Análisis

Análisis de Dying Light para PS4

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: PS4

Dying Light es la primera propuesta de Techland, los creadores de Dead Island, dentro de la temática zombi para las consolas de nueva generación y el PC. Un título que apuesta por el mundo abierto, el parkour, los toques RPG y algunas ideas propias para que nos aferremos al pad como si no hubiera mañana…

La promesa de un 2015 lleno de grandes y esperados nombres, desde el cercano The Order 1886 a The Witcher 3 o Batman Arkham Knight, puede haber hecho que no te hayas fijado demasiado en Dying Light, salvo que seas un amante de los juegos con zombis. Eso, sumado a su apariencia inicial de ser un “Dead Island 1.5”, puede haber jugado en su contra… pero nada como haber pasado unas cuantas horas con él para descubrir un juego gratamente divertido, con ideas propias y un despliegue técnico más que notable. ¿Preparados para descubrir una de las primeras sorpresas de 2015?

Dying Light nos mete en la piel de Kyle Crane, un operativo militar desplegado en Harran, una ciudad aislada y en cuarentena por el estallido de un virus zombi. Nuestro objetivo es localizar a Suliman, un tipo que ha robado un dossier con un posible remedio al virus. Pero, como suele suceder en este tipo de misiones, todo se tuerce nada más poner un pie en Harran: Crane es atacado por los supervivientes una de las facciones que compiten por los escasos recursos… aunque es ayudado por una facción rival y conducido a la Torre, donde deberá aprender a sobrevivir, y a ayudarles.

Llevando el concepto Dead Island más lejos

No entraremos en muchos más detalles sobre la trama… pero no falta ningún topicazo del género. Ni desde el malo más malo sin escrúpulos, a un walkie que utilizamos para contactar con los que dirigen de forma remota la misión, ni otros clichés. La historia es, probablemente lo más flojo del juego, aunque está bien llevada, es amena y si le perdonas algunos detalles que se caen por su propio peso, tiene el suficiente gancho como para atraparte de principio a fin. No es original, pero no quiere decir que sea mala.

Lo que realmente te atrapará es su estilo de juego, sus posibilidades y lo divertido que resulta. El concepto Dead Island está muy presente, sí, pero llevado a nuevos extremos, gracias a las ideas tomadas de aquí y de allá, de grandes producciones y sagas, como la serie Far Cry o Mirror’s Edge. Así pues, tendrás que sobrevivir en un mundo abierto (más grande que las zonas del primer Dead Island), rapiñando objetos y armas de todo tipo, y peleando en primera persona principalmente con armas blancas (también hay de fuego), sin olvidar la mejora de personaje aprendiendo nuevas habilidades.

Todo eso está aquí, revisado, ampliado y con matices. Por ejemplo, el combate resulta más ágil y rápido (aunque sigue siendo más el último recurso que la base del juego), la creación de ítems o armas ya no requiere de una mesa para poder llevarlas a cabo y la mejora de nuestro personaje se reparte en tres áreas distintas: supervivencia, combate y agilidad. Las 3 tienen su indicador de puntos de experiencia independiente, y los vamos ganando por realizar acciones específicas de cada área como pelear, abrir cajas fuertes… Cuanto más hagas algo, mejor te volverás en ese área y podrás desbloquear nuevas habilidades.

Algunas de estas nuevas mañas son pasivas, y no tenemos que hacer nada para usarlas, como aguantar más tiempo corriendo o gozar de mejores precios al comprar un ítem. Otras, por el contrario, introducen nuevas mecánicas y combinaciones de botones. Así, por ejemplo, en el apartado de agilidad, podemos aprender a deslizarnos en carrera, o lanzar nuestra arma, acciones que se ejecutan de distinta manera. De este modo, somos nosotros los que vamos eligiendo qué habilidades aprender en cada árbol, y con ello vamos adaptando y ampliando nuestra forma de jugar.

Del mismo modo, el saqueo/looteo de ítems tanto de enemigos caídos como del propio entorno, es también fundamental para la supervivencia. Desde armas blancas que se deterioran con el uso (y que podemos reparar un número limitado de veces), a paquetes de café o piezas para mejorar nuestro arsenal, sin olvidar nuevos diseños de armas con efectos adicionales (como electricidad). En algunos casos, estos ítems están en cajas cerradas, por lo que tendremos que superar el clásico minijuego en el que debemos tantear la cerradura con dos ganzúas. Imagina la tensión si hay zombis cerca… Esos son, por así decirlo, algunos de los elementos que Dying Light ha heredado de Dead Island, ¿vamos con lo nuevo?

Zombis, pero con identidad propia

Como en Mirror’s Edge, el parkour o free running es uno de los elementos más diferenciadores, además de hacer el juego más vertical y libre a la exploración. El control de esta faceta es más parecido al juego de EA que a cualquier Assassin’s Creed, ya que aquí no hay nada automatizado. Si pulsamos L3 iniciamos la carrera (tenemos barra de stamina, que agota con la carrera y recupera al parar o andar), y con R1 saltamos, nos agarramos a salientes o enganchamos a postes. Con círculo, una vez desbloqueada la acción, podemos deslizarnos por el suelo en plena carrera e incluso derribar enemigos.

