Reportaje

Sección Ocho - Review del regreso del supergrupo de Garth Ennis

Por Jesús Delgado
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Sección Ocho, de Garth Ennis y John McCrea, es el cómic que os proponemos en esta review. En él el tándem Ennis-McCrea retoman al viejo supergrupo de perdedores de DC Comics liderados por un borracho que debutó en las páginas de Hitman. 

Flemas, Bueno Excelente, Defenestrador, Jean de Baton,Tembleque, Fuego Amigo, Soldaperros y Six Pack... Ellos son Sección Ocho, el grupo de superhéroes de DC Cómics que ECC Ediciones trae este mes a nuestro país en la versión española de la colección de All-Star Section Eight de Garth Ennis (The Boys, Predicador) y John McCrea (Hitman, Demon). En este tomo se narra la formación de una nueva versión del aguerrido equipo de superamigos, listos para salvar el mundo en cualquier momento, cuyas hazañas son celebradas a lo largo y ancho del multiver...

Flemas, Bueno Excelente, Defenestrador, Jean de Baton,Tembleque, Fuego Amigo, Soldaperros y Six Pack... Ellos son Seccion Ocho, el grupo de superhéroes de DC Cómics que ECC Ediciones trae este mes a nuestro país en la versión española de la colección de All-Star Section Eight de Garth Ennis (The Boys, Predicador) y John McCrea (Hitman, Demon), un aguerrido equipo de superamigos, listos para salvar el mundo en cualquier momento, cuyas hazañas son celebradas a lo largo y ancho del multiver...
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¿Cómo, que no os suena Sección Ocho? ¿Qué no conocéis a este intrépido grupo de.... bueno... ¿a quién pretendemos engañar? de gañanes perdedores. Sección Ocho es un selecto grupito creado por Ennis hace unos años para su etapa en la colección de Hitman en los años 90, una serie protagonizada por Tommy Monaghan, un supersicario a sueldo que solía verse abocado a protagonizar situaciones no poco embarazadosas. Sección Ocho fue presentado en el número 18 de la colección de Hitman, en 1997, convirtiéndose poco después en unos  secundarios habituales de la serie.
Ennis, haciendo honor a su patente desprecio por los superhéroes, creó a este grupo cuya designación de Sección Ocho ya lo dice todo. Esta designación en el ejército se utiliza para señalar a aquellos "No aptos para el servicio por incapacidad mental". A partir de ahí, deducid vosotros qué clase de tropa tenemos ante nosotros. De entrada, su líder Six Pack es un alcohólico sin poderes, cuyo unico poder es el pedo perpetuo y el defenestrar a sus rivales con una botella rota (de whisky, vodka, o dios sabe qué). El resto del equipo no mejora mucho. Bueno Excelente, es un actor porno latino, cuyos poderes básicamente consisten en perversiones sexuales; Fuego Amigo es un tipo cuyo único poder es freir con sus propios rayos a su equipo; Soldaperros es un "animal" que se dedica a soldar perros muertos a la gente (por que sí); El Flemas escupe como un descosido; Tembleque sufre parkinson crónico y Defenestrador es más bruto que un arao... 
Estos especimenes (a falta de un término mejor) pasaron a mejor existencia llegado un momento y durante mucho tiempo se les dio por muertos... ¡Hasta ahora! Garth Ennis los resucita casi veinte años después, listo para una nueva generación de la Sección Ocho, lista para... bueno, para lo que sea.

¿Cómo, que no os suena Sección Ocho? ¿Qué no conocéis a este intrépido grupo de... de... bueno, de gañanes perdedores? Vale. ¿A quién pretendemos engañar? Sección Ocho no es lo que se dice un ejemplo a seguir. Se trata de un selecto grupito creado por Garth Ennis hace unos años para su etapa en la colección de Hitman en los años 90, una serie protagonizada por Tommy Monaghan, un supersicario a sueldo que solía verse abocado a protagonizar situaciones no poco embarazadosas. Sección Ocho fue presentado en el número 18 de la colección de Hitman, en 1997, convirtiéndose poco después en unos secundarios habituales de la serie. A día de hoy son una suerte de grupo de culto de DC Comics. 



Ennis, haciendo honor a su patente desprecio por los superhéroes, creó a este grupo cuya designación de Sección Ocho ya lo dice todo. En el ejército se utiliza el término Sección Ocho para señalar a aquellos "no aptos para el servicio por incapacidad mental". A partir de ahí, deducid vosotros qué clase de tropa tenemos ante nosotros. De entrada, su líder Six Pack es un alcohólico, cuyo único poder es el pedo perpetuo y el defenestrar a sus rivales con una botella rota (de whisky, vodka, o dios sabe qué). El resto del equipo no mejora mucho. Bueno Excelente, es un actor porno latino, cuyos poderes básicamente consisten en perversiones sexuales; Fuego Amigo es un tipo cuyo único poder es freir con sus propios rayos a su equipo; Soldaperros es un "hijo****" que se dedica a soldar perros muertos a la gente (porque sí, no preguntéis); El Flemas escupe como un descosido; Tembleque sufre parkinson crónico; Jean de Baton es un esterotipo franchute que lucha con un enorme bocadillo; y Defenestrador es un maromo que lleva una ventana con la que atiza a la gente y repite frases de Terminator...



Estos especímenes (a falta de un término mejor) pasaron, como es natural, a mejor existencia llegado un momento y durante mucho tiempo se les dio por muertos... ¡Hasta ahora! Garth Ennis los resucita casi veinte años después, listo para una nueva generación de la Sección Ocho, lista para... bueno, para lo que sea.

