Reportaje

Jugamos a policías con L.A. Noire

Por Óscar Díaz
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L.A. Noire se sitúa en una de las épocas más violentas de la ciudad de Los Angeles. Un tiempo en el que se vivía la fiebre de Hollywood, donde no parecía haber escrúpulos y los crímenes cada vez eran más macabros.

En los años de la década de 1940, hubo criminales que saltaron a la fama. Algunos que aún no han sido descubiertos y otros que camparon a sus anchas, con inocentes entre rejas, hasta que un error los delató. La Dalia Negra... nombres así son los que llenaron los periódicos de la época, que se adornaron con fotografías macabras. Las mismas que calaban especialmente en el corazón de una sociedad que vió el principio de la Gran Guerra. Asesinatos, violaciones, robos con violencia, extorsión, corrupción… más o menos como ahora, pero sin Internet para airearlo.

Con esta base, Rockstar y su equipo australiano, Team Bondi, se han puesto morados a base de ver instantáneas y leer noticias viejas. Hasta nos recomiendan películas llenas de casos sin resolver (Chinatown, El desvío, El halcón maltés, Perdición, El sueño eterno...). Precisamente, algunos crímenes de las películas y el juego tieen su base real, y nosotros tendremos que sustituir a los profesionales que no pudieron resolver su autoría. Sí, esta vez somos los buenos, en un título de Rockstar.

Desde el principio del juego encarnaremos a Cole Phelps. Este contará con la guía o apoyo de diferentes compañeros conforme avance en su carrera y cambie de departamentos, desde tráfico hasta la élite de la policía. Para ello tendremos que dar con los criminales y no meter la pata. De todas formas, el juego usa un sistema de puntos y misiones que podemos exprimir a nuestro gusto. Podremos llegar al final de la historia principal sin haber sacado la máxima puntuación, ya que conseguiremos los ascensos aunque no nos esforcemos en exceso.

El sistema de juego de L.A. Noire rompe con lo que solemos ver en Rockstar. Aunque controlamos a un personaje con una personalidad cuidada, podemos caminar o conducir coches, el juego está más cerca de las aventuras gráficas tradicionales. Es algo así como un título de CSI, pero sin luces ultravioleta, las pruebas de ADN o mujeres investigadoras. Todo está pensado para que nos traslademos a la época y lugar que representa. Las calles y los coches tienen un aspecto casi calcado. Los personajes se comportan como si realmente vivieran allí. Hasta la prensa y los rumores nos ayudan a meternos en el papel.

El día a día en L.A. Noire viene a ser una sucesión de casos, más o menos relacionados, como capítulos de una novela negra. La presentación en comisaría nos pone al día y el diario empieza a llenarse de datos. Elegimos el lugar por donde queremos empezar y nos disponemos a recoger pistas. Cada una nos puede llevar a algo interesante o, por el contrario, despistarnos del caso.

Uno de los puntos más interesantes de L.A. Noire es su variedad de caminos hasta resolver un caso. Podemos arriesgarnos y saltarnos testigos o pruebas. Sin embargo, sólo si damos con todos los detalles sacaremos el 100% de la aventura.

Los interrogatorios se llevan buena parte del protagonismo. En este caso, tienen algo muy especial. Los menús de siempre, con preguntas escritas, se enriquecen con un nuevo sistema de reconocimiento facial y del resto del cuerpo. Tendremos que lanzar la cuestión, esperar, mirar el rostro, observar los ojos, pensar… y elegir una acción acorde con nuestras deducciones. Esas elecciones nos pondrán sobre la pista para resolver el caso, encerrar al culpable o meter entre rejas a algún inocente. La salsa del juego, vamos.

En los pocos casos que nos han puesto delante, por ahora, hemos visto de todo. Mentirosos, asesinos, vecinas vengativas, inocentes que no lo parecen y tensión. Lo que transmite L.A. Noire está muy cerca de una película clásica o un libro. La sensación de tener al culpable y sonsacarle un crimen no tiene precio. Hasta dar con una pista de lo más insignificante, de casualidad, nos hará respirar con satisfacción.

De los modos de dificultad, aún no hemos visto mucho. Salvo por la ayuda de nuestro compañero de turno, un completo diario, los sonidos o la banda sonora, hay poco que se pueda eliminar para poner las cosas difíciles. Es más, la sensación que transmite el modo normal es de ser espectadores de una historia. Una en la que tomamos decisiones, pero que se aleja mucho de la acción de los Gran Theft Auto. Alguna pelea y tiroteos sí que habrá en L.A. Noire, pero no serán la base del juego.

En general, lo que transmite este nuevo título de Rockstar es su calidad habitual y un paso más en el género de las aventuras. Sin dejar totalmente de lado la acción, nos presenta unos personajes con gran profundidad y diálogos sumamente cuidados. Eso sí, las voces estarán en inglés, con subtítulos en castellao que, esta vez, sí prometen tener un tamaño legible en la mayoría de las pantallas. Además, a diferencia de otros juegos donde la base era un excelente argumento, L.A. Noire promete ser rejugable, tanto cono nos interese la verdad y conocer quién estuvo detrás de todos esos crímenes tan bien documentados.

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