Análisis

Análisis de Hell Yeah! La furia del conejo muerto

Por Mercedes López
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Hell Yeah! es una de las apuestas digitales más arriesgadas de SEGA, un título con identidad propia que homenajea a los clásicos de las plataformas 2D con mucho humor, toques gore y un elenco de personajes de lo más disparatado.

El estudio Arkedo ha desarrollado Hell Yeah! para SEGA, un título que aunque recuerda a los clásicos de las plataformas 2D, resulta de difícil clasificación por varios motivos. El primero es su argumento: somos Ash, el príncipe del infierno, un conejo muerto que es fotografiado mientras se baña con un pato de goma, algo impensable para un señor del averno. Ante el temor de que las fotos lleguen a Hellnet, el Internet del infierno, irá a la caza de 101 sospechosos.

Sospechosos que, como podéis imaginar, con criaturas de todo tipo, desde golems a corderos fuertemente armados o pequeñas cacas con una sierra en la eléctrica en la “cabeza”. Sí, habéis leído bien. Y eso por no hablar de nuestros acólitos, como Néstor, un pulpo zombie con mónoculo que nos proveerá de arsenal. Acorde con este absurdo elenco de criaturas están los diálogos, que también resultan de lo más disparatado. Por esta razón, si los juegos con mucho humor no te atraen, olvídate de Hell Yeah!, porque es uno de sus principales pilares.

Plataformas y acción con sabor digital

Las mecánicas de juego son otro de los puntos que también hacen que Hell Yeah! sea inclasificable. Por un lado, el desarrollo combina dos de los géneros que más han crecido con la distribución digital: las plataformas 2D y los juegos de acción que utilizan los dos sticks, pero mezclados con personalidad propia. De los primeros toma 10 niveles con múltiples caminos y puertas que bloquean nuestro avance hasta que no consigamos acumular el número de monstruos abatidos que piden, sin olvidar las plataformas, los enemigos o acciones como los dobles saltos o los rebotes contra las paredes.

En este sentido el desarrollo es un poco “a la Metroid”, con zonas a las que tendremos que volver más tarde cuando tengamos las habilidades necesarias. En cuanto a los juegos de acción toma prestado el segundo stick, con el que apuntamos a cualquier parte del escenario (y disparamos pulsando R2). Ofrece armas de todo tipo, desde un bazooka o una gatling gun pasando por un rifle de plasma, todas ellas con al menos 2 tipos de variaciones que podemos comprar en las tiendas con las joyas y puntos que hayamos recogido por los niveles (también hay objetos para personalizar al conejo y otras mejoras).

También disponemos de una sierra circular sobre la que vamos montados en gran parte de los niveles, con la que despedazamos a los enemigos menores, destrozamos determinados tipos de paredes o realizamos acciones especiales propulsarnos a gran velocidad mientras arrasamos una pared. A esta mezcla hay que sumar otro estilo de juego más: los minijuegos al estilo Wario Ware para ilustrar los “fatalities” con los que destrozamos a los 101 monstruos que debemos cazar.

Cada uno es de estos fatalities su padre y de su madre, y tan pronto estaremos machacando un botón como pulsando otro en el momento justo. Sobra decir que algunos son tremendamente graciosos, como invocar a un dinosaurio para que se coma la cabeza del monstruo en cuestión o machacar X para reventar con los dedos de una gigantesca mano a un pobre diablo. Son muy explícitos; tanto que de sus cuerpecillos veremos brotar manantiales de rojo líquido y chuletas para ilustrar sus “muertes”.

Mucho más por ver y hacer

¿Hemos dicho muertes? Pues no. Una vez derrotados, los enemigos no mueren porque ya están en el infierno. Van a parar a una zona llamada “La Isla”, un lugar que podremos visitar cuando queramos. Siguiendo con el tono humorístico general del juego, en la isla podemos poner a trabajar a los monstruos, para que nos consigan más dinero, mejoras de salud, nuevas armas o tesoros. Si se ponen enfermos o violentos, podemos darles un respiro en la playa o llevarlos a una zona de retención para que vuelvan a su estado normal. Todo ello, insistimos, con MUCHÍSIMO humor.

Añade a este desarrollo una atractiva y colorista puesta en escena (destacan los diseños de los personajes y los 10 niveles, que son muy variados), zonas en las que pilotamos vehículos, un sistema de vidas infinitas (morirás a menudo en determinados puntos), jefes de final de nivel, una cañera banda sonora, multitud de referencias a juegos clásicos de la era de los 8 y 16 bits (como un guiño al “Toasty” de Mortal Kombat) o una duración considerable y el resultado es un título divertido, gracias en gran medida a su hilarante humor. Pero, pese a todas estas virtudes, Hell Yeah! también tiene su ración de fallos…

Un plataformas realmente infernal

El más grave de todos es que el control no está del todo afinado, hasta el punto de que en muchas ocasiones tendrás que repetir algunas zonas porque los saltos no son muy precisos, por poner un ejemplo. Ligado a esto, está el sistema de checkpoints, que tampoco está bien ajustado, obligando a repetir cada vez que morimos partes de los niveles que en ocasiones resultan demasiado largas. Por no mencionar que el sonido petardea y que incluso el juego se “cuelga”, obligándonos a reiniciar la consola a menudo (nos ha pasado en PS3 cerca de una decena de veces). Arkedo dice que está trabajando en ello, pero lo cierto es que a fecha de publicación de esta review, el juego se cuelga.

Por todos estos motivos, Hell Yeah! es un título que encantará a quienes busquen algo distinto, con mucho humor, personalidad propia y referencias a otros juegos y géneros. Es este grupo de jugadores quienes más fácilmente le perdonarán sus fallos que, aunque graves (sobre todo en el tema de los cuelgues), no impiden que Hell Yeah! consiga arracar una sonrisa y hasta carcajadas. El resto, pueden encontrar plataformas más depurados o juegos de acción con dos sticks muy superiores por su precio (13 euros en PSN, gratis si eres Plus)… pero pocos con su alocado encanto.

Valoración

Hell Yeah consigue unificar lo mejor de las plataformas 2D y los juegos de acción que emplean los 2 sticks para dotarlo de un humor y personalidad únicas. Eso sí, sus fallos lastran el resultado final.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El diseño artístico. Su humor, Los fatalities. Las opciones de personalización...

Lo peor

Se cuelga. El impreciso control. El mejorable sistema de puntos de control.

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