, una de sus máximas siempre fue la siguiente: "Si es una película buena, el sonido podría irse y la audiencia todavía tendría una idea perfectamente clara de lo que pasa". Una recomendación: probad a hacer eso mismo con cualquiera de sus películas... ¿son buenas sus películas midiéndolo con su propia regla? Ya os adelanto que se aplicaba el cuento...

Algunas de sus concepciones cinematográficas incluían nociones sobre los personajes, que debían ser personas corrientes abocadas a aventuras exrtaordinarias; sobre los antagonistas "Cuando más elaborado sea el malo, mejor será la película".

3.-El Alma de Hitch

Alma y Alfred se conocieron mientras ambos trabajaban para la empresa Famous Players-Lasky Studio de la compañía Paramount en Londres, en los primeros años de la década de 1920. Se casaron en diciembre de 1926 y fruto de su matrimonio nació su hija Patricia.

 

 

Desde el momento en el que unieron sus destinos, Alma Reville se convirtió en la mano derecha del director británico colaborando con él en la escritura de guiones, editando, colaborando en los doblajes de voces y comprobando la continuidad de la historia y los decorados desempeñando la tarea de script.

 

Sin duda uno de los ejes argumentales de película Hitchcock, recientemente estrenada, es el de la relación entre ambos tanto a nivel profesional como personal y la fortísima impronta de esta mujer en su cine.

4.-Ellos las prefieren rubias

Es de todos conocido la afición del cineasta por las actrices rubias y esbeltas. Su ideal de belleza se plasmó en múltiples ocasiones en sus protagonistas femeninas, con las que solía mantener una tensa relación (Tippi Hedren es el ejemplo más icónico ya que padeció al director y su vena más dominante, posesiva y absorbente), pero es sin duda Vértigo la película en la que mejor se retrata su obsesión controladora.

Su primera rubia fue la cándida Joan Fontaine de Rebecca y a continuación llegó la bestia cinematográfica Ingrid Bergman que protagonizó tres de sus películas: Recuerda, Encadenados Atormentada.

A continuación Grace Kelly se convirtió en su musa y protagonizó otra tríada de películas antes de casarse con Rainiero de Mónaco: La ventana indiscreta, Crimen perfecto y Atrapa a un ladrónVera Miles fue la fierecilla que no pudo domar y salió del mapa mental del director cuando se quedó embarazada, lo que hizo que fuese Kim Novak la seleccionada para protagonizar Vértigo.

Otras de sus actrices principales fueron Janet Leigh, protagonista de Psicosis, Marlene Dietrich, Shirley Maclaine y Carole Lombard.

Y es que al bueno de Hitch no le servía cualquier rubia: "Las que son como Marilyn Monroe no me interesan. Llevan colgado el sexo de su cuello, como si fuera una joya". Lo que le atraía e interesaba era una mezcla perfecta de sofisticación y sensualidad "damas auténticas" que fuesen "prostitutas en el dormitorio". Si consideraba que una actriz no tenía el cabello lo suficientemente clara, se lo teñía porque, como decía, "las rubias son las mejores víctimas".

5.-Un intruso en cada rodaje

A Hitchcock le gustaba hacer breves cameos en todas sus películas. En la mayoría de las ocasiones se trata de fugaces apariciones en las que se cuela entre los figurantes, otras veces su presencia es más notoria, como en el caso de Los pájaros, cinta en la que sale de una tienda con dos perritos (una de sus filias). Incluso en la película Náufragos se las ingenió para aparecer en el metraje utilizando como excusa un anuncio en un periódico de píldoras adelgazantes. En él sale dibujado antes y después del tratamiento.

En el vídeo que os ofrecemos a continuación las tenéis todas:

5.-Dalí y Buñuel

En 1945 Salvador Dalí fue contratado por David O. Selznick, a petición de Hitchcock, para crear la escenografía de una secuencia clave de la película Recuerda, protagonizada por Ingrid Bergman, Gregory Peck y Norman Lloyd. Se trata de un thriller psicológico que cuenta la historia de un sospechoso de asesinato que ha perdido la memoria por causa de un dramático incidente ocurrido durante su infancia. El único recurso para probar su inocencia es la improbable recuperación de su memoria, para lo cual contará con la ayuda de una psiquiatra. La secuencia onírica es clave en la cinta y supuso una curiosa colaboración entre ambos artistas.

 


 

Por otra parte, en 1972, el director le confesó a Luis Buñuel, en una cena que celebraba George Cukor en su casa, ser un gran admirador suyo, recibiéndole con los brazos extendidos. Aquella cena era una celebración por haber recibido un Oscar gracias a su película El discreto encanto de la burguesía.

6.-Suspense y más suspense

Una de las constantes que pueden encontrarse en el cine de Hitchcock es el suspense. En su primera etapa la mayoría de sus películas se fundamentaban en la cuestión de descubrir quién era el asesino o cómo se desarrollarían los acontecimientos. Y es que, tal y como declaró ante el cineasta François Truffaut“en mis películas, el suspense no es un mero modo de desarrollar un argumento. Es el argumento mismo”.

El juego con el espectador se basa en la utilización de la información relevante: "Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense".

Su objetivo, atrapar la atención del público hasta llevarlo a la catarsis final: "Es muy probable que fuera por la impresión que me causaron las historias de Poe por lo que me dediqué a rodar películas de suspense. No quiero parecer inmodesto, pero no puedo evitar comparar lo que he intentado poner en mis filmes con lo que Poe puso en sus narraciones".

7.-Los laureles no llegaban... pero sí hubo final feliz

Hitchcock nunca se alzó con el Oscar como mejor director, y eso que ocasiones no le faltaron: fue nominado en 5 ocasiones por Rebeca (1940), Náufragos (1944), Recuerda (1945), La ventana indiscreta (1954) y Psicosis (1960). Además, 16 de sus películas fueron nominadas hasta en 50 ocasiones en distintas categorías.

Finalmente en 1968 le fue concedido el premio en memoria de Irving G. Thalberg, destinado a premiar a personajes especialmente significados en el mundo de la producción cinematográfica. Tres años más tarde, en 1971, recibió un premio en reconocimiento a toda su carrera profesional como director de cine de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA). 

Además, el American Film Institute le otorgó en 1979 el premio a la labor de toda una vida y ese mismo año, la reina Isabel II le concedió el título de sir.

 

El epitafio de este orondo genio nos da la clave de su personalidad: "Esto es lo que hacemos con todos los chicos malos".

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