Análisis

Análisis atropellado de Carmageddon para iOS

Por David Alonso Hernández
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Carmageddon fue uno de los títulos que más dio que hablar en la época de los 90 debido violencia desmedida y a su controvertido humor negro. Ahora, gracias a esta reedición para iOS, podemos revivir sus bestiales carreras en cualquier parte.  

Poco a poco los tablets y smartphones actuales se están erigiendo como una de las plataformas más versátiles a la hora de entretener a todo tipo de jugadores. Y es que, si las primeras versiones de estos dispositivos surtían su catálogo casi exclusivamente de sencillos juegos casuales sin demasiadas pretensiones, durante los últimos años hemos asistido a una auténtica revolución “táctil” que, gracias a la enorme potencia de los nuevos dispositivos y de su tremenda popularización entre el gran público, es capaz de ofrecer una amplia variedad de títulos y géneros capaces de satisfacer a casi cualquier tipo de “jugón”.

Así, mientras los gamers más exigentes pueden disfrutar de títulos como Infinity Blade, FIFA 13 o el reciente Death Dome, los usuarios más casual pueden seguir pasando sus ratos muertos con juegos como Amazing Alex o Bad Piggies y los más “carrozas” podemos revivir nuestros tiempos mozos con clásicos como Carmageddon, el juego que nos ocupa en este análisis.

Para los más jóvenes del lugar, Carmaggedon fue un título de velocidad lanzado en 1997 y que se hizo tremendamente popular debido a su enorme violencia, algo que le llevó a ser prohibido en distintos países e incluso obligó a sus creadores a lanzar una versión del juego que sustituía a los pobres peatones de sangre roja por zombis rellenos de “glóbulos verdes”, algo que contribuyó a aumentar todavía más la leyenda del juego.

Cuate, aquí hay tomate

15 años después de aquella polémica, la versión de Carmageddon para iOS llega en forma de fiel reedición del título original de Stainless Games, o lo que es lo mismo: sin perder ni una gota del gore y de la sangre que le hicieron tan famoso en su día.

El objetivo del juego es tan sencillo como adictivo: tras elegir entre cualquiera de los dos personajes disponibles, (Max Damage y Die Anna) nuestro cometido es lanzarnos a competir en unas carreras de lo más bestia y en las que podemos resultar victoriosos de tres formas distintas: la primera de ellas, evidentemente, es completar las vueltas correspondientes al circuito de turno y cruzar la línea de meta en primera posición. Por otro lado, si decidimos “ir al grano” y dejarnos de tonterías, podemos dedicar nuestros esfuerzos en embestir a los rivales uno a uno hasta que sólo nuestro vehículo sea capaz de pasar la ITV. Por último, la forma más controvertida de alzarnos con la victoria es localizar y atropellar a todo peatón, vaca o cosa que respire, algo bastante complicado debido a su enorme número.

Sea cual sea la estrategia que elijamos, además de contra los vehículos rivales también competimos contra el crono, ya que al inicio de cada carrera tenemos un tiempo establecido que va decreciendo sin compasión. Por suerte, cada atropello, checkpoint o destrucción de un enemigo nos otorga tiempo extra, por lo que el ritmo de las carreras siempre es trepidante y no nos da ni un respiro.

Prepárate para el Carmageddon

Además del sabor de la victoria, uno de los mayores alicientes de supone ganar las distintas competiciones es conseguir dinero y nuevos vehículos. Tras cada carrera, y dependiendo de nuestra actuación, somos recompensados con dinero que nos permite reparar nuestras averías en tiempo real y mejorar nuestro vehículo en tres aspectos: fuerza (potencia del motor), defensa (resistencia a los envites enemigos) y ataque (capacidad de destrucción). Para conseguir la casi treintena de vehículos que incluye el juego debemos completar todas la carreras o vencer a ciertos rivales en concreto… aunque también podemos pagar 0,79€ y abrir el garaje al completo, ahorrándonos un trabajo de lo más complicado.

Y es que, sobre todo en los niveles medio y difícil, la dificultad del juego es bastante elevada y, aunque las primeras carreras se ganan de forma relativamente fácil, según avanzamos los rivales son cada vez más duros y los circuitos más enrevesados, poniendo a prueba nuestra pericia con saltos, zonas inundadas, curvas imposibles u otros elementos como minas o potenciadores con efectos tan dispares como hacer que los peatones se hagan gigantes.

Lamentablemente, el sistema de control no ayuda demasiado en este aspecto y a pesar de que se ha implementado de una forma muy eficaz a la pantalla táctil, los vehículos mantienen la misma tendencia a derrapar y a descontrolarse que en el juego original, circunstancia a la que la peculiar física del juego tampoco contribuye a mejorar.

El tiempo sí pasa por Max Damage y Die Anna

El apartado técnico es casi idéntico al que vimos en el 1997 (anda y que no ha llovido), por lo que, aunque los más puristas seguro que estarán encantados, la verdad es que el aspecto general del juego está bastante desfasado. Eso sí, hay que reconocer que cuenta con elementos que aún a día de hoy son todo un puntazo, como por ejemplo que la cara de nuestro conductor (Max o Anna) se muestre constantemente en pantalla y veamos como gesticulan en tiempo real según el curso de nuestras acciones.

De todos modos, el juego cuenta con unos gráficos bastante sencillos que combinan vehículos y circuitos poligonales con elementos “atropellables” en 2D, por lo que peatones (y su sangre) están hechos con sprites. En este apartado, lo más destacable es la amplitud de los distintos trazados, la buena fluidez general y una leve mejora en la resolución y en algunas texturas respecto al título original; unos detalles muy de agradecer, pero que no consiguen “actualizar” el aspecto general del juego.

Así las cosas, Carmageddon para iOS consigue transmitir casi las mismas sensaciones del juego que convulsionó la industria en 1997. Sin embargo, esta versión también ha heredado todos los fallos del original, como un control muy complicado de domar, lo que sumado a un anticuado apartado técnico anticuado nos da como resultado un juego de velocidad vibrante y adictivo, pero que debemos afrontar con la única pretensión de pasar un buen rato haciendo el bestia sin esperar grandes virguerías técnicas o un desarrollo profundo.

Valoración

Con un desarrollo idéntico al que vimos en 1997, este remake ofrece unas carreras muy bestias y divertidas, aunque cuenta con algunos fallos y muestra un aspecto técnico muy desfasado.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

Mantiene todo el espíritu y la esencia del título original.

Lo peor

El control es complicado de dominar y técnicamente está muy anticuado.

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