El mismo Ennis de siempre. Para lo bueno y para lo malo

Si conocéis la obra de Garth Ennis y sabéis de qué palo va, y encima os gusta, entonces ya os adelantamos que disfrutaréis con Sección Ocho (All Star Section Eight, en el original). Máxime si ya conocíais al supergrupo de su paso por Hitman y otros crossover con otras series de DC Comics. Ahora bien, si sois de los que quieren superhéroes serios, de mandíbulas apretadas, historias trascendentales y un contenido más ortodoxo... erraréis por completo con el título. Y si sois de los que queréis un término medio, ya os adelantamos que simplemente os sentiréis bastante perturbados con su lectura.

 

Como ya nos ha demostrado en The Boys, en The Pro (una historia sobre una prostituta convertida en superheroína) y su etapa en Punisher, Garth Ennis no tiene en muy buena consideración a los superhéroes. Si puede ponerles en evidencia, señalar lo absurdo de su modo de vida o, simplemente, humillarlos, vejarlos y (si es posible) apalizarlos, lo hará. Sección Ocho sigue esta misma línea. 

Recurriendo a los tópicos del discurso más tradicional de los cómics de superhéroes, Ennis presenta a Sixpack, el líder de Sección Ocho, que vuelve al trabajo tras agarrarse su primera melopea en años. Tras mamarse (pero bien), Sixpack sabe que algo amenaza la Tierra (qué, no lo sabemos) y solo su grupo puede detener la hecatombe (el cómo también se nos escapa). Desgraciadamente, antes necesita reclutar sangre nueva, pues la mayor parte de la vieja banda murió deteniendo a un mal mayor de una invasión de demonios extradimensionales. Para empeorar las cosas, Sixpack solo logra enrolar seis personas, dejando una única vacante libre que tratará de llenar antes de que sea demasiado tarde. 

Esto, claro, no es ni más ni menos que la justificación del guionista para iniciar una nueva catilinaria para volver a rajar en contra de los héroes, con su humor macabro y escatológico, ofreciendo escenas tan pavorosas como perversamente divertidas. A través de la crítica, casi quijotesca, Garth Ennis vuelve a cargar contra la industria llegando a sugerir que los superhéroes se deben al sueño de un borracho, que en su mona mantiene vivas sus aventuras. Ennis señala que el delirio etílico es la base y el pilar sobre el que se sustentan los superhéroes. Sus historias recurrentes, sus círculos viciosos e, incluso, la repetición de sus tramas se deben únicamente al capricho y al delirium tremems. ¡Ahí es nada!

Y aunque la propuesta no está exenta de jocosidad, Ennis se repite a sí mismo con tanta crítica. El problema de su tiña hacia los superhéroes es que el propio autor no se reinventa y cada cierto tiempo vuelve una vez más a declamar, con la misma mala sangre de siempre, contra el sistema pero desde dentro del sistema. Esto, para los que ya conocen su obra, acaba siendo un poco cansino y monótono. Desgraciadamente, con Sección Ocho, Garth Ennis amenaza con caer en un lo repetitivo y con estancarse en unos postulados que aunque respetables, ya comienzan a ser reiterativos.

Por otro lado, el escritor (y esto se le debe reconocer al hombre) se toma las molestias de hacer guiños a las anteriores peripecias del grupo, así como a la historia de los cuatro invitados estelares: Wonder Woman, Green Lantern, Batman y Superman. Ora sea hablando del Caballero Oscuro y reinterpretando sus historias más clásicas, trasladándolo a situaciones imposibles, ora ninguneando a Wonder Woman. Y aunque mete el dedo en la herida coqueteando con el supuesto racismo de Batman o señalando el esnobismo de Green Lantern y la altivez de Wonder Woman, el guionista trata de hacer guiños a la historia de DC en su conjunto, pero sin llegar a entrar en verdaderas profundidades. Por cierto, con Superman se porta bastante bien. ¡Cuán curioso resulta que Garth Ennis odie a los superhéroes, siendo su preferido el último hijo de Krypton!

Al margen de estas consideraciones, también hemos de hablar de John McCrea, co-creador de Sección Ocho y uno de los colaboradores regulares de Ennis en sus cómics. McCrea realiza un trabajo que es fácilmente reconocible, lleva su sello. El trazo fino, las composiciones recargadas y las páginas plagadas de personajes son muy del ilustrador. La sencillez con la que dibuja a los personajes ayudan en este aspecto mucho a la digestión de un cómic con tan mala leche y sentido del humor. Además, McCrea tiene un autentico don para dotar a sus dibujos de una morbidez que encaja muy bien con los objetivos de Ennis. Por eso, aunque el resultado final no sea del gusto de un público más joven y adecuado a cierto nivel de realismo, hemos de decir que su dibujo es de lo menos incorrecto del cómic. 

 

Ahora bien, esto tiene un precio, el aspecto final de la obra desluce en comparación como cómics con un acabado más "realista" o "brillante". McCrea tampoco lo pretende. Su dibujo se enmarca dentro de un estilo bastante clásico de cómic y por tanto se ciñe a estas normas, sacándole el máximo partido a cada una de las páginas. El problema, empero, viene al contrastar el interior del cómic con el estilo de Amanda Conner, la portadista, cuyos trabajos son más vistosos, tal y como demuestra su paso por la serie de Harley Quinn. El contraste entre las portadas de Conner y el interior de McCrea es muy abrupto y puede llevar al lector a malinterpretar la obra, pensando que estamos ante un cómic más amable en lugar de la salvajada "ennisiana" que es. 

En cualquier caso, si os hemos convencido (o no), os indicamos que podéis encontrar el cómic de Sección Ocho en prácticamente cualquier libreria de cómic, tienda online o gran superficie a un precio de 13,95 euros

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