Puede que al principio, esta disposición de los botones no sea la más satisfactoria, pero una vez eliminados los vicios adquiridos con otros juegos, funciona muy bien y es altamente satisfactorio cuando se le coge el punto, al tiempo que lleva a un nuevo nivel lo visto en otros juegos de zombis, como el propio Dead Island. Moverse por la ciudad es una gozada, en parte porque también está muy bien diseñada y, además, con cantidad de interiores y cosas para descubrir y para hacer.

Un graffiti en la pared puede ocultar un desafío de parkour con ránkings online, sin olvidar coleccionables de todo tipo (estatuas de zombis, diarios de batalla, cartas, banderines que suelen ser el premio por trepar hasta determinadas zonas complejas…), sin olvidar eventos dinámicos (desde encontrarte a supervivientes a los que ayudar a asegurar una caja de suministros que lanzan desde aviones que sobrevuelan la zona), activar zonas seguras (recintos que hay que cerrar, limpiar de zombis, y conectar la luz) o misiones secundarias. Siempre tendrás bastantes cosas para hacer… aunque en muchos casos siguen el esquema típico de los mundos abiertos: ve de A a B (aunque B ahora esté en las alturas), coge tal ítem o vence a X enemigos, y regresa a la base.

De noche todos los zombis son pardos

Pero el parkour y un mapeado con muchas posibilidades no son las únicas novedades. Otra que afecta de forma radical al desarrollo es el ciclo noche/día. Puedes comenzar una misión de día, y prolongarse demasiado para que se haga de noche. Ojo con estas situaciones porque cuando el sol se oculta aparece un nuevo tipo de zombi, más letal y capaz de dar enormes saltos y perseguirnos de forma incansable. Aparecen en el minimapa con el característico triángulo para indicar su campo de visión: si nos metemos en él, prepárate para correr como un loco…

¿Y merece la pena correr este riesgo? Pues sí: aparte de ser una experiencia intensa, divertida e incluso graciosa (gracias a acciones como mirar atrás mientras corres pulsando triángulo), tiene recompensa. Si sobrevives a tus escapadas nocturnas, bien sea para cumplir una misión de la trama o cualquier tarea opcional, ganarás el doble de experiencia en algunos campos, una forma rápida de subir de nivel. Y tranquilo, que pronto se le coge el truco y no es tan difícil dejar atrás a estos enemigos. Y,  salvo que sea exigencia del guión superar una misión de noche, siempre puedes acceder a una zona segura y dormir en una cama para que se vuelva a hacer de día (o de noche, si prefieres jugar con este riesgo añadido).

Completar la historia, que no todas las tareas opcionales/trofeos, puede llevar fácilmente entre 15-20 horas, y lo que es mejor aún, salvo el tutorial y la última misión, todo el juego se puede disfrutar en cooperativo para hasta 4 jugadores. Es algo que ya estaba en Dead Island, sí, pero que aquí con las nuevas opciones, multiplica aún más la diversión. Podemos además compartir equipo, realizar acciones coordinadas para acabar con los zombis (uno arroja una bombona y otro la dispara, por ejemplo) y explorar juntos el entorno y nuevas formas de masacrar a los zombis.

Con amigos todo sabe mejor

Las opciones del modo online son algo escasas, y accedemos a ellas desde el menú de pausa. Allí podrás elegir cómo quieres que sea el modo online, con variables como jugar tú sólo (sin que nadie entre en tu partida), abierta solo para amigos, en red local, pública... Además, también puedes decidir cómo quieres que te afecte el modo “be a zombie”, el único modo competitivo. En este modo, como en Dark Souls, permitimos que un jugador, convertido en un letal y poderoso zombi, invada nuestro mundo.

Las mecánicas son sencillas: el zombie debe acabar con el/los humanos que haya en la partida invadida, acabando con su contador de vidas/respawns. Por su parte, los humanos deben destruir una serie de nidos, para poder derrotar al zombie controlado por otro jugador. Un tipo de duelo asimétrico, divertido, que añaden una capa más al juego… aunque no es menos cierto que alguien puede invadirnos la partida durante una misión complicada y dar al traste con nuestro avance… aunque no es menos cierto que el sistema de checkpoints guarda nuestros logros tras cada objetivo cumplido.

Sobra decir que, jugando en cooperativo con amigos, el juego gana muchísimos enteros y resulta infinitamente más divertido, más aún si todos utilizan un headset para coordinarse. Está bien optimizado, es estable y sin lag, aunque omo contrapartida, avanzar en el juego puede resultar más sencillo. Si caemos por las dentelladas o martillazos de algunos zombis, tenemos 30 segundos para un amigo nos ayude… algo que jugando solo supone volver a empezar desde el último punto de control. Es solo un ejemplo, pero basta para ilustrar las ventajas de jugar acompañado.

