Outlast
Análisis

Análisis del primer juego de Outlast para PS4, Xbox One y PC

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

Llegó a PS4 (y ahora a Xbox One) uno de esos títulos poco conocidos por el gran público, pero muy queridos por los fans. Y no precisamente por resultar entrañable, ya que este Outlast es uno de los títulos más bestias y temibles que habréis visto en mucho tiempo. Procurad no volveros locos por el camino...

ACTUALIZADO 27-4-2017: La franquicia Outlast vuelve al ruedo con la recopilación Outlast Trinity, que reúne los 3 títulos lanzados hasta la fecha, con el nuevo Outlast 2 como estrella. Por si no los probasteis en su momento, recuperamos el análisis del primer Outlast. También tenéis el análisis del DLC, Whistleblower, también disponible.

El género del survival horror nació y brilló durante la etapa de las consolas de 32 bits. En la siguiente generación, juegos como Project Zero mantuvieron el tipo, mientras que en los últimos años, apenas Dead Space o Deadly Premonition han sabido mantener la llama del terror viva. Ahora bien, parece que las tornas están cambiando. Antes de que recibamos el esperado The Evil Within de Shinji Mikami, PS4 acoge a partir de hoy este Outlast, para muchos la gran esperanza del género, tras haber "cagao vivos" a los usuarios de PC.

El argumento no se sale de los moldes: somos Miles Upshur, un periodista con ganas de descubrir la "historia del siglo", para lo que viaja al sanatorio abandonado de Mount Massive. Por lo visto años atrás se dieron terribles experimentos con los internos, pero las autoridades dieron carpetazo al asunto y nunca de descubrió qué pasó allí realmente. Miles entra por su cuenta en el recinto... Y allí descubre que aún quedan deformidades con vida, dispuestas a saciar su ira.

 

No soy un héroe

Outlast lleva el concepto del survival horror a sus raíces para alcanzar un nuevo nivel. Nuestro personaje no puede atacar. No es ningún Rambo y, ante las monstruosidades que se encuentra, sólo alcanza a correr, esconderse y, como mucho, empujar a los enemigos que le salen al paso. Nada de lanzacohetes o ni siquiera una triste pistola. Estamos angustiosamente desprotegidos frente al horror. Bueno, tenemos una sola "arma": nuestra cámara de vídeo. Con ella podemos grabar situaciones clave que encontremos, lo que desbloquea notas del protagonista.

Pero lo más importante es que podemos activar su modo visión noscturna, lo que resulta fundamental para superar ciertas zonas en las que la oscuridad es total. En ese sentido, el uso de la cámara y la constante jugabilidad en perspectiva subjetiva recuerda al clásico Condemned de 360 o a aquel curioso Michigan: Report From Hell que vimos en PS2. Y, ¿por qué no decirlo? Ciertos momentos recuerdan inevitablemente a nuestra saga cinematográfica [REC].

Volviendo al uso de la cámara, es importante tener en cuenta que la visión nocturna consume pilas. ¡Sí, la cámara usa pilas alcalinas de toda la vida! Así pues, hemos de dosificar el uso de esa modalidad, si bien la grabación normal o el zoom no gastan energía. Por suerte, a lo largo de los escenarios es posible encontrar pilas tiradas, aunque hay que esforzarse un poquito para encontrarlas.

Como podéis suponer, los juegos de iluminación son uno de los puntos fuertes de Outlast, pues se suceden los rayos a través de la ventana, las sombras proyectadas en la distancia o los apagones espontáneos. Todo ello contribuye a que la atmósfera terrorífica nos cale en los huesos. Y creednos, algún susto os vais a llevar con este juego. Es verdad que a veces se hace "trampas", pues se tira de sonidos estridentes y repentinos al mostrarse algo violento. ¡Claro, así se asusta hasta Chuck Norris! Pero siendo justos, la ambientación mantiene holgadamente el tipo durante toda la aventura.

 

Buena parte de ese logro se debe a las ya citadas limitaciones del protagonista. Nuestra labor consiste en recorrer con cuidado los pasillos y resolver unos cuantos puzles basados en objetos (busca una llave para una puerta, activa nosecuantas válvulas para abrirte paso, etcétera). De vez en cuando, los maniacos que pueblan Mount Massive saldrán en nuestra búsqueda, por lo que deberemos buscar lugares oscuros, taquillas o camas para escondernos. No podemos derrotarlos, así que la única opción es esconderse hasta que se marchen.

Las persecuciones os pondrán cardiacos en más de una ocasión, gracias también al original apartado sonoro. Nuestro personaje no habla nunca, pero comienza a respirar hondo cuando "nota" que hay un enemigo cerca. Si corren a por nosotros, Miles jadeará como un descosido hasta librarse del peseguidor. Realmente consiguen hacernos sentir agobiados...

Más que nuestro héroe, los verdaderos protagonistas son los tarados que pueblan el manicomio. Encontramos situaciones verdaderamente dantescas, no solo por las altas dosis de gore, sino también por los inquietantes movimientos y monólogos que se marcan los pacientes. Algunos seguirán su rutina (golpearse la cabeza, llorar acurrucados en una esquina), mientras que otros reaccionarán poniéndose violentos a nuestro paso. Los desarrolladores del juego, Red Barrels, aseguran haberse documentado con casos reales de locura para que todo fuera más fidedigno, cosa que nos creemos. Por cierto, las voces están en inglés, pero podemos activar subtítulos en castellano.

Tecnología para el horror

La verdad es que Outlast no es lo más puntero a nivel técnico que hemos visto, pero sí puede presumir de mantener unos 60 frames por segundo a 1080p durante casi todo el tiempo. Hay algún tirón y momentos de "tearing" (la imagen parece "desacompasarse" en el refresco), pero la gran mayoría del tiempo la experiencia visual es fluida y cristalina. No está de más mencionar los efectos de la cámara: ese granulado tan propio de las pantallas de una handycam o incluso alguna distorsión que se muestra al avanzar la aventura resultan muy convincentes.

 

Así pues, hay muy buen material en marcha, si bien la aventura lastra un par de problemas. El más relevante es que la duración no espara tirar cohetes: en unas 5 horas podéis dar cuenta de la aventura. Es cierto que la experiencia resulta intensa y que hay cuatro niveles de dificultad para elegir (el nuevo modo Demente es para verdaderos masoquistas), pero no deja de ser algo más corto que lo que marca la media del género.

Por otro lado, la IA de los enemigos es un tanto simplota, por lo que una vez entendáis como "piensan" y aprendáis a esquivarlos se pierde algo de la magia original. Nunca se deja de pasar cierto miedo, pero es mejor que no miréis mucho las costuras del comportamiento de estos tíos tarumba.

Estas pegas (junto a un guión un tanto trilladito) no evitan que pasemos un rato muy bueno resolviendo el enigma de Mount Massive y volvamos a disfrutar como enanos pasando miedo. Apagad las luces, encended vuestro 5.1 y poneos doble capa de pañales, porque Outlast no se anda con chiquitas.

Valoración

Una notable apuesta por la rama más radical del "survival horror", que sabe contagiarnos su atmósfera demente y terrorífica. Si perdonáis ciertas limitaciones de su concepto, disfrutaréis de una buena aventura de terror.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Los sustos que consigue darnos. El inteligente uso de la luz y el sonido.

Lo peor

Los clichés del género difuminan un poco el terror al final.

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