Análisis

Análisis de Sleeping Dogs desde Hong Kong

Por Francisco Javier Gomez
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Tras una azarosa producción, el que iba a titularse True Crime Hong Kong se ha convertido en Sleeping Dogs, un sandbox lleno de posibilidades y con algunos elementos muy originales.

Hasta hace relativamente poco tiempo, el cine asiático era un desconocido en Occidente. En los últimos años, eso ha cambiado gracias a la calidad de producciones que han hecho que el cine japonés, chino o coreano tuviera un reconocimiento que merecía por méritos propios hacía ya tiempo. Y si el cine oriental da cabida a todo tipo de géneros, han sido filmes de mafiosos como Infernal Affairs (titulada Infiltrados en el remake dirigido por Martin Scorsese) o Duelo de Dragones, los que han influido directamente en la ambientación de Sleeping Dogs.

Artes marciales, disparos, conducción, libertad de acción y amplias posibilidades en un mundo abierto, son las señas de identidad de un sandbox que tiene, como telón de fondo, las Triadas chinas que manejan los bajos fondos de Hong Kong. Un juego que, como la ciudad donde se desarrolla la acción, tiene sus luces y sus sombras.

Jugando a policías y ladrones

Aunque la trama comienza de manera bastante típica y no sorprende (encarnamos el papel de un joven policía infiltrado en un grupo mafioso), poco a poco va cobrando fuerza gracias a los giros argumentales y una ambientación soberbia de marcado tono adulto. Esto supone que durante las misiones las conversaciones no aptas para oídos sensibles conviven con algunas escenas “gore”, algo que le sienta perfectamente a un juego como éste que recrea los avatares una organización criminal.

Para ascender dentro del grupo mafioso, podemos recorrer la ciudad de Hong Kong con total libertad en busca de misiones principales, “encarguitos” de tipo secundario para lograr más experiencia o participar en originales minijuegos. Un amplio abanico de opciones que se acompañado por una sorprendente variedad de misiones: persecuciones en moto, eliminación de una banda rival, colocación de micros ocultos, fotografiar a sospechosos, saltar de coche en coche hasta nuestro objetivo, huir de la policía, etc.

Al igual que ocurre con la trama, Sleeping Dogs tarda un par de horas en coger fuerza, pero a partir de ahí comienza a mostrar momentos espectaculares. Gran parte de “culpa” la tienen los impagables combates cuerpo a cuerpo: podemos realizar diferentes combos de artes marciales y ataques finales, así como aprender nuevos movimientos en el dojo local.

Si ya de por sí este profundo sistema de lucha llama la atención para tratarse de un sandbox, tenemos el añadido de que las peleas funcionan con un sistema de ataque y contrataque fluido que parece sacado de cualquier película de acción asiática.

Tampoco faltan los tiroteos que, aunque menos abundantes, también son sinónimo de vistosidad gracias al sistema de coberturas y a la posibilidad de activar un “tiempo-bala” como el de Max Payne 3. Si a todo ello sumamos los toques “roleros” que nos permiten mejorar al personaje o infinidad de objetos ocultos que incitan a la exploración, el conjunto se muestra variado y con una profundidad fuera de toda duda.

Dicho así, podíamos estar ante un juego que se codeara de tú a tú con Grand Theft Auto IV o incluso superarlo en variedad. Por desgracia, la ausencia de modos multijugador y algunos aspectos técnicos no se lo permiten.

Una de cal y una de arena...

Y es que encontramos algunos fallos que, si bien no son realmente graves, empañan la jugabilidad. Por ejemplo, la Inteligencia Artificial no está muy pulida, hay algunos "bugs" generales y el control, especialmente en los momentos de conducción, es algo tosco. Como decimos nada extremadamente importante que no permita disfrutar de una aventura tremendamente interesante en todos sus aspectos, pero que sí lastran ligeramente la experiencia final de juego.

Esta dicotomía también está presente en un apartado gráfico que presenta elementos muy llamativos por su bella factura y otros que más parecen de la anterior generación de consolas. Ello no es óbice para que Hong Kong se haya representado con gran fidelidad (se usaron más de 35.000 fotos de la ciudad para recrearla) y el apartado sonoro mantenga un gran nivel gracias a una llamativa banda sonora y un doblaje (solo en inglés eso sí) que cuenta con las voces de actores como Emma Stone o Lucy Liu.

Es por todo ello, que Sleeping Dogs no es un juego redondo y a menudo se mueva en esa línea divisoria que separa a los juegos “del montón” de los auténticos “bombazos”. En todo caso, si perdonas algunos defectillos técnicos y te centras en todo lo bueno y original que ofrece (que te aseguramos es muchísimo), encontrarás un más que interesante y variado sandbox. No te defraudará.

NOTA: El juego analizado corresponde a las versiones de PS3 y Xbox 360.

Valoración

Variado, con muchas posibilidades y presentando algunos elementos originales dentro del género, resulta entretenido pese a algunos fallos globales que le restan méritos.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Los combates cuerpo a cuerpo y los tiroteos son espectaculares. La ambientación general.

Lo peor

Técnicamente tiene algunos fallos: pobre IA, bugs generales, etc. No cuenta con modos multijugador.

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