Análisis

Análisis de MX vs ATV Supercross

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS3

MX vs ATV Supercross, la nueva entrega de la famosa saga de motocross de Rainbow Studios llega el 28 de octubre a PS3 y Xbox 360, después de que Nordic Games adquiriera la licencia en la subasta posterior al cierre de THQ. Esta vez, las carreras por parajes naturales dejan paso a pruebas en pistas cerradas, con un resultado ciertamente discreto, que invita a pensar que estas motos y estos quads no saben lo que es pasar la ITV.

Como consecuencia de la bancarrota de THQ, se realizó una subasta para que otras compañías adquirieran las propiedades intelectuales de la compañía. Nordic Games fue una de las que mejor supieron rapiñar en la puja, pues se llevó tres sagas de peso, como son Darksiders, Red Faction y MX vs ATV. La más importante de todas es, obviamente, la primera, uno de los grandes descubrimientos de la generación PS3-360, que la nueva propietaria, a la espera de la potencial tercera entrega, no dudó en empezar a rentabilizar con un recopilatorio. Sin embargo, la primera de esas sagas que ha tenido el honor de estrenar un desarrollo totalmente nuevo es la de motocross. MX vs ATV Supercross llega el 28 de octubre a PS3 y Xbox 360 (a PC, llegará algo más adelante).

La saga que nos ocupa cuenta con una trayectoria longeva, pues sus inicios se remontan a los tiempos de PS2 y la primera Xbox, allá por 2005, cuando se lanzó Unleashed. Luego, llegarían otras tres entregas (Untamed, Reflex y Alive), ya para plataformas más recientes, principalmente PlayStation 3 y Xbox 360. Dichos títulos apostaban por las carreras de motos y quads (incluso de camionetas y buggies) en espacios naturales, como montañas, bosques y desiertos. Lo cierto es que no resultaban demasiado espectaculares, pero lograban cumplir con la papeleta. Sin embargo, con el cambio de editora, Rainbow Studios le ha dado una vuelta de tuerca a la saga para apostar por los circuitos cerrados dentro de estadios, aprovechando la licencia del Monster Energy AMA Supercross, un certamen que se disputa en Estados Unidos. El rendimiento que ofrece el juego coincide con el interés que tiene dicho certamen por estos lares…

Brincos sin amortiguación

Como su propio nombre indica, el juego ofrece dos tipos de vehículos: motos y quads. El manejo es totalmente arcade, sin posibilidad de activar o desactivar ninguna ayuda, de modo que, con el joystick izquierdo, giramos el manillar y, con el derecho, movemos el cuerpo para acompañar las trazadas y, sobre todo, gestionar los saltos. Con L1 (en el caso de la versión de PS3, que es la que nosotros hemos probado), podemos usar el embrague para intentar ‘bloquear’ la velocidad y afrontar mejor algunos baches. Cuando estamos en el aire, podemos ejecutar acrobacias pulsando R1 y moviendo el joystick derecho en diversas direcciones, pero no es algo particularmente útil y, en la mayor parte de los casos, será sinónimo de revolcón por el suelo. El control de las motos difiere bastante del de los quads, pero, por lo general, resulta anodino y poco fluido, por los continuos parones en el ritmo (resulta difícil encadenar saltos y no acabar casi clavado en mitad de alguno de ellos por falta de velocidad) y por la ligereza de la dirección, muy acusada en el caso de los vehículos de cuatro ruedas. Los juegos de carreras suelen ser divertidos, a poco que dispongan de un buen control, pero no es el caso aquí.

Paralelamente, la IA de los rivales, que se puede configurar entre cuatro niveles (novato, aficionado, profesional y campeón), es tremendamente inconsistente. Es posible ganar una carrera por 10 segundos y, en la siguiente, quedar último a quince segundos habiendo conducido de forma similar. Incluso hemos llegado a ver remontadas exprés en las que la diferencia de tiempo (siempre presente en la esquina superior izquierda) bajaba a un ritmo irrealmente vertiginoso. Además, suceden cosas extrañas, como que, a veces, doblemos a algunos pilotos sin haber tenido tiempo material para ello o que, en la meta, les acabemos metiendo una minutada, cuando los tiempos parciales decían otra cosa… En definitiva, es algo que resulta muy frustrante.

A medida que jugamos, desbloqueamos nuevos componentes para mejorar los vehículos. Fundamentalmente, podemos aumentar el rendimiento de los escapes, los neumáticos, la suspensión, el chasis y los frenos. Aparte, es posible modificar algunos apartados estéticos, como el diseño gráfico de la moto, el mono, el manillar, las ruedas, las protecciones o la placa de matrícula-dorsal. No hay un editor que permita hacer virguerías, pero, al menos, el sistema invita a seguir jugando para revelar nuevos componentes.

