Reportaje

Kick-Ass 2 llega a España... y ya lo hemos leído

Por Jesús Delgado
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Quien dijo que las segundas partes nunca fueron buenas debería pensárselo dos veces antes de sentar base. O tres, mejor. Porque Kick-Ass 2 ya está en  las librerías españolas por todo lo grande demostrando que Millar y Romita Jr. siguen  siendo los ~$%@ amos.

Panini ha lanzado finalmente el tomo recopilatorio Kick-Ass 2, secuela de la aplaudida serie Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr. El actual volumen se supone el tercero de una historia dividida en cinco actos, el segundo de los cuales, titulado Hit-Girl, en estos momentos está siendo publicado en EEUU en formato de miniserie.

En el interior de Kick-Ass 2 se reúnen los siete episodios publicados entre 2010 y 2012 bajo el sello de Marvel y de Millarworld y que continúan las peripecias de David Lizewski y de Mindy McCready, o lo que es lo mismo, de Kick-Ass y de Hit-Girl.

En este arco argumental la pareja “superheroica” debe lidiar con las consecuencias de sus actos tras acabar con la Mafia de NY. A saber: una creciente ola de tipos disfrazados que toman su lugar en el mundo como vigilantes o como criminales, el regreso de Red Mist (ahora conocido como el Hijoputa) y su supergrupo de villanos llamados los Megacabrones Tóxicos, y por supuesto el hecho de que conciliar una carrera de superhéroe con una identidad secreta es más complicado de lo que dicen en los cómics.

Y hasta aquí os podemos leer. Si queréis saber más corred a vuestra tienda de cómics preferida y dejaos los 19.95 euros que cuesta esta maravilla en tapa dura, de 200 páginas y cuyo prólogo es cosa de un malhablado Joe Callaghan (director de Ases Calientes y el Equipo-A).  

Pero claro, si esta premisa no os convence lo suficiente como para ir a empeñar un riñón a las Triadas y conseguir la pasta necesaria para haceros con este ejemplar, quizá necesitéis la opinión de un profesional: la mía. Seguid leyendo más abajo, anda (y, de paso, despedíos de ese riñón). Por cierto, no os sorprendáis si me dejo contagiar por el espíritu "destroyer" del cómic. Si me véis muy canalla en las líneas que siguen, es para haceros llegar el humor y la mala uva de este historia. ¡No se admiten blandengues!

El Megacojonudo contraataca

¿O qué os creíais que significaba Kick-Ass? Bueno, señoritas, pues es una expresión de slang que designa a algo que es supermegacojonudodelahostiahiperguay. Y eso es precisamente lo que todavía vosotros NO tenéis entre las manos y yo sí. 

Y aún asi, ese adjetivo se queda corto. Esta historia es una obra de arte salida de la calenturienta mente de un guionista que… En fin, ¿pero qué se puede decir de un tipo que ha convertido lo provocador, subversivo y obsceno en algo prácticamente mainstream? El nombre Mark Millar ya debería decirlo todo por sí solo. Pero si no es así, ya os adelanto que esta secuela supera a su predecesor, jalonando lo que en años venideros será una de las sagas más importantes de la historia de los comic books.

En esta entrega nuestro particular "cicerone" (guía, para los que sois de ciencias y sabéis leer en binario) nos guía a través de este infierno de violencia, mallas y sangre con pulso firme y la misma precisión quirúrgica de un bisturí. Con una acción nada forzada y una narrativa fluida, el escritor escocés es capaz de hacernos sentir repugnancia y compasión a partes iguales por cada página que pasemos. El uso un rico vocabulario ajustado a cada personaje, la definición psicológica de los héroes y villanos en su justa medida, los recursos narrativos con una clara vis cinematográfica, y la lucidez con las que nos lleva desenlace hacen que el cómic se lea solo. 

Y he ahí el logro en Kick-Ass 2: su lectura es extremadamente ligera, pero también es tan impactante como pretende ser. Tanto que de ser necesaria una segunda lectura, ésta se hará más por un mero acto de autogratificación que por no haber entendido ni jota. No obstante, solo hay una frase que a título personal creo que recoge la esencia de esta obra y que sin duda merece pasar a los anales de la historia:

Y ahora dejemos de darle cera a Millar, antes de que muera por exceso de halagos. Hablemos del dibujante. John Romita Jr. , ese tipo al que yo personalmente hubiera exiliado a una isla desierta después de su paso por Iron-Man y Spider-man. Hoy amigos, me arrepiento de mis oscuros deseos, me postro ante vosotros y entono el mea culpa: porque he visto la luz.

Romita Jr. jamás será Romita Sr. Pero ha demostrado que el talento lo lleva en la sangre. Tal y como hiciera en su anterior entrega, el ARTISTA se luce con los ambientes realistas y costumbristas (y si son salpicados de vísceras, sangre y alguna decapitación, mejor).  Es precisamente ahí donde brilla su genio, retratando y diseñando espacios con tiempo suficiente y no teniendo que cumplir absurdos y abusivos plazos mensuales; pues recordemos que entre número y número median plazos de varios meses.

En cualquier caso, y siendo justos, el detalle con el que el dibujante se recrea en ciertos planos un tanto macabros merecería ser penado en varios estados y vitoreado en Valhalla por sus dosis de salvajismo, brutalidad y realismo. Si a esto añadimos la gran elección de las tintas y del equipo de coloristas solo podemos decir que si las orgías de ultraviolencia fueran obras de arte, Kick-Ass 2 sería la @$& Capilla Sixtina. Pues casi está a la altura del trabajo de Steve McNiven en Némesis, o de Steve Dillon en Preacher o incluso Carlos Ezquerra en Kev de Authority.

¿Qué no os convence? ¿Qué os parece demasiado violento, sórdido y grotesco?. Pues nada, volved con vuestro Peter “Reina del Drama” Parker, Bruce "Trauma Infantil” Wayne o Naruto “Soy un topicazo shonen con patas” Uzumaki. Kick-Ass y la obra de Millar no es para estómagos sensibles, sino para auténticos gourmets que sepan apreciar la buena mandanga, apreciar el fino humor escocés y el desparrame como Dios (Lord Vader) manda.

 Así que venga, desfilando fan-boys, menos criticar en comentarios y más ir a vuestra *$/@da tienda a por un ejemplar. He dicho.

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