Reportaje

Superman / Batman: Enemigos públicos - Crítica del cómic

Por Jesús Delgado
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Superman - Batman: Enemigos públicos recopila los inicios de la gran serie moderna de cómics de DC de Superman y Batman. Jeph Loeb Ed McGuinness, Pat Lee y Michael Turner firman una de las etapas más brillantes del dúo. 

Batman v Superman: Dawn of Justice llegará dentro de poco a los cines. La película que reunirá por vez primera al Caballero Oscuro y al Hombre de Acero en la gran pantalla también supondrá su primer gran enfrentamiento en cines. Ahora bien, aunque la dualidad y el antagonismo de Superman y Batman es algo que salta a la vista, no siempre ha sido así. De hecho, los dos personajes han colaborado juntos tanto como se han enfrentado. Prueba de ello es la colección de Superman/Batman que entre 2003 y 2011 DC Comics publicó de manera ininterrumpida. 

El mejor exponente de esta colección, muy posiblemente, sea el tomo que ECC Ediciones (distribuidora de DC Comics en España): Superman - Batman: Enemigos públicos. Este tomo recopila los arcos argumentales de Enemigos Públicos (números del 1 al 6 de la colección) y La Superchica de Krytpon (8 al 13), así como la historia de "El pupilo" (número 7 de la serie). Esto es, las historias guionizadas por Jeph Loeb y las dibujadas por los ilustradores Ed McGuinness (JLA, Deadpool), Pat Lee (Transformers) y Michael Turner (Soulfire). 


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Como no podía ser de otra forma, nosotros hemos optado por analizar este material, el cual nos parece uno de los mejores cómics de la pareja y también un "must read" dentro de la etapa más moderna de ambos héroes. ¿Los motivos de esta afirmación? Os los damos a continuación.

Batman y Superman: Los mejores del mundo, con un narrador de lujo

No siempre las grandes firmas son sinónimo de calidad y entretenimiento. Hay ocasiones que los grandes guionistas y dibujantes "venden" un truño difícil de digerir y cuyo precio suele doler, al no corresponderse proporcionalmente con la calidad del cómic. Sin embargo, ya os adelantamos que el precio de Superman - Batman: Enemigos públicos es un dinero bien gastado. 

Empecemos por Jeph Loeb. El actual jefe de la división televisiva de Marvel Entertainment fue una de las primeras plumas de DC Comics en la década de los 2000 y finales de los 90. A él le debemos trabajos como Superman: Las cuatro estaciones, así como Largo Halloween, Dark Victory y Silencio (tres de los mejores cómics de Batman). Pero Enemigos Públicos fue una demostración a largo plazo de que Loeb podía manejar con solvencia una colección regular y no solo obras autoconclusivas.

Superman - Batman nació como un homenaje a World's finest, la colección clásica en la que los dos héroes compartían tebeo. En estos cómics de la Edad de Plata, Superman y Batman solían vivir aventuras juntos. Ora viajando a través del tiempo, sufriendo situaciones tan delirantes como imposibles ora deteniendo al maloso de turno. En este aspecto, el Superman - Batman que se le encargó a Loeb venía a presentar una forma evolucionada de esto y, a su vez, presentaba una actualización de los mitos. Por un lado se revolucionaba la relación y la dualidad de Batman y Superman, presentándolos en un contexto postmoderno y destinando sus historias a un público actual y (quizá) más exigente.

Por otro lado, Loeb no solo se sirvió de esta serie para presentar a Batman y a Superman colaborando juntos en historias compartidas, sino que, además, también comenzó a rescatar elementos clásicos de los cómics. El más sonado de ellos fue Supergirl, un personaje muerto durante Crisis en Tierras Infinitas y que llevaba casi veinte años fuera de la continuidad de DC. Con esta serie, Loeb no solo la rescató, resucitándola como un nuevo personaje, sino que, además, afianzó los trabajos de artistas como John Byrne, tomándolos como base para su trabajo.

El guionista también se valió de un recurso narrativo que en este cómic encaja perfectamente: los puntos de vista opuestos y la doble narrativa. Batman y Superman, a lo largo de esta etapa, contraponen sus cajas de pensamiento, ofreciéndonos sus perspectivas y permitiendo al lector contrastar sus opiniones y visiones del mundo. Esto, que no es ninguna tontería, enriquece enormemente la narración, al dar dos voces al mismo relato, luego ofreciendo dos verdades opuestas en lugar de un único narrador unívoco.

Dicho esto, Jeph Loeb tampoco trata de engañarnos. La serie de Superman - Batman no es una serie de corte intelectual. Es una sit-com de superhéroes con toques de acción. Expongámoslo de este otro modo: Superman - Batman es la serie de un tipo forzudo, bonachón y algo ingenuo, y de su colega el paranoico y misántropo, pero inteligentísimo, que viven aventuras juntos mientras salvan el mundo entre almuerzo y cena. A partir de ahí, desarrollad vosotros solos. Estamos ante un cómic de superhéroes, con monstruos, alienígenas, demonios, robots gigantes y alguna que otra autoparodia. Si Loeb no disfrutó escribiendo esta serie, nos extrañaría muchísimo.

