Análisis

Análisis y moratones con Reality Fighters

Por Daniel Quesada
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La lucha, la realidad aumentada y el humor se dan la mano en uno de los primeros (y más curiosos) juegos de PS Vita. ¿Estará a la altura de las circunstancias?

ACTUALIZADO 01/03/2016: Rescatamos el análisis de Reality Fighters para PS Vita con motivo de la llegada del título de lucha al catálogo de los juegos de PS Plus de Marzo. ¡Hola de nuevo señor Miyagi!

Los juegos de lucha vuelven a estar en ebullición, pero pocos son tan originales como Reality Fighters. Los españoles de Novarama (conocidos por el exitoso Invizimals para PSP) firman este título de lanzamiento para Vita, el cual pretende convencer a aquellos escépticos que aún no ven claro eso de la Realidad Aumentada. ¿Y cómo quieren vendernos la moto? Pues vistiéndola de lucha "old school"...

Lucha según los cánones

El juego presenta combates uno contra uno en 2D en los que, además de "tollinas" normales podemos ejecutar presas y súper golpes. No esperéis combos elaborados o contras espectaculares como en Ultimate Marvel vs Capcom 3, pues aquí el abanico de movimientos es limitadillo. Eso sí, podemos equipar a los luchadores con armas (hay cuarenta distintas), que incluyen sus propios ataques especiales y causan más daño que los golpes de las manos desnudas.

La oferta de modos de juego nos permite acceder a combates versus, además de un modo Historia. En éste, una cabeza flotante con el rostro del señor Miyagi (sí, el de Karate Kid) se compromete a entrenarnos en la senda del sandwich de nudillos. Para salir airosos, hemos de derrotar a los oponentes que nos presente, siendo el propio Miyagi el escollo final del camino... De vez en cuando, también aparecen fases de bonificación, en las que hemos de destrozar objetos contra reloj.

Edita tu propio musculitos...

... o gordinflas, o lo que quieras. El principal reclamo de Reality Fighters es que nosotros creamos a los luchadores y escenarios. Veamos a los luchadores: el primer paso es fotografiar una cara con las cámaras de PS Vita. Podemos auto-retratarnos con la interior o fotografiar a alguien que tengamos delante con la exterior. A partir de esa "arretrataúra" se genera un modelo 3D de la cara. Lo siguiente es editar el cuerpo para que sea chico/chica, gordo/delgado y musculoso/tirillas. No se pueden modificar la altura o partes individuales del cuerpo.

Después, toca vestirlo con las 400 piezas de ropa incluidas. La mayoría de ellas están bloqueadas al principio, pero a base de superar retos podemos obtener más prendas. ¿Os ha quedado guapo? Bien, lo siguiente es dotarlo de un estilo de lucha. Hay 15, que van desde la capoeira al kung-fu. Cada estilo es fijo y no podemos personalizar sus golpes. No pedimos un súper-editor como el de M.U.G.E.N., pero algo más de flexibilidad no vendría mal. Por último, elegimos un banco de voces para el personaje. Aquí se nos permite grabar nuestra voz, para que suene durante los combates. Bien, Novarama, bien.

Fardando de realidad aumentada

Los escenarios de Reality Fighters también se crean con fotos. Hay varios pre-generados, pero podemos fabricar el nuestro con la cámara exterior de Vita. Primero, hacemos una foto del centro del escenario; luego, movemos la consola hacia los laterales para que haga fotos automáticas y rellene huecos. El resultado es una imagen panorámica sobre la que se moverán los personajes. Pero, ¡ay! Aquí también tenemos pegas. Necesitáis muuuucho espacio entre vosotros y lo que vayáis a fotografiar y debéis mover PS Vita con precisión al obturar o aparecerán partes duplicadas en la imagen final.

No desesperéis, también se puede usar la realidad aumentada para improvisar un escenario sin fotografiarlo previamente. Podemos colocar dos tarjetas de R.A. para que la consola tenga una referencia de la posición de los luchadores o no poner ninguna para que aparezcan en la posición por defecto.

Como estaréis intuyendo, Reality Fighters no nos ha parecido una joya precisamente. A los fallos ya comentados se une la molesta cámara, que se mueve cada vez que nosotros hacemos lo propio con la consola. Así, para mantener el punto de vista fijo, hemos de tener las manos quietas, lo que es un engorro. Eso sí, nos gusta el humor que salpica el juego: podemos pelear como una bailarina o un zombi, algunos ataques son cómicos, se nos ofrecen armas absurdas como un extintor...

Incluso los monólogos de Miyagi tienen chicha. Todo esto no tapa el hecho de que los combates son básicos para los estándares actuales y que las prestaciones de realidad aumentada parecen haberse quedado a medio camino. Aún así, la experiencia es agradable.

Valoración

Detrás de este juego hay buenas ideas, si bien ninguna de ellas acaba de explotarse debidamente. Da pistas sobre lo que pueden dar de sí las prestaciones de Vita en el futuro... Pero por ahora, será mejor esperar resultados más convincentes.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El editor y la realidad aumentada sorprenden al principio.

Lo peor

Como juego de lucha resulta un tanto soso.

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