Un guardabarros enfangado

MX vs ATV Supercross es un título bastante parco en modos de juego. Por un lado, nos encontramos con Carrera, que son once campeonatos que constan de ocho o diecisiete carreras y que hay que desbloquear progresivamente. En segundo lugar, está Un jugador, que no es otra cosa que la posibilidad de disputar una carrera suelta en cualquier circuito, configurando la duración entre tres y treinta vueltas. Hay también un modo llamado Estilo libre, para poder practicar cuanto queramos, sin la interferencia de nadie. En cuanto al multijugador, hay online para doce jugadores y pantalla partida para dos. No busquéis un modo Carrera al uso que permita vivir la trayectoria de un piloto ni nada por el estilo, porque no lo hay.

En total, hay diecisiete circuitos, sacados directamente del Monster Energy AMA Supercross: Anaheim, Phoenix, Atlanta, Indianápolis, Los Ángeles, Oakland, Denver, Dallas, Detroit, Mineápolis, Toronto, Nueva Orleans, Miami, Houston, San Diego, Seattle y Las Vegas. Se trata de pistas de motocross al uso, en circuitos cerrados, con infinidad de saltos y baches. Atrás han quedado los parajes abiertos de Reflex o Alive, que lucían más.

En tierra hostil

El apartado técnico es otro de los problemas del juego. Destacan algunos detalles que se deben dar por presupuestos en un título así, como los surcos sobre la tierra a medida que pasan las motos o el ondeo del mono al viento. También las gradas, con los flashes de las cámaras, o el cielo, con sus juegos de luces y nubes, cumplen. Sin embargo, el acabado general es muy pobre, empezando por las texturas del barro, a bajísima resolución, o la ausencia de repeticiones. Hay tres cámaras disponibles: la típica desde detrás del piloto, una ligeramente ladeada y otra subjetiva, que permite ver parte del manillar. Esta última, que debería ser la más espectacular, es la mejor prueba de la falta de pulimento general: cuando la posición del piloto es muy forzada, se producen una especie de cortes visuales, como el hecho de que los brazos no estén recreados del todo y se vean zonas sin carga poligonal. PS3 y Xbox 360 dan para mucho más, aunque ya tengan sus años.

No acaba ahí la cosa. Aunque se trate de un arcade, el motor de físicas tiene cosas de juzgado de guardia. Cuando acometemos un salto a gran velocidad y la caída es muy acusada, el juego presupone que el aterrizaje va a ser malo y, sin que ni siquiera hayamos tocado aún el suelo, el piloto se cae de la moto, medio segundo antes de tiempo. Además, los obstáculos que hay puestos en el exterior de la pista se desplazan con una facilidad pasmosa a poco que alguien los toque y, a menudo, acaban en medio de la trayectoria, aunque eso no parece importar a algunos rivales, que van incluso por fuera de la pista a la misma velocidad que si estuviesen dentro. Francamente, es de lo peor que hemos visto en los últimos tiempos en el género de la velocidad.

El apartado sonoro tampoco es para echar cohetes. Las motos suenan más o menos bien, pero se han añadido detalles extraños que ni siquiera tendrían por qué oírse, como los gritos y gruñidos de los pilotos. La banda sonora, por suerte, sí que tiene algunos temas rescatables, como City Lights, de Strung Out.

Una caída contra el barro

Con MX vs ATV Supercross, Rainbow Studios ha continuado la cuesta abajo que ya inició en Alive, un juego que adoleció enormemente de contenidos en el momento de su lanzamiento. La cantidad de opciones es muy limitada, el control llega a ser frustrante, la IA da tumbos y, sobre todo, el apartado técnico, que afecta a la jugabilidad, es muy pobre, algo que, en el género de la velocidad, debe ser prioritario. Como punto positivo, está el hecho de que se lance a precio reducido (30,99 euros), pero ni eso lo salva de ser un título olvidable. En la ITV, no tienen constancia de que estas motos y estos quads hayan pasado la revisión de rigor.

Valoración

Un juego de motocross que pasa sin pena ni gloria. El conjunto es inconsistente y no hay nada que invite a montarse en sus motos.

Hobby

40

Malo

Lo mejor

Licencia de pilotos y circuitos. La BSO. Sale a precio reducido (30,99 euros).

Lo peor

El control. La IA, desconcertante. El apartado técnico. Falta de modos de juego.

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