¿Los mejores lápices de su época?

A este pregunta no os vamos a responder. Defender semejante afirmación llevaría bastante tiempo y también estaría sujeta a opiniones subjetivas. Lo que sí podemos hacer, en cambio, es señalar que el trío formado por Ed McGuinness, Michael Turner y Pat Lee es un equipo muy representativo de la pasada década.

Los tres ilustradores fueron artistas que se alzaron a finales de los noventa, realizando trabajos para Marvel, DC e Image, con estilos muy característicos pero renovadores tras la década de los héroes paramilitares y sobredimensionados. En los tres, igualmente, se aprecia ciertos toques de amerimanga, del que Joe Madureira es el principal exponente, aunque cada uno cuenta con su propio y característico estilo.

Así, la etapa dibujada por McGuinness nos ofrece un estilo de corte cartoon muy atractivo aunque simple. El dibujante revela una evolución bastante desarrollada respecto a trabajos anteriores como su Deadpool de Joe Kelly. En Superman - Batman, McGuiness retiene ese estilo compacto y musculado de sus personajes, pero la enorme expresividad de éstos, recordando enormemente a los dibujos animados, dotan al cómic de un estilo visual muy fácilmente asimilabre. Sobre todo para lectores jóvenes y poco entrenados a la lectura de historias más o menos densas.

Por su parte, Pat Lee evidencia en el único número de este tomo, algo que es su marca personal: su gusto por los mechas y el mundo japones. El responsable de la extinta editorial Dreamwave, en donde destacó con sus Transformers, revela que se siente mucho más a gusto dibujando robots que humanos. No es de extrañar que su número, precisamente, verse sobre ésto precisamente, ambientando la trama en Japón y resolviendo la acción con una lucha de robots gigantes. Huelga decir que su estilo, más cercano al manga que al cómic americano, durante bastante tiempo tuvo no pocos seguidores. Incluso a día de hoy, el estilo de Lee cuenta con bastantes defensores, al ser una fórmula que casa muy bien, aunando estética de corte nipón con los héroes del cómic norteamericano. 

Por último, pero no menos importante, el fallecido Michael Turner nos regala los ojos con su etapa, siendo el responsable de plasmar visualmente el regreso de Supergirl a DC Comics. El autor de Soulfire y, dibujante original de Fathom, plasma su estilo en los números de "La Superchica de Krypton", que viene siendo un homenaje al Supergirl en la etapa de la Edad de Plata y de Bronce. 

Sin embargo, la Supergirl de Turner huye del estilo y de los diseños clásicos, acercándonos al modelo moderno de adolescente, de acuerdo a los canones de belleza que se manejaban en la pasada década y que el ilustrador plasmaba con tanto tino. Los lápices de Turner consiguieron crear una nueva Supergirl, tierna e inexperta, pero toda de la suficiente garra como para entrar con paso firme en la continuidad de DC Comics en plenos 2000. Por otro lado, la etapa de Turner, respecto a sus dos compañeros también es la más elaboradas. Ora hablemos de diseños de personajes o de escenarios, sus ilustraciones son muy ricas, variadas y detalladas, aunque donde más brilla son en las splashpages y en los grandes cuadros. 

Conclusión: Un cómic "comercial" que gustará a (casi todos)

El ladillo os lo tendría que decir todo. Superman-Batman es un cómic ligerito, pero bien escrito y con un dibujo que no pretende hinchar el ego del elistista que todos llevamos dentro. Es un cómic de superhéroes, mamporros y aventuras. Visualmente es muy llamativo y resulta perfecto para aquellos que quieren iniciarse en el género tanto por su narración fácil y accesible, como por los "dibujitos", que parecen realizados a propósito para un público que busca colorines y composiciones más o menos atractivas. 

Dicho de otro modo, si no sabéis por dónde empezar a leer cómics, y os echa para atrás títulos sesudos o de supuesto ejercicio intelectual, Enemigos públicos es un buen tomo para divertirse y disfrutar con dos héroes tan diferentes entre sí como son Batman y Superman. Por tanto, os recomendamos la compra y lectura del tomo de ECC, cuyo precio es de 32,50 euros y que puede encontrarse en prácticamente cualquier librería o gran superficie. 

Por otro lado, si sois unos vagos rematados y leer no es lo vuestro, siempre os queda recurrir a las películas. Los arcos argumentales de "Los Mejores del Mundo" (titulado "Enemigos públicos en el DVD) y "La superchica de Kryton" (titulado Apocalipsis) se encuentran recogidos en sendas películas animadas, publicadas en formato DVD y Blu-Ray. Ahora bien, a nosotros nos gusta más el cómic. 

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