Análisis

Análisis de Sniper Elite 4, el shooter para PS4, Xbox One y PC

Por Borja Abadie
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El análisis de Sniper Elite 4 llega silencioso como una bala disparada a más de 200 metros impactando en la cabeza de un descuidado oficial nazi. Una entrega que pretende aumentar las opciones jugables ofreciendo escenarios mucho más abiertos pero que, como podéis leer, ha perdido parte de su esencia por el camino.

La saga de francotiradores por excelencia amplía los horizontes de su mirilla para ofrecernos escenarios gigantescos en los que practicar el tiro al nazi, algo que ya es casi un deporte, con todo el espectáculo que ofrece la "kill cam" santo y seña de la franquicia.

Esta nueva entrega de Sniper Elite traslada la acción hasta la campaña italiana de la Segunda Guerra Mundial. Nuestro héroe vuelve a ser Karl Fairburne, que se deja ver por el país transalpino para acabar con la fabricación de un nuevo misil nazi que podría decantar la balanza a favor de los alemanes en la guerra. Como comprobarán los seguidores de la saga, el argumento de Sniper Elite 4 se parece demasiado al de pasadas entregas.

Karl se dedicará a lo que mejor sabe hacer: sacar sus prismáticos, marcar a todos los enemigos de una zona, apuntar con su rifle de precisión, aguantar la respiración y desatar el festival de órganos saltando por los aires. Y es que la famosa "kill cam", una cámara lenta que nos muestra con rayos X los estragos de nuestro disparo sobre el cuerpo de nuestros enemigos, vuelve a ser uno de los grandes atractivos del juego. En esta ocasión, además, se estrenan las secuencias de este tipo también para los golpes cuerpo a cuerpo y los ataques sigilosos, lo que consigue que el espectáculo nunca decaiga.

No es, eso sí, un espectáculo para todos los públicos, ni mucho menos. Ya puestos, me gustaría reflexionar sobre cómo es posible que el sistema de calificación por edades haya decidido otorgarle a Sniper Elite 4 la etiqueta para mayores de 16 cuando la violencia es brutal. Aunque quizás mi incomprensión no viene tanto de esta decisión sino de que haya otros juegos bastante menos violentos con una clasificación para mayores de 18, como le sucede por ejemplo a Yakuza 0. Debe ser que, como reza el dicho, tiran más dos tetas que dos carretas o, dicho de otro modo, que el sexo (aunque sea nada explícito) sigue provocando más rechazos que la violencia. Bueno, que me lío, vamos a lo que vamos. 

La mayor novedad de Sniper Elite 4, sin embargo, la encontramos en el escenario de juego. Los escenarios son mucho más grandes que en pasadas entregas, ofreciendo un enorme mapeado en el que nos podemos mover con total libertad para completar distintos objetivos secundarios dentro de un mismo nivel. Así, podríamos decir que, pese a seguir teniendo un desarrollo lineal dividido en misiones, cada nivel es un "pequeño" mundo abierto. Genial, ¿no? Pues no tanto.

Y es que los videojuegos no son una ciencia exacta y no siempre añadir más elementos a una suma nos ofrece un resultado mayor, o mejor en este caso. De hecho, un cambio de este calibre puede hacer que la ecuación se derrumbe como un castillo de nazis, digo de naipes. En un juego en el que la infiltración, el análisis de la mejor estrategia a seguir o la preparación de nuestra vía de escape son tan importantes, los escenarios abiertos le hacen un flaco favor al conjunto.

Estos enormes escenarios nos permiten escapar de nuestros enemigos simplemente corriendo y ofrecen incontables ocasiones para escondernos, parapetarnos y, en definitiva, infiltrarnos con mucha más facilidad entre nuestros enemigos. Además, la mediocre IA de nuestros rivales tampoco ayuda. Nos hemos encontrado con situaciones tremendamente surrealista y con una estrategia que, ya os avisamos, funciona en la mayoría de niveles.

Consiste en montar todo el ruido que nos sea posible, lo que alertará a los enemigos de la zona. Es más, si una vez limpiada la zona seguimos haciendo ruido (destruyendo un camión por ejemplo) los enemigos de las zonas adyacentes correrán presurosos a ver qué ha ocurrido. Lo malo es que aparecen en la zona como patos de feria y, si nos colocamos en el lugar apropiado, los veremos entrar en la zona y podremos liquidarlos uno a uno con toda la calma del mundo. Incluso se ha facilitado el uso de armas secundarias (ametralladoras, lanzacohetes, pistolas,...) que ahora son más precisas que nunca y nos permiten acabar los niveles sin disparar ni una bala de nuestro rifle de francotirador. Algo que, por decirlo suavemente, traiciona buena parte de los pilares de la saga Sniper Elite

Es una regla que se repite en muchos juegos de mundo abierto: cuanta más libertad para movernos, más fácil se vuelve todo. Además, estos gigantescos escenarios también hacen que preparar la zona desde la que vamos a disparar colocando trampas, minas y otros cachivaches, carezca de sentido, pues podemos simplemente movernos hasta otra zona desde la que continuar con la matanza. Una pena, porque esos preparativos eran, en buena medida, los responsables de que fuese tan gratificante ejecutar un determinado plan en las pasadas entregas de la saga.

Hay otras novedades menores que tampoco ayudan demasiado, como la simplificación de las mejoras del protagonista y de la personalización de nuestro equipamiento o el hecho de que 4 de los 11 rifles disponibles en el juego formen parte de los DLC, algo realmente imperdonable y que esperemos que no tenga mucho éxito. El multijugador nos ofrece buenos momentos. Lo mejor, sin duda, es el modo cooperativo que nos permite terminar la campaña (que puede llevarnos unas 15 horas) junto a un amigo, pero hay más, como el modo supervivencia en el que debemos resistir las oleadas rivales o un modo asimétrico en el que un jugador marca a los enemigos con los prismáticos y el otro los despacha con su rifle.

Los modos competitivos son un añadido interesante para los más fanáticos de la saga pero, a decir verdad, tienen un ritmo bastante lento y repetitivo, ya que el protagonismo de los rifles de precisión hace que las partidas se parezcan demasiado entre sí. Eso sí, tiene modos originales, como uno en el que lo que cuenta no es qué equipo haya matado a más rivales sino cuál haya sumado una mayor distancia con sus disparos, premiando que nos situemos lo más lejos posible de nuestros enemigos.  

Técnicamente disfrutamos de unos escenarios bastante vistosos, pero las animaciones siguen estando a un nivel mediocre, hay bajones de frame rate (casi inexistentes en PS4 Pro) y el acabado general no sorprende, aunque sí hay que destacar la enorme distancia de dibujado, indispensable para un juego de este tipo. Un buen doblaje al castellano y una banda sonora épica terminan de complementar una aventura de acción que, pese a sus defectos, sigue resultando bastante entretenida, en especial si la jugamos en modo cooperativo junto a un amigo.

Valoración

Acabar con decenas de nazis desde la mirilla de nuestro rifle sigue siendo divertido, pero la apuesta por los escenarios abiertos, pese a que parezca algo positivo, termina restando algunos de los elementos más estratégicos que hacían de Sniper Elite una saga única. Un paso atrás para la franquicia.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La "kill cam" que sigue el viaje de nuestra bala hasta impactar en el enemigo. El modo cooperativo. El doblaje al castellano y la música.

Lo peor

Los escenarios abiertos han hecho perder protagonismo a la estrategia. La pobre IA de los enemigos y la simplificación de la personalización.

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