Además, jugar con gente en cooperativo añade otra capa jugable más: de cuando en cuando, el juego nos propondrá retos adicionales, como ver quién acaba con más enemigos, una carrera para llegar antes a un sitio, quien rapiña más cosas del entorno y cosas por el estilo, promoviendo así un espíritu más competitivo dentro de la cooperación. Sin duda, otro detalle más que, sumado a todo lo opcional que podemos realizar, amplía aún más la capacidad del juego para divertir y sorprender.

Eso sí, el jugador que sirve de anfitrión e invita a los demás es el único que guarda sus avances. El resto gana experiencia, ítems, atuendos y todo lo demás que consiga… pero cuando se acabe la sesión cooperativa, volverá a su propia versión de Harran, que estará en el mismo punto donde lo dejó la última vez que jugó solo.. Un pequeño “pero” si no vas siempre a jugar con el mismo grupo de personas… pero quizá sea la solución para aquellos que se van a unir a un grupo de jugadores en un punto mucho más avanzado.

Un juego next gen más que digno

Tampoco podíamos dejar de alabar la parte técnica. El juego en PS4 luce muy bien, corriendo a 1080p y 30 fps. No es, ni mucho menos perfecto, pero la tasa de frames es estable, y en general, tiene buena distancia de dibujado, elevado nivel de detalle y, a grandes rasgos, es un juego que entra por los ojos, ofreciendo zonas muy diferenciadas, bastantes interiores, enemigos diferentes. Se nota, además, que al no haber versión para la anterior generación, se han volcado en aprovechar las nuevas máquinas.

Eso no impide que haya detallitos aquí y allá, como algunas texturas que parecen estar a resolución más baja (sobre todo se aprecia cuando estamos muy pegados a paredes y similares), alguna que otra textura que parpadea o rostros que en ocasiones pueden ser poco expresivos. Pero, no hay que olvidar que ofrece un mundo abierto de tamaño considerable, bien diseñado, con bastante juego vertical y que, en lo relativo al entorno, es un trabajo soberbio, con soberbios efectos de luz (ciclo día/noche y linterna incluida), oclusión ambiental y otras virguerías.

En Xbox One tiene un rendimiento similar, aunque con una tasa de frames algo más inestable y una resolución ligeramente más baja (1536x1080), aunque tiene filtrado anisotrópico que refina un poco más algunas texturas y formas poligonales. En PC, por su parte, el juego luce un poco mejor (horizonte de dibujado aún más lejano, 60 fps…) aunque parece estar peor optimizado y salvo que tengas un pepino, puede que el juego “rascar” a menudo y sufrir bajadas.

Y si seguimos con la parte técnica, solo podemos deshacernos en elogios con la parcela sonora. Buena banda sonora, ya desde el menú de inicio, y mejores efectos de sonido ambientales (viento, tormenta, alaridos de los no muertos…), sin olvidar que el doblaje está francamente cuidado y con voces muy reconocibles por series de televisión y cine, como Jordi Ribes, quien presta su voz a Donald Draper en Mad Men, o Roger Pera, quien es voz habitual de Matt Damon o Tobey McGuire. Eso sí, también hay alguna que no está al mismo nivel… pero no todo podía ser perfecto.

Todo esto junto y en pantalla hace que Dying Light sea un juego que pica y engancha a lo grande desde el primer minuto. Puede no ser la quintaesencia de la originalidad, ni en la trama, ni en el tipo de misión (no faltan situaciones ya vistas, como subir a torres a activar “algo”, recoger paquetes de todo tipo… etc..), ni en los enemigos que nos esperan, como zombis que escupen, explotan o que nos sacan dos cabezas y nos atacan con un mazo. Y, como en casi todo juego en mundo abierto, te encontrarás con bugs que te sacarán de tus casillas, como puertas que están cerradas para algunos jugadores, impidiendo que el grupo avance en la misión…

Se le puede reprochar incluso que introduce las armas de fuego demasiado tarde en la aventura y que hay poca variedad (ojo con usarlas, que el ruido atraerá a los enemigos), o que no existen tantos ítems como en otros juegos para crear botiquines y otros objetos de apoyo, o que muchas de las 100 armas disponibles son parecidas. Pero, a pesar de todo esto, una vez que empieces a correr y trepar por Harran, y descubras todo lo que puedas hacer y lo divertido que resulta hacerlo con amigos, no podrás dejar el mando. Y eso al final es lo importante, ¿o no?

Valoración

Puede que Dying Light no sea ni el juego más original ni con el mejor guión, pero lo que hace, lo hace bien. Zombis, parkour, cooperativo... uno de esos juegos que como lo pruebes te atrapará, y más aún si juegas con amigos.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Parkour, ciclo noche/día, cooperativo, mucho para hacer, el doblaje, Be a zombi.

Lo peor

Bugs que impiden completar misiones en coop. Trama y personajes algo manidos.

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